| 08 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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José Tomás, algo más que un mito viviente del toreo

Vender 6.000 entradas en quince minutos siendo el único espada del festejo es un logro sólo al alcance de un líder

| Blas de Peñas Edición Alicante

Cuando José Tomás Román Martín tuvo que cruzar el charco, y los mares, para aterrizar en tierras mexicanas y poder desarrollar el arte que llevaba dentro, nunca imaginaría que sobrepasada con creces la cuarentena -el 20 de agosto cumplirá 47 años- iba a vender más de 6.000 entradas en los primeros quince minutos de apertura de taquillas online. Vendidas por internet en 43 provincias españolas y 10 países de Europa y América. Vendidas para verle hacer el paseíllo en el coso de la Plaza de España de Alicante como único matador y con cuatro toros de distintas ganaderías. Tampoco imaginaría que en torno a su figura se iba a montar en la capital alicantina un auténtico circo, con perdón, con zonas lúdicas, gastronómicas, musicales y con un simbolismo que nunca antes se había dado en torno a un mito de la tauromaquia. 

Estoy plenamente convencido que cuando José Tomás recibió de manos de su padrino Jorge Gutiérrez en presencia de Manolo Mejía como testigo su alternativa, un 10 de diciembre de 1995, en la capital mexicana, o cuando un 24 de abril de 2010, en la plaza de toros de la mexicana Aguascalientes un toro de la ganadería de Santiago, el quinto de la tarde y de nombre ´Navegante´, le perforó el muslo causándole la cornada más grave de su carrera, y por la que necesitó una transfusión de ocho litros de sangre, por su cabeza sólo pasaría el deseo de vivir, sin sospechar que décadas después el sólo anuncio de su nombre en un cartel de toros traería desde tierras mexicanas a más de doscientos aficionados hasta Alicante para verlo vistiendo el traje de luces.

 

Y todo lo anterior, por qué sucede. Qué poder se desprende del cuerpo del maestro de Galapagar para que atraiga como poderoso imán a aficionados de medio mundo. Por qué sus seguidores se cuentan por miles a quienes no importa ni la distancia ni su presencia exclusiva en los carteles. Diría que José Tomás no quiere competencia ni medirse con figuras como Morante de la Puebla, José Mari Manzanares, El Juli o Roca Rey. Sabe que no necesita acompañamiento para llenar las plazas, para cambiarle el ritmo a una ciudad, para alertar a los cardiólogos ante el desenfreno de los corazones de sus fans. Porque no tiene seguidores, tiene fans, a quienes no importa si corta orejas y rabo, si consigue un volapié a la primera o si necesita el descabello para acabar la obra. 

Qué tiene, entonces, José Tomás que no tenga el resto de las figuras que hoy mandan en el escalafón. Alguien podría decirme: porque pisa un terreno que no pisa nadie. Porque utiliza el capote y la muleta con el don divino de los elegidos. Porque obliga al toro a pasar por donde él quiere. Y porque si el toro se resiste, es consciente de que se juega la cornada, la vida, a cambio de la gloria. No es un suicida, ojo, aunque en ocasiones su valentía se confunda. Es un elegido de los dioses que sabe el terreno que pisa y que nunca da la partida por pérdida. Sus verónicas, a pie juntos, fuerzan al animal a pasar no una sino todas las veces que el maestro quiere. Sus chicuelinas, las más parecidas a las del maestro Manzanares padre, bordean la cogida, y lo mismo sucede cuando cita a su enemigo para cerrar con un capotazo de desprecio. Y con la muleta, para qué explicar lo inexplicable. Estudien el terreno que deja entre él y el toro cuando torea al natural, cuando encaja una docena de derechazos, cuando liga los redondos con los pases de pecho. Y vean el terreno donde clava los pies. Ahí se quedan como si estuvieran atornillados. Y con la espada, que no es su mejor arte, se vuelca ante la llamada de la muerte. Sin importarle si la llamada es para él o para el toro. Ahí está. no el secreto, sino los secretos de un mito llamado José Tomás.

 

El próximo domingo, día 7 de agosto, a partir de las siete y media de la tarde, con toros de Juan Pedro Domecq, Garcigrande, Victoriano del Río y Toros de Cortés, José Tomás demostrará por qué manda y exige. Lo veremos en el coso de la Plaza de España de Alicante gracias a su equipo, a los empresarios de Eventos Mare Nostrum, Nacho Lloret y David Caballero, al Ayuntamiento de Alicante y su concejala Mari Carmen de España, y a la Diputación Provincial, con Carlos Mazón a la cabeza. Todos han hecho posible no un festejo único sino todo un acompañamiento que han convertido Alicante en la capital mundial de la tauromaquia. Y ello en el día de la Virgen del Remedio, patrona de ´la millor terreta del mon´. Suerte y al toro.