24 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La marcha de Corbacho a Ciudadanos pone a temblar el bastión electoral de Iceta

Miquel Iceta junto a Celestino Corbacho, en un acto del PSC

Miquel Iceta junto a Celestino Corbacho, en un acto del PSC

El "cinturón rojo" del PSOE, su feudo electoral histórico en Cataluña, mira hace tiempo a Ciudadanos. Pero la espantada de su "capitán" de referencia crea un tsunami sin precedentes.

"Una sacudida en Tabarnia", ironiza a ESdiario un exdirigente del PSC con notables tareas de responsabilidad en la etapa de Pasqual Maragall en la Generalitat y José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa. El movimiento en cuestión es la confirmación de lo que era un secreto a voces, que el exministro y el exalcalde de Hospitalet, Celestino Corbacho, da finalmente el paso y se cruza a la acera de Ciudadanos.

Tras dar un sonoro portazo -uno de los primeros en el sanchismo- al PSOE, Corbacho será el número tres de Manuel Valls en su lista a la Alcaldía de Barcelona. El colofón a un largo acercamiento a Albert Rivera e Inés Arrimadas.

El paso de Corbacho es estrátegico para el mapa electoral municipal en Cataluña que saldrá del 26 de mayo, según confirman a este diario fuentes socialistas. Corbacho era el último de los "capitanes" del PSC, el sobrenombre con el que se conocían a los alcaldes del PSOE en la zona metropolitana de Barcelona.

Graneros de votos en Hospitalet, Santa Coloma, Granollers, Terresa o Sabadell que sirvieron para poner en bandeja a Felipe González y a José Luis Rodríguez Zapatero sus mayorías absolutas. Un poder orgánico enorme en el PSOE que convivía con el PSC pata negra, el de la burguesía catalana que representaban dirigentes como Pasqual Maragall, Joan Reventós o Raimón Obiols.

 

Corbacho, junto al José Montilla, en un mitín del PSC. Ahora se pasa a Ciudadanos.

 

Según las fuentes consultadas tanto en el PSOE como en Cs, el paso al frente de Corbacho ha desatado el pánico en el PSC de Miquel Iceta en un caladero de votos que ha dado la espalda sucesivamente a los socialistas en las dos citas electorales generales del 20-D de 2015 y el 26-J del año siguiente y en las dos últimas autonómicas catalanas.

De hecho, el imbatible "cinturón rojo" paso a teñirse de naranja y fue determinante para la irrupción nacional de los de Rivera en el Congreso y el triunfo electoral de Inés Arrimadas sobre Carles Puigdemont.

Algunos analistas que miran a los resultados de las andaluzas -este cinturón tradicionalmente industrial cobija a cientos de miles de emigrantes andaluces, extremeños y manchegos votantes tradicionales del viejo PSOE, creen que la presencia de Corbacho en la lista de Manuel Valls puede culminar el efecto arrastre a Ciudadanos que tanto busca Rivera y sus estrategas electorales en el votante socialista desencantado.

Sobre la mesa del despacho de Iceta, -y también sobre la de Pedro Sánchez- hay un informe aterrador en vísperas de la configuración de las listas electorales para los 948 ayuntamientos catalanes. Esta es la curva del paciente socialista en el recién estrenado bastión electoral de Ciudadanos. El 31,2% de los votos en 2003; el 26,85 en 2006; un 18,39% en 2010; un 14,4% en 2015; y apenas un 14%, el último 21-D autonómico.

Se trata de los municipios de la llamada área metropolitana de Barcelona, como San Cugat, Cerdanyola, Badalona, Molins del Rey, Hospitalet, El Prat y Castelldefels. Y de las ciudades del histórico cinturón rojo, como Terrasa, Sabadell, Mataró, Igualada, Villafranca, Santa Coloma y Vilanova.

La Tabarnia lleva un buen puñado de escaños al Congreso de los Diputados, 31. Si sigue la tendencia, cada vez es menos roja y más naranja. Una decisiva batalla a seguir el 28-A.

 

 

 

Comenta esta noticia
Update CMP