25 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Embajada: 'Colecamins', ¡Valiente memez!

La seguridad de los alumnos de los curas le importa un bledo al padre de la memez del “colecamins”

| Fernando Ferrando Edición Valencia

Desgraciadamente estamos acostumbrados a que nuestros dirigentes políticos malgasten nuestro dinero en memeces. Lo de ponerle faldas a los muñequitos de los semáforos es una de las más sonadas y veremos el día en que se revierta porque alguien acusará de sexista a quien las impuso, ¿por qué las mujeres han de llevar falda y coleta?

El Ayuntamiento de Valencia está gastándose ahora nuestro dinero en otra memez que compite con la de los semáforos. Se trata del “colecamins”. Algún iluminado, probablemente desfaenado, se le ha ocurrido manchar las aceras de algunas calles con unas pintadas de dos muñequitos, uno con coleta delante y otro sin ella detrás, que supuestamente marcan la ruta que deben seguir los niños para ir al colegio por una ruta segura. Pero hete aquí que no hay ninguna diferencia entre las calles que delimitan esa ruta y las adyacentes. Es más, no la hay entre la acera que tiene las pintadas y la de enfrente. No es que hayan puesto policías en las esquinas, ni que hayan dado aviso a los comercios de la zona para que estén expectantes ante la aparición de un posible raptor de niños. Tampoco hay ninguna revisión del pavimento, ni un mayor número de pasos de cebra. Simplemente se han gastado el dinero en pintura.

La memez se las trae, porque es tanto como admitir que fuera de esa ruta los niños están peligro. Vamos que si se salen del camino marcado, se encuentran en mundo que recuerda al Harlem de los años ochenta. Cosa que es absolutamente falsa y estúpida. Además, provoca un agravio comparativo, ¿qué pasa con el niño que vive fuera de esa ruta, en cualquiera de las calles adyacentes?, ¿acaso quedan esos a expensas de raptores y ladrones?

Pero aún hay más, resulta que una de esas rutas seguras es la que converge en un colegio público de la calle Cirilo Amorós. A pocos metros de allí hay un colegio concertado, de curas.

Pues bien, no hay ruta segura para los alumnos de éste. Dicho de otra manera, la seguridad de los alumnos de los curas le importa un bledo al padre de la memez del “colecamins”

Para terminar, con esta memez se traslada a los niños un mensaje subliminal muy de la izquierda: “Chavales, acostumbraros desde niños a ir por el camino que os marcan las autoridades. No os salgáis de él o estaréis en peligro”.

Mis hijos ya son mayores y van por donde les da la gana. Si fuesen más pequeños, mi consejo sería que hiciesen precisamente eso, ir por donde les dé la gana, no por donde un iluminado desfaenado del Ayuntamiento les diga que vayan.