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Entrevista a la directora de comunicación de GAD3, María Martín

Entrevista a la directora de comunicación de GAD3, María Martín

El gran fraude del CIS: por qué Tezanos falla siempre… y cocinar encuestas a favor de Sánchez

María Martín, directora de comunicación de GAD3, sostiene en una entrevista que los sondeos del CIS bajo la etapa de José Félix Tezanos “responden más a una intención política que a un ejercicio de demoscopia rigurosa”

Luis Sordo
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La creciente desconfianza que rodea al Centro de Investigaciones Sociológicas vuelve a situarse en el centro del debate político y mediático. Y esta vez lo hace de la mano de una voz autorizada del sector demoscópico. En una entrevista concedida para analizar el papel del organismo que preside José Félix Tezanos, María Martín, directora de comunicación de GAD3, lanzó críticas contra el funcionamiento del CIS y contra la deriva que, a su juicio, ha tomado desde 2018.

Lejos de hablar de simples errores técnicos o desviaciones estadísticas puntuales, María Martín defendió una tesis demoledora: el CIS, tal y como actúa en la actualidad, no estaría fallando de manera inocente, sino que estaría desempeñando una función política.

“El CIS no se equivoca. El CIS acierta porque su objetivo prioritario es la manipulación de la opinión pública”María Martín

“Desde 2018 se repite el mismo patrón”

La directora de comunicación de GAD3 enmarcó su análisis en la evolución del propio CIS, recordando que tradicionalmente el organismo siempre ha estado vinculado al poder político del momento, pero subrayando que eso no impedía cumplir con su función pública con un mínimo de rigor.

Según explicó, el problema no sería la existencia de una presidencia de perfil ideológico, algo que considera estructural en la historia del organismo, sino el uso que se habría hecho del CIS en los últimos años.

“A partir de 2018, con la llegada del señor Tezanos, elección tras elección hemos visto cómo sus estimaciones y predicciones electorales tenían más que ver con una manera de manipular la opinión pública que con demoscopia y servicio público”María Martín

Martín insistió en que no se trata de una impresión aislada ni de una crítica partidista, sino de una conclusión que, según remarcó, puede comprobar cualquier ciudadano comparando las estimaciones oficiales del CIS con los resultados reales de las urnas.

A su juicio, el patrón es tan repetitivo que ya no cabe hablar de casualidad: 

“Lo mínimo del desvío es de ocho puntos a favor del Partido Socialista o del bloque de izquierdas”.María Martín

Un desvío “imposible de justificar”

Durante la entrevista, María Martín quiso poner cifras concretas al debate. Explicó que en demoscopia es normal que existan márgenes de error, especialmente en función del tamaño muestral, la distribución territorial o el reparto final de escaños. Pero una cosa es errar por un punto, un escaño arriba o abajo, y otra muy distinta es encadenar, elección tras elección, diferencias estructurales siempre en la misma dirección.

“Te puedes desviar un punto, un escaño, dos escaños… pero estamos hablando de desvíos de ocho puntos entre bloques. Eso no es casual”María Martín

Para la responsable de GAD3, cuando esa desviación se repite de manera sistemática, y además beneficia siempre al mismo espacio político, lo que aparece no es un simple error metodológico, sino un propósito previo.

Por eso, su acusación fue mucho más allá de la crítica técnica. María Martín sostuvo que detrás de esos sondeos habría “una intencionalidad de mentira, de manipulación y de polarización” que, en su opinión, resulta especialmente grave cuando se produce en campaña electoral, es decir, en el momento en que la democracia exige mayor neutralidad y mayores garantías.

Castilla y León, el ejemplo que desmonta el relato del CIS

Uno de los momentos más duros de la entrevista llegó al abordar el caso de las elecciones de Castilla y León, utilizadas por Martín como ejemplo de lo que considera una manipulación evidente presentada después como un supuesto acierto.

A primera vista, las horquillas de escaños publicadas por el CIS podían aparentar una cierta cercanía al resultado final. Sin embargo, la directora de comunicación de GAD3 considera que esa lectura es engañosa. En su opinión, el dato verdaderamente relevante no está en unas bandas excesivamente amplias, sino en la estimación de voto.

Y ahí, según explicó, el sesgo sería evidente: el CIS dibujó un escenario de empate técnico entre PP y PSOE cuando la realidad fue muy distinta, con una ventaja superior a cinco puntos para los populares.

“En la realidad ha sido que el PP le ha sacado más de cinco puntos al Partido Socialista”María Martín

Recordó, añadiendo además que Vox también fue infraestimado. En resumen, sostuvo que el organismo de Tezanos volvió a “sobrerrepresentar a la izquierda” e “infraestimar a la derecha”.

Las horquillas que “permiten acertarlo todo”

Otro de los reproches lanzados por María Martín se centró en el uso de horquillas amplísimas en la estimación de escaños. Según denunció, esa forma de presentar los datos permite al CIS vender después como acierto lo que en realidad no es más que una predicción lo suficientemente abierta como para que casi cualquier desenlace encaje.

En el caso de Castilla y León, Martín puso el foco en un dato especialmente llamativo: el CIS realizó alrededor de 8.000 entrevistas, una cifra inalcanzable para la mayor parte de institutos privados. Con una muestra de ese tamaño, dijo, cabría esperar una precisión muy alta. Sin embargo, el organismo público terminó ofreciendo horquillas de hasta diez escaños.

Y ahí lanzó una de sus afirmaciones más contundentes de toda la entrevista: 

“Con 8.000 entrevistas no puedes dar horquillas de 10 escaños. Eso solo tiene un nombre: malversación de fondos públicos”.María Martín

La directora de comunicación de GAD3 comparó esa práctica con las exigencias que afrontan las empresas privadas cuando concurren a concursos públicos para elaborar sondeos electorales en televisiones autonómicas o medios públicos. Según explicó, a las firmas demoscópicas privadas se les exigen márgenes mucho más estrechos y no se les permitirían bandas tan holgadas como las que se admite publicar al CIS.

“Una encuesta puede mentir, pero la urna la retrata”

A lo largo de la entrevista, María Martín también abordó una pregunta recurrente entre los ciudadanos: si realmente una encuesta puede mentir o si, más bien, lo que ocurre es que se acierta o se falla según el diseño de la muestra.

Su respuesta fue clara: sí, una encuesta puede utilizarse para mentir. Ahora bien, añadió que en una encuesta electoral esa mentira tiene las patas muy cortas, porque al final siempre llega la comparación con el voto real.

“La mentira se pilla rápido porque se contrasta con la urna”María Martín

Esa es precisamente la razón por la que considera especialmente grave lo que, a su juicio, ocurre con el CIS. Porque, según sostiene, no se trata de un error aislado corregido con el paso del tiempo, sino de una cadena de desviaciones reincidentes que nunca terminan de corregirse y que, además, apuntan siempre al mismo beneficiario.

El precedente de las generales: ganador en las encuestas, derrotado en las urnas

La entrevista también sirvió para recordar lo ocurrido en las últimas elecciones generales. Durante buena parte de la campaña, el CIS proyectó una imagen de fortaleza del PSOE y dibujó un escenario favorable a Pedro Sánchez. Sin embargo, el resultado final dejó al PP por delante con más de 15 escaños de ventaja.

Para María Martín, ese caso volvió a confirmar que el problema no es metodológico, sino político. Por eso rechazó de plano la idea de que el CIS “se equivoque mucho”.

“No está fallando. Lo que pasa es que el objetivo del CIS no es la precisión electoral ni informar al elector para que tome decisiones libres, sino favorecer al partido del Gobierno”María Martín

GAD3 eleva el tono contra Tezanos

Las palabras de María Martín, directora de comunicación de GAD3, reflejan hasta qué punto la credibilidad del CIS se ha convertido en un campo de batalla político, mediático y profesional. Su intervención no fue una crítica velada ni un reproche técnico en voz baja. Fue una impugnación frontal del papel que está desempeñando el organismo bajo la presidencia de José Félix Tezanos.

En un momento en que las encuestas condicionan titulares, marcan estados de ánimo y pueden influir en la percepción del votante, la denuncia formulada por Martín golpea directamente en la línea de flotación del CIS: su neutralidad, su utilidad pública y su fiabilidad.

Y deja sobre la mesa una pregunta incómoda que sobrevuela desde hace años el debate político español: si el CIS ya no sirve para medir la realidad, sino para intentar modelarla.

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