16 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El 'cuento chino' que se montó Mas para tratar de conseguir un 'supercrédito'

Mas y Puigdemont

Mas y Puigdemont

La Generalitat llegó a solicitar un préstamo de 11.000 millones de euros quejándose de que su territorio sufría una intervención militar y que era un Estado independiente hasta 1714.

En otro colmo de los disparates, el gobierno de la Generalitat pretendió negociar con financieros de China la concesión de un préstamo de 11.000 millones de euros para el banco central de la república catalana. A tal efecto, el gobierno catalán, presidido entonces por Artur Mas, preparó un informe en el que explicaba a las autoridades comunistas que Cataluña había sido avasallada militarmente por los españoles y franceses a partir de 1714, momento en el que habría dejado de ser un Estado independiente.

De acuerdo con este épico relato separatista plasmado en un powerpoint, a partir de esa "ocupación" Cataluña había luchado por su independencia al tiempo que mantenía sus principales señas de identidad, lengua, cultura, banderas y tradiciones, y "dignidad nacional". Además, fijaba la creación del primigenio Estado catalán diez siglos atrás: "hace mil años Cataluña emergió del Imperio carolingio como un país independiente y mantuvo su propia organización política hasta el siglo XVIII".

En el documento, descubierto por la Guardia Civil en un pendrive incautado en septiembre de 2017 a Lluís Salvadó, en aquel momento secretario de Hacienda de la Generalitat, se asegura también que "Cataluña alcanzó su apogeo como potencia económica, política y cultural del Mediterráneo entre los siglos XIII y XV".

Además de los "datos" históricos, el Ejecutivo catalán aportaba información sobre la actualidad, de tal modo que explicaba a sus interlocutores que Cataluña estaba a punto de convertirse de nuevo en un Estado independiente, cosa que se podría conseguir por dos vías, un referéndum frente al que el Gobierno no podría hacer nada o bien a través del Parlament tras las elecciones de septiembre de 2015 en las que el separatismo obtuvo la mayoría absoluta con sólo el 48 por ciento de los votos.

En este último caso, el gobierno catalán actuaría de forma "unilateral" sin que tampoco el Gobierno pudiera hacer nada por impedirlo. Tal documentación consta en el sumario instruido por el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona.

Una lucha de poder a poder

El cuadro de situación de la Generalidad especulaba que si el gobierno central se resistía a la independendencia "sufriría una crisis de deuda con una contracción del 20% del PIB y una reducción de sus ingresos por la disminución de los impuestos y contribuciones sociales provenientes de Cataluña".

Otra opción era que el Estado actuara como si no hubiera pasado nada tras la declaración de independencia, por lo que se aventuraba que "no se interrumpirían los movimientos fronterizos" y "se continuarían pagando las pensiones y la Seguridad Social".

La tesis de los autores del informe es que en el pulso económico "ganará el que más resista", argumento definitivo por la que solicitaban un préstamo de once mil millones de euros para hacer frente a los compromisos financieros del nuevo Estado entre la proclamación de independencia y la constitución efectiva de una agencia tributaria propia.

 

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