23 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Soraya reaparece para hundir a los "rebeldes" catalanes: "Hubo violencia"

La vicepresidenta de Rajoy destroza a los acusados en el Tribunal con un relato preciso de cómo conculcaron la Constitución y provocaron violencia en Cataluña.

Fue la cara de la llamada "Operación Cataluña", el intento del Gobierno de Rajoy de evitar que la sangre secesionista llegara al río judicial. Y también ha sido, este miércoles, el látigo que con más fuerza retórica ha atizado a los políticos presos por liderar y organizar el golpe contra la Constitución en Cataluña.

Soraya Sáenz de Santamaría, que en estos momentos estaría preparando su campaña electoral contra Pedro Sánchez de no haber perdido las Primarias del PP contra Pablo Casado, reapareció como testigo en el Tribunal Supremo para reconstruir con su testimonio todo lo que lleva años ocurriendo en Cataluña, con la perspectiva de quien gestionó el conflicto y disponía, además, de la mejor información de los servicios de inteligencia.

 

Y si el dilema en el Tribunal no parece ser, al menos hasta ahora, si habrá culpables o inocentes sino por cuántos delitos condenarán a los doce encausados, con el relato de Soraya se consolidó la acusación de rebelión: un gobierno, dijo, debe "garantizar el cumplimiento de la ley" y que lo que no puede hacer es "incumplir las decisiones judiciales" ni "generar episodios violentos en los que se conculque el orden constitucional".

"Esto es una democracia y a nadie le hemos tenido que explicar que España es una democracia consolidada desde 1978", ha recalcado antes de sentenciar:  "Ningún gobierno puede disponer de la soberanía nacional, no le corresponde", y que "uno habla de lo que tiene capacidad de disposición" porque de lo contrario, "a eso se le llamaría 'parlar en balde'".

En cuanto a los escraches a los policías destinados en Cataluña, sus palabras reforzaron aún más la existencia de rebelión frente al relato "pacifista" de todos los procesados, con especial hincapié de Jordi Cuixart y Joan Tardá. Artur Mas también se sumó a ese discurso, pero dedicó casi más tiempo a distanciarse de Carles Puigdemont y a establecer una división entre independentismo"constitucional" y unilateral: el suyo sería el primero, y el de su sucesor obviamente el ilegal.

La exvicepresidenta, profundizando en la violencia, ha respondido que sabe "lo que es vivir un escrache" y que "lo que se vivió en Cataluña en muchos sitios no fue un escrache, sino un acoso violento". También ha denunciado los ataques y acosos a alcaldes y concejales no nacionalistas.

El diálogo con Junqueras

Tenía morbo escucharle a la exnúmero dos detalles de su relación con Oriol Junqueras, que siempre se dijo que era muy buena pese a todo. Pero Sánez de Santamaría pinchó un poco ese globo y, de paso, dio detalles de en qué consistió la manida "Operación Cataluña".

Así, afirmó que sólo se reunió con el exvicepresidente catalán Junqueras en tres ocasiones y que en ninguna de ellas accedió a abordar la posibilidad de celebrar un referéndum de autodeterminación porque "no es asunto de ningún gobierno", ya que la unidad de España recae en la soberanía nacional.

A preguntas del abogado y secretario general de Vox  -que ejerce la acusación popular y es la parte que había solicitado esta testifical- Javier Ortega Smith, Sáenz de Santamaría ha señalado que Junqueras le comunicó en la tercera reunión que "tenía el mandato exclusivo de abordar" el asunto del referéndum que la Generalitat planteaba, pero le contestó que sobre eso no se iban "a entender" ni estaba dispuesta a "negociar".

Su 155

La exvicepresidenta ha manifestado que su preocupación sobre la situación en Cataluña aumentó en el verano de 2017, cuando se produjo la remodelación del Gobierno catalán, concretamente por los "perfiles que se habían elegido" para dirigir la Consejería de Interior y los Mossos d'Esquadra. Otro varapalo a la línea de defensa "pacifista", aunque éste soltado en formato indirecta.

A la pregunta de si se planteó en algún momento aplicar el artículo 116 de la Constitución que regula los estados de sitio, alarma y alerta, aparte del 155, Sáenz de Santamaría ha explicado que éste último era "la medida más acorde" a la situación y que el 116 puede comportar la "suspensión de derechos fundamentales". "Era más oportuno actuar contra quienes habían incumplido gravemente la Constitución", ha remarcado.

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