| 27 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Vuelta al cole

Lo de la Audiencia Nacional, sede judicial a extinguir, y los jueces estrella hay que repensárselo. Son una mala influencia para el colectivo.

| Pablo Delgado Edición Valencia

La apertura del curso judicial nos ha dejado este año una honda preocupación.

El discurso de Presidente del Consejo General del Poder Judicial nos recuerda la ineficacia de nuestros políticos que durante años trabajaron para desmontar un tercer poder y evitar que sea independiente y meritocrático.

Los Jueces, tampoco se esforzaron mucho en que esto se evitara; y los ejemplos son diarios. Desde los posados couche, evidentemente retribuidos, donde como deberes de verano nos trasladan los vaivenes de su vida íntima, hasta las entrevistas televisivas del ex juez prevaricador acostumbrado a compartir mesa con policías mafiosos con vocación, ambos, de dirigir a su gusto los destinos del estado.

El mérito debe de ser la esencia de la promoción en la carrera judicial

Lo de la Audiencia Nacional, sede judicial a extinguir, y los jueces estrella hay que repensárselo. Son una mala influencia para el colectivo.

Y todo esto en esencia por que nos hemos esforzado en dividir a los jueces entre progresistas y conservadores y elegirlos por lo uno o lo otro.

La sociedad le pide a los más de 5.000 jueces que conforman el “tercer poder” que sean JUECES JUSTOS.

El mérito debe de ser la esencia de la promoción en la carrera judicial, no la adscripción a determinada asociación.

Pero, ¿Quién controla  al que controla?