26 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El mensaje de Carmena que animaba a asaltar la valla de Melilla como fuera

Los Cuerpos de Seguridad están desbordados. Y la asistencia colapsada. Los asaltos violentos a la valla de Ceuta y Melilla son un gran problema, pero hay políticos que animaban a hacerlos.

Las imágenes han dado la vuelta al mundo: 600 inmigrantes asaltaron esta semana, de manera muy violenta, la valla de Ceuta, dejando un saldo de 20 agentes de la Guardia Civil heridos y un reguero de armas caseras para facilitarles la entrada, celebrada luego festivamente a gritos.

Cal viva, lanzallamas rupestres y sacos de heces han sido el arsenal utilizado frente a los Cuerpos de Seguridad, indefensos e insuficientes para retener un asalto que puede ir a peor: según datos oficiales de la Unión Europea, ya casi cuatro de cada diez inmigrantes que llegan a Europa lo hacen por España, ya transformada en la única frontera sur por el abrupto cierre de las suyas en Grecia y, sobre todo, Italia.

 

Pero nada de esto es casual. Ha habido un caldo de cultivo político que, al calor de la necesaria atención humanitaria a los náufragos, refugiados o asilados; a dado barra libre a todo tipo de inmigración aunque no esté incluida en esos capítulos de asistencia necesaria.

 

 

Y una de las pioneras fue la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, autora de unas declaraciones en septiembre de 2016 que explican muchas cosas. Ocurrió al poco de conocerse una invasión muy similar a la de ahora, pero aquella vez en Melilla, otro punto caliente del conflicto:

"Esta mañana, cuando escuchaba la radio, he aplaudido internamente por los que han saltado la valla de Melilla porque son los mejores, los más valientes. Nosotros queremos que vengan con nosotros y lo queremos de verdad, queridos amigos, porque son los mejores, los más valientes, los que en un momento están dispuestos a hacer lo que hacéis vosotros, emprendimiento social".

 

 

Masificación en la frontera

Las palabras de la alcaldesa, coincidiendo con el despliegue de una bandera en la fachada del Ayuntamiento de Madrid con el lema "Refugees welcome", fueron un aldabonazo para la inmigración descontrolada que hoy se paga en Ceuta: en las inmediaciones de las plazas españolas en el Norte de África hay 50.000 personas esperando su oportunidad. Y no se andan ya con remilgos.

 

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