Banca y finanzas sostenibles: construyendo economías resilientes
Transformación digital, criterios ASG y el liderazgo estratégico de la banca española en la inclusión financiera de América Latina

Imagen del Banco Central Europeo
Las crisis económicas, la desigualdad, la volatilidad financiera y las transformaciones tecnológicas están llevando a gobiernos, empresas y organismos multilaterales a replantear el papel de la banca y las finanzas en el desarrollo económico global. En este contexto, las finanzas sostenibles se han convertido en una herramienta clave para construir economías más resilientes, inclusivas y preparadas para enfrentar los desafíos del futuro.
Las finanzas sostenibles incorporan los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) en las decisiones de inversión y financiamiento. Su propósito no se limita a generar rentabilidad económica, sino también a promover impactos positivos en los mercados, fortalecer las instituciones y fomentar un crecimiento económico equilibrado. Este enfoque ha adquirido especial relevancia en América Latina, una región marcada por desigualdades estructurales, brechas de acceso al crédito y desafíos de productividad, pero también por amplias oportunidades de innovación, emprendimiento y desarrollo multisectorial.
En este escenario, la banca española se ha consolidado como un referente en América Latina. La presencia histórica de entidades como BBVA y Banco Santander ha permitido transferir conocimiento, innovación y estándares internacionales en sostenibilidad financiera. Ambas instituciones han impulsado iniciativas orientadas no solo al financiamiento de infraestructura y energías renovables, sino también al fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas, la inclusión financiera, la digitalización y el desarrollo de sectores estratégicos como tecnología, educación, salud y vivienda.
Además de la banca tradicional, el sistema financiero español está experimentando la entrada de nuevos actores que están redefiniendo la competencia y la innovación en el sector. Neobancos, fintech y proveedores digitales de servicios financieros están ganando protagonismo gracias a modelos de negocio más ágiles, digitales y centrados en el cliente. Estas entidades compiten en áreas como pagos, gestión de cuentas, inversión y servicios empresariales, impulsando una mayor eficiencia y accesibilidad. Su crecimiento ha acelerado la digitalización bancaria y ha ampliado el acceso a servicios financieros a segmentos previamente excluidos, reforzando la inclusión financiera dentro de la agenda ASG.
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Este proceso de transformación no solo responde a la tecnología, sino también a un entorno regulatorio más abierto a la innovación y a cambios en las preferencias de los usuarios, que demandan soluciones financieras más rápidas, personalizadas y sostenibles. La convivencia entre banca tradicional, fintech y nuevos actores digitales está generando un ecosistema más competitivo y dinámico, contribuyendo a un sistema financiero más inclusivo y eficiente.
Además del sector privado, los organismos multilaterales han desempeñado un papel decisivo en el fortalecimiento de las finanzas sostenibles. Destaca la Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial y una de las principales instituciones de financiamiento al sector privado en mercados emergentes. La IFC promueve inversiones sostenibles, inclusión financiera y desarrollo económico resiliente, apoyando con asesoría técnica y financiamiento a bancos, empresas y gobiernos.
El avance de las finanzas sostenibles también ha estado acompañado por el fortalecimiento de marcos legales y políticas públicas orientadas a promover estrategias ASG. Diversos países, como México, han impulsado regulaciones que fomentan la transparencia, la inversión responsable y la inclusión financiera, con especial énfasis en la participación económica de las mujeres. Inclusión financiera de las mujeres en México (Banco Mundial)
El componente social de la sostenibilidad ha ganado especial importancia debido a las desigualdades estructurales, impulsando políticas de acceso al crédito, igualdad de género y educación financiera.
En esta línea, en Colombia se ha desarrollado la primera hoja de ruta para la inclusión financiera de las personas mayores, liderada por la Banca de las Oportunidades, con el objetivo de ampliar el acceso y uso de servicios financieros para este segmento de la población. Esta iniciativa representa un avance significativo en materia de inclusión social, al reconocer las barreras específicas que enfrentan las personas mayores y promover soluciones adaptadas a sus necesidades dentro del sistema financiero.
En este contexto, el sector bancario y los mercados de capital de deuda desempeñan un papel fundamental para cerrar las brechas de financiamiento, al movilizar inversión hacia sectores clave de la economía. A través de su trabajo con instituciones financieras, la IFC contribuye a ampliar el acceso al financiamiento, impulsar el crecimiento económico sostenible y fortalecer la inclusión financiera en mercados emergentes. El desarrollo de estos mecanismos es esencial para canalizar recursos hacia actividades productivas, reducir desigualdades y mejorar la resiliencia de los sistemas económicos.
El rol de la banca española sigue siendo esencial para canalizar recursos hacia actividades productivas, reducir desigualdades y fortalecer la resiliencia de los sistemas económicos, tanto en España como en América Latina.