España mantiene el plan de cierre nuclear y China construye 36 nuevos reactores
Endesa pide revisar el calendario de cierre nuclear. Almaraz tiene prórroga hasta 2030, y el plan de apagarlo todo en 2035 sigue en pie
Central nuclear de Almaraz.
El consejero delegado de Endesa, Gianni Armani, acaba de pedir revisar el calendario de cierre de todo el parque nuclear español. Lo hizo esta semana, en la presentación de resultados de la compañía, y según Expansión es la primera vez que se pronuncia así en público. Su argumento es que la prórroga de Almaraz establece las bases para replantearse el cierre del resto de las centrales, y aprovechó para recordar la enorme carga impositiva que soporta la nuclear en este país.
Que lo diga Endesa cambia el debate porque esto ya no es una reclamación de foros de energía. Es una de las grandes eléctricas del país pidiendo al Gobierno que se lo piense otra vez.
Almaraz tiene prórroga hasta 2030 y el resto del parque sigue con fecha de cierre
En agosto, el BOE publicó la orden que permite a los dos reactores de Almaraz seguir funcionando hasta el 8 de junio de 2030. El primero iba a cerrar en noviembre de 2027 y el segundo en octubre de 2028. La central lo solicitó hace justo un año y el Consejo de Seguridad Nuclear dio su informe favorable en julio. El ministerio insiste en que la prórroga no costará dinero a los ciudadanos.
El calendario de cierre sigue intacto y el parque nuclear se apaga por completo en 2035. Ascó I cerraría en octubre de 2030, Cofrentes un mes después, Ascó II en 2032, y Vandellós II y Trillo en 2035. Siete reactores en cinco plantas que en 2025 produjeron el 19% de la electricidad de España, según Red Eléctrica.
Y ese calendario se mantiene como si no hubiera pasado nada desde que se firmó en 2019. En abril de 2025 sufrimos un apagón nacional y desde entonces el sistema eléctrico funciona en operación reforzada: entre mayo y diciembre de 2025 los ciclos combinados produjeron un 39% más que en esos mismos meses de 2024, y el coste mensual medio de las restricciones técnicas subió un 55%, según PwC. Además, el propio Armani cifró esta semana en más de 4.000 millones de euros lo que llevan de año los servicios auxiliares del sistema, impulsados en gran parte por esa operación reforzada.
Fíjate además en lo que pasa dentro de Almaraz. La central acaba de ganar la prórroga y mantiene activo el departamento que prepara su desmantelamiento, porque mientras el calendario no cambie, la planta está obligada a trabajar para cerrar. Enresa, la empresa pública de residuos, adjudicó en marzo el contrato para diseñar ese desmontaje por 27,5 millones de euros con IVA, a una UTE de Westinghouse y Empresarios Agrupados. Estamos prorrogando una central y pagando al mismo tiempo los preparativos para cargárnosla.
China tiene 60 reactores en marcha y construye casi la mitad de los que se levantan en el mundo
Mientras aquí programamos el apagón, China hace lo contrario. Según la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, China tenía en mayo de este año 60 reactores operativos con 58,7 gigavatios de potencia, y su capacidad nuclear ha crecido un 76% desde 2016. Además, tiene 36 reactores en construcción a la vez, el 49% de toda la construcción nuclear del planeta, que sumarán cerca de 39 gigavatios más.
No los levanta de uno en uno sino que los fabrica en lotes de seis a diez, con diseños propios y cadena de suministro nacional. Entre 2012 y 2021 acababa cada central en unos seis años de media, cuando la media mundial era de nueve. Solo en 2025 aprobó la construcción de 10 reactores nuevos y lleva 19 años seguidos como el país que más nuclear construye del mundo, según su agencia nacional de la energía. Han convertido la nuclear en una industria de serie, igual que hicieron antes con los paneles solares y las baterías.
La nuclear no emite CO2 al producir y China la usa para descarbonizar
Aquí hay que aclarar una cosa, porque se habla de la nuclear como si fuera parte del problema climático y es justo al revés. Un reactor no emite CO2 al producir electricidad. China no construye reactores a pesar de sus objetivos climáticos, los construye para cumplirlos. Sus emisiones llevan más de dos años estancadas desde el pico de 2024, y todo lo que instala, renovables y nuclear, le sirve para cubrir el crecimiento de su demanda eléctrica.
El país al que miramos con el dedo acusador usa la nuclear como herramienta verde. Nosotros la tratamos como un trasto viejo del que hay que deshacerse cuanto antes.
Aquí pagamos los platos rotos de la descarbonización mundial
Y esto me lleva a lo que de verdad me molesta. Europa se ha autoimpuesto ser el alumno aplicado del clima y España hace siempre los deberes la primera. Alemania cerró sus tres últimos reactores en 2023. España emite el 0,6% del CO2 fósil que se genera en el mundo, con datos territoriales de 2024, y aun así aquí nos bajamos los pantalones con cada exigencia que llega, como si fuéramos los culpables de algo. Yo a esto lo llamo pagar los platos rotos del mundo. Mientras quienes de verdad mueven la aguja de las emisiones construyen potencia firme para que su industria funcione y nosotros programamos el cierre de la nuestra por calendario.
¿Por qué apagaría un país una nuclear que ya está construida? Hay razones posibles, como que no pueda seguir funcionando con seguridad o que las inversiones para mantenerla cuesten más que la alternativa. También puede un país decidir que no acepta el riesgo ni los residuos. El propio Consejo de Seguridad Nuclear contempla que una central siga operando más allá de su vida de diseño si una evaluación demuestra que cumple los requisitos de seguridad. Por eso cada cierre debería justificarse con esa evaluación y con lo que cuesta sustituir lo que se apaga, no solo con por un plan europeo para arruinar la industria del continente.
Nadie está eligiendo entre nuclear y renovables. Lo que está pasando es que desmontamos por calendario una tecnología de bajas emisiones que lleva décadas dando electricidad a todas horas. El calendario de cierre se acordó en 2019 y desde entonces han cambiado demasiadas cosas para no mirarlo otra vez. La revisión debería hacerse con datos comprobados de seguridad, de suministro y de coste, y no por inercia. Si los reactores son seguros y nos dan luz firme, habría que justificar su cierre con información real y datos sobre el terreno.