| 22 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El infierno también está en el mar

La absurda e incomprensible realidad es que criamos cientos de miles de animales en España para enviarlos a miles de kilómetros, a países terceros, donde quedan totalmente desprotegidos

| Raquel Aguilar * Edición Valencia

 

Durante los últimos días los animales han acaparado la atención de muchos medios.

Un barco cargado con casi 900 terneros salió el 18 de diciembre del año pasado del puerto de Cartagena y tras más de dos meses de navegación, vuelve al punto de origen. Los animales que han logrado sobrevivir se encuentran, como no podía ser de otro modo, en mal estado y, mientras escribo este artículo, están siendo ejecutados.

En terminología “carnista”, un ternero es una cría de vaca de hasta 12 meses de edad. La realidad, si no consideramos a los animales como un objeto de lucro o algo que llevarse a la boca, es que un ternero es un cachorro, como podría ser un perro de un par de meses, pero de tamaño considerablemente mayor.

Estos animales, robados a sus madres al poco tiempo de llegar a este mundo, tenían como destino Turquía, donde los engordarían en granjas hasta tener las condiciones oportunas para ser trasladados al matadero donde ser ejecutados y vendidos después en forma de filete.

Sin embargo, una serie de cuestiones burocráticas, que realmente poco tienen que ver con el verdadero problema, han tenido a estos cientos de bebés deambulando por el Mediterráneo durante más de dos meses, en pleno invierno, hacinados en un viejo y frío barco, viviendo entre excrementos y aterrorizados, viendo cómo algunos de sus compañeros morían y eran troceados para posteriormente ser arrojados al mar.

Que no hayan dejado descargar a los animales en otros puertos y hayan tenido que volver a su origen meses después ha hecho que este caso llame la atención de los medios. Algunos se han hecho eco de la gravedad del asunto porque se ha retrasado la salida de otros miles de animales, en otros barcos, lo que supondrá, según afirman, un importante montante económico. Otros, han tenido la empatía de considerar a los animales no sólo como una mercancía y poner el foco en su lamentable situación.

La realidad, tan sucia, maloliente y vergonzosa como esos barcos, es que sólo el año pasado, sólo por ese puerto, el de Cartagena, pasaron casi 800.000 animales vivos. Cientos de miles de animales que salieron del infierno de las granjas en que nacieron, para después de un viaje terrible de varias semanas por el mar, abandonarlos a su suerte en países donde no existe legislación que les ofrezca un mínimo de protección, como por ejemplo, que antes de degollarlos estén inconscientes.

La absurda e incomprensible realidad es que criamos cientos de miles de animales en España (vacas, ovejas y cerdos en su mayoría), donde supuestamente se cumple la normativa europea de “bienestar animal” para enviarlos a miles de kilómetros, a países terceros (Libia, Irán, Rusia, Guinea Ecuatorial, China,...), donde quedan totalmente desprotegidos, tras eternos y agónicos viajes por el mar.

Mientras esto ocurre, en paralelo, otros cientos de miles de animales llegan a nuestro país, también desde muy, muy lejos. ¿Qué sentido tiene esto? ¿Cómo es posible que se siga consintiendo este maltrato institucional que añade un incuestionable y terrible sufrimiento a unos animales, ya condenados al dolor y la miseria desde su nacimiento hasta su muerte? ¿Nos creemos una sociedad avanzada y permitimos que se trate con esta crueldad extrema e innecesaria a los animales?

Considero abominable el trato que les damos y no hay motivos que justifiquen que les esclavicemos y les matemos.

No obstante, esta crueldad añadida que supone su transporte de larga distancia y su abandono en países donde está demostrado que no existe un mínimo de respeto hacia ellos, no puede ni debe ser aceptada por nadie, ni siquiera por quienes aceptan la opción de comerlos.

Nuestro gobierno y las instituciones europeas no deberían permitir esta salvajada y somos cientos de organizaciones en toda Europa las que llevamos años denunciando esta situación y trabajamos para poner fin a este sinsentido, que espero no se prolongue mucho en el tiempo, porque el sufrimiento adicional al que se somete a millones de animales cada año en nuestro país y en Europa es insoportable.

Espero que la atención mediática que ha tenido este asunto no quede en un hecho aislado, como ocurre con tantas cuestiones verdaderamente importantes, remueva conciencias y permita que se ponga fin a viajes infernales como el que han tenido que soportar esos bebés, cuya efímera vida ha estado repleta de dolor, horror y sufrimiento.

 #STOPAnimalTransport

 *Coordinadora provincial de PACMA en Valencia