China lleva décadas en Canarias y nuestras contradicciones son evidentes
Cómo perdemos el control por no comunicarnos, y cómo lo aprovecha un país que si tiene rumbo

.
Las Palmas de Gran Canaria es una de las bases operativas de la mayor compañía pesquera de China. Mantiene allí su sede atlántica desde los años ochenta y opera como pieza financiera y logística de la flota que faena en los caladeros africanos próximos.
A esta importante y consolidada presencia económica del país asiático en nuestro territorio, se sumó algo más visible y reciente, la escala de dieciocho horas de Xi Jinping en Gran Canaria el 13 de noviembre de 2024. Esto puede indicar que efectivamente Canarias es un objetivo para el control del atlántico que pretende China, lo que nos situa en una posición importante pero no imprescindible, y también nos obliga a jugar mejor que nunca nuestras cartas.
La Environmental Justice Foundation documenta que la flota china representa más del 40% de la pesca de arrastre ilegal del planeta, con especial intensidad en aguas próximas a Canarias. Greenpeace África ha aportado pruebas de buques chinos que falsifican el tonelaje para esquivar controles, y se estima que las pérdidas para Senegal rondan los 300 millones de dólares anuales, alrededor del 3,2% de su PIB.
Además, la Comisión Europea sacó tarjeta amarilla a Senegal por pesca ilegal, lo que les impidió renovar el acuerdo pesquero con la propia UE. Está claro que lo que hace especialmente eficaz a China no es solo su capacidad de inversión y trabajo, sino que se mueve sobre un terreno quebrado en el que los países vecinos no se ayudan entre sí, y, dentro de cada uno, hay demasiados intereses personales. Esta combinación da una ventaja enorme al que se sienta a negociar contra interlocutores divididos desde dentro.
La paradoja de China
El mismo Gobierno chino que se ha fijado el objetivo oficial de superar el 76% de reciclaje de residuos urbanos antes de 2030, y que lidera en placas solares, baterías y vehículos eléctricos, mantiene flotas señaladas por los principales organismos internacionales como uno de los grandes problemas medioambientales del Atlántico.
Cuida con rigor todos los detalles dentro de sus fronteras y deja que otros paguen el coste de su expansión. Este patrón debemos tenerlo muy en cuenta a la hora de establecer relaciones comerciales con ellos.
Sostenibilidad
La inversión silenciosa de China y la oportunidad económica ibérica
Raúl Martínez de Miguel
La contradicción española
La organización española de productores pesqueros con sede en Las Palmas denunció en diciembre de 2024 que Senegal y Mauritania revenden a China excedentes capturados bajo los acuerdos europeos, lo que supone una competencia desleal frente a una flota española que cumple con las cuotas y la normativa laboral.
Mientras esa denuncia se hace pública, los puertos canarios siguen prestando servicios de avituallamiento, reparación naval y operativa financiera a esa misma flota china, sin que se plantee el debate sobre cómo conviven estas dos realidades.
El desalineamiento institucional
Mientras una parte del sector español denuncia abusos pesqueros y la justicia europea sanciona, el Gobierno central avanza en paralelo por el carril de la diplomacia económica con China sin cruzar conversaciones en ningún momento. En estos dos últimos años se han presentado tres pasos importantes con relación a esto. La Estrategia de Acción Exterior 2025-2028, aprobada por el consejo de ministros. El Plan de Acción España-China 2025-2028, depositado en el congreso. Y la Estrategia Canarias-África del gobierno canario. Tres planes firmados por tres administraciones distintas, sin un órgano de coordinación ni un único interlocutor frente a Pekín, y sin que el sector pesquero, las cámaras de comercio o las universidades formen parte.
Es importante reflexionar sobre esto y analizar quién avanza en una misma dirección con vistas a largo plazo, y quién mantiene sus compartimentos estancos cayendo en contradicciones y provocando perdidas de oportunidad. Una administración firma un acuerdo estratégico concreto, otra denuncia abusos en esa misma actividad, una tercera lanza su propia hoja de ruta autonómica, y el sector privado intenta hacerse un hueco como puede. Así no se puede negociar, y mucho menos con una potencia que camina firmemente sobre su hoja de ruta y con la filosofía de tener en cuenta y utilizar todas las vías y posibilidades.
No creo que la localización o los recursos sean un problema en este asunto. Canarias tiene una posición geográfica envidiable que abre grandes puertas, y debería ser una pieza clave de una estrategia conjunta hacia África. Colaborar con empresas chinas en condiciones razonables es posible, pero para hacerlo con criterio, debemos estar perfectamente coordinados, poner objetivos claros y comunes, y actuar de forma estratégica. Porque hasta ahora tenemos el río revuelto, y observamos de cerca la ganancia otros pescadores.