05 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Batalla campal: nuevas cargas de los Mossos y detenidos en otro día de caos

La Moncloa lanza un ultimátum para este miércoles mientras Casado y Rivera exigen que se active ya la Ley de Seguridad Nacional ante la gravedad de los incidentes.

La Delegación del Gobierno en Barcelona y las subdelegaciones en Gerona y Tarragona han sido el objeto de la ira de los radicales independentistas este martes, en la segunda jornada de caos protagonizado por los CDR. En todos los lugares la Policía y los Mossos han cargado con contundencia y se han producido varios detenidos.

Manifestantes que participaban en la protesta de CDR han encendido una hoguera justo ante el cordón de Mossos d'Esquadra colocado frente a ellos. El cordón policial, en la confluencia de la calle Mallorca con el pasaje Campos Eliseos, ha impedido desde hace unas dos horas que los manifestantes puedan concentrarse ante la Delegación del Gobierno en Cataluña, en el centro de la ciudad.

La hoguera se ha producido al prender fuego a unos cartones que activistas habían tirado poco antes al suelo, y también han lanzado objetos a los Mossos, después de numerosas cargas policiales ante altercados provocados por un grupo de manifestantes, algunos encapuchados.

Ya en la medianoche, más de 20 hogueras más ardieron en el centro de Barcelona. Con el tiempo, los manifestantes se han ido alejando de la zona de la Delegación del Gobierno y dispersándose, mientras iban creando nuevas hogueras con contenedores, cartones, mobiliario urbano y otros objetos, incluidas motos.

En Lérida, al filo de las 10 de la noche la situación llegó a estar descontrolada, con grupos de manifestantes quemando contenedores y los agentes persiguiéndoles por las calles.

Previamente a las algaradas, Òmnium y la ANC habían realizado un acto en los aledaños de la Delegación del Gobierno donde se reunieron 40.000 personas según la Guardia Urbana.

El acto cerca de la Delegación del Gobierno en Cataluña, se enmarca dentro de una serie de actos que ambas entidades convocaron en las delegaciones del Gobierno en Gerona, Lérida y Tarragona, y también en Vic (Barcelona), Tortosa (Tarragona), Terrassa (Barcelona), Puigcerdà (Girona) e Igualada (Barcelona).

Al principio del acto en Barcelona, los concentrados han hecho una sentada, han guardado un minuto de silencio y han encendido velas, tras lo que se ha dado paso a la lectura de fragmentos de cartas o de intervenciones en el Tribunal Supremo de los condenados a entre 9 y 13 años de cárcel por impulsar el 1-O, y a actuaciones musicales, como la de Lluís Llach.

Los organizadores han colocado un escenario en la calle Bruc con Mallorca de Barcelona, a una manzana de la Delegación del Gobierno y donde comenzaba el dispositivo policial que blindaba la Delegación.

Así, este acto ha quedado al margen de la protesta convocada por los CDR que se han manifestado por el Paseo de Gràcia barcelonés hasta la calle Mallorca, al otro lado de la Delegación y del dispositivo; concretamente a tres manzanas.

Los fragmentos escogidos por las entidades y leído por familiares y gente cercana a los presos han sido: parte del alegato final de Oriol Junqueras en el juicio, una carta de Carme Forcadell remitida este mismo martes y partes de cartas y declaraciones en el Supremo del resto de condenados.

Cadena de reacciones desde Madrid

El Gobierno considera que los incidentes están siendo coordinados por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña.

"Es evidente que no estamos ante un movimiento ciudadano pacifico, sino coordinado por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña", han apuntado fuentes de Moncloa.

En un comunicado difundido poco antes de la medianoche, La Moncloa advierte de cara a este miércoles: "El objetivo del Gobierno de España es y será en todo momento garantizar la seguridad y la convivencia en Cataluña, y lo hará si es preciso siguiendo su compromiso de firmeza, proporcionalidad y unidad".

Mientras, ante la situación generada en las últimas 48 horas, el líder del PP, Pablo Casado, reclamó a Pedro Sánchez que active ya la Ley de Seguridad Nacional.

 También Albert Rivera exigió a La Moncloa que actúe ya.

Hasta Gabriel Rufián irrumpió en Twitter para desmarcarse de los actos violentos. Eso sí, con su particular equidistancia:

 

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