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La teoría bomba sobre Sánchez: abandonar Moncloa, colocar a Bolaños y buscar refugio en la OMS

Alejandro Alonso sostiene en ESpolítica que el presidente estaría preparando una salida internacional para no presentarse a las próximas generales y dejar al ministro de Justicia como candidato socialista.

Luis Sordo
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Pedro Sánchez podría estar diseñando ya su próxima jugada política. Al menos, esa es la teoría que Alejandro Alonso puso sobre la mesa en ESpolítica, el programa de ESdiario TV en el que se analizan cada semana las claves de la actualidad nacional. Según el tertuliano, el presidente del Gobierno tendría en mente una salida internacional con destino a la Organización Mundial de la Salud, en un movimiento que le permitiría abandonar La Moncloa sin pasar por la fotografía de una derrota electoral.

La idea, siempre según Alonso, sería tan calculada como propia del manual sanchista: no presentarse a las próximas elecciones generales, situar a Félix Bolaños como candidato del PSOE y hacer coincidir el calendario electoral español con el proceso internacional de la OMS. La OMS confirma que el segundo mandato de Tedros Adhanom Ghebreyesus concluirá el 15 de agosto de 2027 y que el director general solo puede ser reelegido una vez.

El objetivo político de Sánchez, según esta hipótesis, sería claro: marcharse antes de perder. Irse vendiendo un relato de prestigio internacional, no de fracaso electoral. Convertirse en el presidente que “se fue porque le reclamaban fuera” y no en el líder socialista que terminó abrasado por las urnas, los tribunales y el desgaste de su propio Gobierno.

Bolaños, el elegido para cargar con el desastre

En esa operación, el nombre clave sería Félix Bolaños. Alonso sostiene que Sánchez vería en el ministro de Presidencia y Justicia al candidato más útil para una etapa de transición: un dirigente de máxima confianza, plenamente alineado con el presidente y con un papel central en la arquitectura política y judicial del Ejecutivo.

La lectura que se deslizó en la tertulia es demoledora: Bolaños no sería tanto el sucesor natural como el dirigente encargado de recibir el golpe. Un “cabeza de turco”, en palabras de Alonso, para asumir unas elecciones complicadas mientras Sánchez intenta salir por la puerta internacional.

El PSOE, entre el calendario electoral y el miedo al derrumbe

La tesis de Alonso llega en un momento especialmente delicado para el socialismo. En la tertulia se dibujó un PSOE “contra las cuerdas”: con un expresidente señalado judicialmente, antiguos altos cargos bajo sospecha, ministros desgastados y un Sánchez que, según se comentó, no consigue remontar en las encuestas.

El invitado también vinculó esta posible maniobra con el calendario interno del PSOE y con el adelanto del Congreso Federal. A su juicio, Sánchez estaría tanteando a la estructura del partido para medir apoyos, controlar los tiempos y preparar el terreno antes de tomar una decisión de enorme calado político.

La clave estaría en el superdomingo electoral de mayo de 2027, con municipales y autonómicas en buena parte de España. Si Sánchez hiciera coincidir ese momento con una eventual carrera internacional, el PSOE podría encontrarse ante una campaña de altísimo riesgo: varias urnas, mucho desgaste acumulado y un candidato de emergencia tratando de contener la caída.

La sombra de Zapatero y el caso Plus Ultra

La entrevista también abordó el caso Zapatero y Plus Ultra, uno de los asuntos más explosivos de la semana política. Alonso lanzó acusaciones gravísimas y habló de informaciones que, según dijo, le habrían llegado desde distintas fuentes. En todo momento conviene subrayar que se trata de afirmaciones del tertuliano, no de hechos judicialmente acreditados en la entrevista.

Según su relato, la imputación de Zapatero no sería necesariamente un movimiento contra el expresidente, sino una forma de protegerle ante hipotéticos movimientos judiciales en Estados Unidos. Alonso llegó a relacionar el caso con Venezuela, con Plus Ultra y con supuestas investigaciones internacionales, siempre en el terreno de lo presunto y atribuido a sus fuentes.

El punto político, más allá de la gravedad de esas afirmaciones, es evidente: el zapaterismo vuelve a ser un problema para el PSOE. Y Sánchez, que durante años utilizó al expresidente como puente internacional y referente interno, podría encontrarse ahora con que esa sombra se convierte en otra losa para su propio futuro.

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