16 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

7 cosas que NUNCA debes comprar de segunda mano

¿baratos? sí, ¿bonitos? también, pero ¿seguros? quizá no tanto

Las tiendas de segunda mano han dejado de ser ese lugar al que se acudía porque no había más remedio para convertirse en una magnífica opción para encontrar artículos muy atractivos a muy buen precio. Sin embargo hay algunos artículos que es mejor descartar. ¿Quieres saber cuáles son?

 

1- Sillas de coches para niños

Normalmente estos soportes sólo son seguros para soportar un accidente de coche, incluso si durante el mismo no sufren deformaciones importante. Debido a que es casi imposible saber el pasado de un artículo que ya ha sido previamente usado y puesto a la venta, lo mejor es no arriesgarse e invertir en uno nuevo 

 

2- Cascos de protección

Al igual que el artículo anterior, los cascos de bici y moto sólo están pensados para soportar un impacto. Además, al ser muy difíciles de limpiar en profundidad, pueden transmitir infecciones o incluso huevos o larvas de pequeños insectos.

 

3-  Ropa interior y trajes de baño 

Parece obvio, pero, incluso llevando las etiquetas, es imposible saber a ciencia cierta si ya ha sido usada. Clarísimamente este es un artículo que hay que descartar 

 

4- ropa para la lluvia

El material del que suelen estar hechos los impermeables se degrada con mucha facilidad. Nos arriesgamos a quedarnos en cuatro días sin esa "ganga" que hemos encontrado 

 

5.- Colchones y sofás tapizados

Además de que, por muy bonitos y cuidados que los veamos por fuera, por dentro pueden estar deformados por el uso, mucho cuidado porque pueden albergar moho, caspa de mascotas, chinches, ácaros y otros gérmenes potencialmente peligrosos.

 

6- Peluches

Tampoco es un artículo recomendable: pueden transportar gérmenes, olores, chinches, moho y alérgenos, entre otras cosas.

 

7- Zapatos

Sí, son preciosos y su diseño vintage te ha enamorado, pero el riesgo no merece la pena ya que podrías exponerte a contagiarte de hongos o cualquier otro problema que tuviera el propietario anterior. Además, los zapatos adquieren la forma de la pisada de su primer dueño y podrían terminar por provocarte juanetes, dedos en garra o simplemente durezas donde tú nunca las tendrías.

 

 

 

 

 

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