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Adiós al lío de las A++: así es el nuevo etiquetado y clasificación de los electrodomésticos

El nuevo etiquetado energético, con una escala de la A a la G, busca acabar con una confusión muy habitual al comparar modelos en tiendas y webs de electrodomésticos

La etiqueta de eficiencia energética usa una escala de la A a la G

La etiqueta de eficiencia energética usa una escala de la A a la GGetty Images

Antonio Bret
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Durante mucho tiempo, nos hemos acostumbrado a ver en los electrodomésticos las típicas clasificaciones A+, A++ o A+++, lo que daba a pensar que todo parecía eficiente. Es por ello que la Unión Europea impulsó el nuevo sistema de etiquetado energético, basado de nuevo en una escala simple de la A a la G, sin signos ‘+’. Que para muchos consumidores no son demasiado claros de enteder.

El IDAE explica que el reglamento europeo mantiene la escala de la A, para los más eficientes, a la G, para los menos eficientes, y elimina la distinción A+, A++ y A+++.

La letra no lo dice todo

El cambio más importante es que una antigua A+++ no tiene por qué equivaler ahora a una A. Ese es el punto que muchos compradores siguen sin tener claro. La Comisión Europea ya advirtió al aplicar las nuevas etiquetas que la clase A podía quedar inicialmente vacía en algunos productos, precisamente para dejar margen a la innovación y evitar que todos los modelos aparecieran como ‘los mejores’.

Esto afecta a electrodomésticos muy habituales como frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavavajillas, televisores y pantallas, entre otros productos incorporados al nuevo sistema. Desde marzo de 2021, las nuevas etiquetas empezaron a aplicarse a frigoríficos, lavavajillas, lavadoras y televisores, y después se extendieron a otras categorías como las fuentes luminosas.

La clave reside en algo sencillo. Es necesario comparar aparatos dentro de la misma escala actual, no con las anteriores, ni prestar atención a reclamos comerciales. Una lavadora de clase C puede ser hoy un producto eficiente, aunque al consumidor le parezca peor que una antigua A+++. Esa es la trampa mental.

Asimismo, la etiqueta también puede mostrar información adicional, como el consumo por 100 ciclos, el gasto de agua por lavado, la duración del programa eco… En un frigorífico, por ejemplo, es importante mirar el consumo anual en kWh. Si solo vamos a mirar la letra, estaremos, en realidad, comprando a ciegas.

El QR oficial que ayuda a comparar modelos

El código QR es otra de las novedades relevantes que se han incluido en las etiquetas de los electrodomésticos. Este código te permite acceder a la base europea EPREL, el registro oficial de productos con etiquetado energético gestionado por la Comisión Europea. Su finalidad es poner a disposición del consumidor información sobre el rendimiento energético y ambiental de los modelos que llevan etiqueta energética.

Eso sí, conviene hacerlo bien. La Comisión Europea indica que el QR debe llevar a una dirección oficial que empiece por “ec.europa.eu”. Si el enlace no parece oficial, mala señal.

La nueva etiqueta no es un simple adorno: evita que el consumidor compre confundido. Sin embargo, hay que mirar más allá, como el consumo real, la categoría del aparato, el ruido, el agua y la ficha oficial del modelo. Porque el electrodoméstico más barato en la tienda puede terminar siendo más caro cada mes en la factura.

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