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Lia Carolina Oliveira, farmacéutica: "Este es el error que estás cometiendo con el fotoprotector"

La experta alerta sobre uno de los errores más comunes a la hora de elegir (y aplicar) los productos con fotoprotección solar

No elegir el fotoprotector adecuado exime la función anti-manchas y de prevención del envejecimiento de muchos productos.

No elegir el fotoprotector adecuado exime la función anti-manchas y de prevención del envejecimiento de muchos productos.Getty Images

Silvia S. Jiménez
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A pesar de que es un tema de importancia todo el año, muy en especial con la llegada del calor y la mayor intensidad solar, la buena aplicación de un SPF diario corresponde a un gesto tan esencial como necesario. De hecho, una correcta fotoprotección es ya parte de los pilares fundamentales del buen cuidado de la piel, no solo para prevenir quemaduras solares, sino también para frenar el envejecimiento prematuro, la aparición de manchas y otros daños cutáneos derivados de la exposición diaria a la radiación. Sin embargo, y a pesar del aumento de la concienciación en torno al uso del protector solar, todavía existen numerosos errores en su aplicación que reducen notablemente su eficacia, siendo esencial para que las fórmulas antimanchas y antiedad funcionen.

En este contexto, Lia Carolina Oliveira, farmacéutica-bioquímica y product manager de BABÉ, señala que uno de los errores más comunes a la hora de utilizar fotoprotector es aplicar una cantidad insuficiente de producto: "Aunque el envase indique un SPF 50, si no se emplea la dosis adecuada, la protección real disminuye considerablemente". En este sentido, recuerda que la conocida “regla de los dos dedos” se ha convertido en una guía práctica muy útil, ya que se recomienda aplicar "el equivalente a dos líneas de producto sobre los dedos índice y corazón para conseguir una protección facial efectiva".

Además, la experta también señala que es habitual olvidar zonas especialmente expuestas y vulnerables, "como el dorso de las manos, el empeine de los pies, las orejas o la línea del cuero cabelludo". "Son áreas que reciben radiación solar de forma continua y que, sin embargo, suelen quedar fuera de la rutina diaria de fotoprotección".

En tercer lugar, y en cuanto a la elección del fotoprotector, Oliveira destaca que es fundamental encontrar una fórmula adaptada a cada tipo de piel para garantizar tanto la eficacia como la constancia en su uso. Explica que las pieles normales o secas necesitan productos que, además de proteger, aporten hidratación y refuercen la barrera cutánea, mientras que las pieles grasas o con tendencia acneica requieren texturas ligeras, oil-free y no comedogénicas que no obstruyan los poros ni aumenten el brillo. "En estos casos", añade, "ingredientes como la niacinamida ayudan a regular el exceso de sebo y mejorar el aspecto de la piel".

Respecto a las pieles con manchas o hiperpigmentación, la especialista subraya que la protección solar diaria es imprescindible "para evitar que las manchas se reactiven constantemente". Asimismo, explica que combinar filtros solares con activos despigmentantes, "como la vitamina C o el ácido tranexámico, permite potenciar la uniformidad del tono y mejorar la eficacia de cualquier tratamiento antimanchas".

No en vano, Oliveira señala que las pieles maduras o con signos visibles de (foto)envejecimiento necesitan fórmulas que no solo protejan frente a la radiación, sino que también ayuden a reparar el daño acumulado y estimulen la producción de colágeno y elastina. "Ingredientes como los péptidos biomiméticos y los antioxidantes", apunta, "son aliados clave para mejorar la firmeza y reducir las líneas de expresión". 

Por último, la product manager de BABÉ insiste en que la protección solar no debería limitarse únicamente a los meses de calor, sino que el fotoprotector debe utilizarse los 365 días del año, "ya que la radiación ultravioleta continúa presente incluso en invierno o durante los días nublados". "Especialmente la radiación UVA, responsable en gran parte del fotoenvejecimiento, tiene la capacidad de atravesar tanto las nubes como los cristales, por lo que la piel permanece expuesta incluso en interiores", concede. 

No solo eso, sino que la experta bioquímica advierte de que hoy en día el sol no es el único factor que afecta a la salud cutánea. "La luz azul emitida por pantallas y dispositivos electrónicos, así como la contaminación ambiental, favorecen la formación de radicales libres que aceleran el envejecimiento de la piel. 

Por ello, apunta que la fotoprotección moderna ya no se centra únicamente en bloquear la radiación solar, sino también en incorporar antioxidantes y tecnologías capaces de proteger frente a la luz HEV y el estrés oxidativo".

En definitiva, la clave de una buena fotoprotección no reside únicamente en escoger un SPF alto, sino claramente en encontrar un producto adaptado a las necesidades de cada piel y utilizarlo de manera constante, generosa y diaria.

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