| 22 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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José Fernando Calderero, profesor de UNIR
José Fernando Calderero, profesor de UNIR

JF Calderero: "Los males de la educación no los ha generado esta pandemia"

La educación, obligada a una digitalización de emergencia, inicia un camino hacia el auge de la personalización educativa, el sentido crítico, la capacidad de análisis y el emprendimiento

| M. Buquerín Edición Alicante

Promotor activo en la transición digital y pionero en el uso de ordenadores en sus clases y en la enseñanza de las nuevas tecnologías, José Fernando Calderero -conocido entre sus compañeros de profesión bajo las iniciales JF- es doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, licenciado en Ciencias Químicas, profesor de “Teoría y Práctica de la Investigación Educativa” y de “Ciclos Vitales y Comunicación en la Familia” en UNIR y director del Seminario Internacional de Educación Personalizada, además de autor de libros relacionados con sus líneas de trabajo y director de tesis, entre otros cargos que han formado y conforman una extensa trayectoria intelectual y pedagógica, especialmente marcada por digitalización

Con la Educación Personalizada, la Orientación Educativa Familiar y el Sentido Crítico como ejes vertebrados de su pensamiento, su docencia y su investigación, el profesor de UNIR -La Universidad en Internet- ha concretado el significado de educación y considera que "educar es ayudar a cada ser humano a establecer y mantener vínculos valiosos con la realidad y especialmente con las personas", una explicación que nace bajo la atenta mirada de la singularidad de las personas, las dimensiones humanas, los valores universales, las relaciones, el vínculo con la realidad y el desarrollo humano; aspectos que JF traslada a sus clases virtuales y que promueve especialmente en una época en la que la Covid-19 ha puesto de relieve "las telarañas" del sistema educativo y la necesidad de cambios. 

- ¿Cómo ha vivido usted la evolución del sector educativo?

Creo que el “sector” evoluciona muy lentamente y no se sabe bien hacia dónde. El discurso oficial apunta hacia un mayor protagonismo del estudiante, pero se conforma con superficialidades que acaban convirtiendo la mediocridad en objetivo; el dinosáurico sistema se resiste a morir. Entrecomillo “sector” ya que considero la Educación como desarrollo de las personas en todas sus dimensiones y, por tanto, no algo sectorial. El sector de la enseñanza reglada, creo que evoluciona hacia su conversión en simple recurso del tejido productivo, financiero, economicista; casi un simple generador de mano de obra, aunque sea cualificada. Debemos promover la formación especializada necesaria; en general, las personas con títulos superiores acceden a mejores puestos de trabajo. Pero les defraudamos si solo les ofrecemos un horizonte centrado en lo laboral. 

- ¿La tecnología es la responsable de las mejoras en educación?

NO. La responsabilidad de todo lo que ocurre es siempre de personas concretas. Pero si personas inteligentes son capaces de diseñar herramientas útiles, muchas otras se beneficiarán en su desarrollo; es decir, en su “educación”. Toda tecnología, invención del papel, de la tinta, la imprenta, la máquina de escribir, la radio, el cine, la televisión, la energía atómica, la digitalización, etc. son recursos utilísimos para todo aquello en lo que se empleen; si se usan para mejorar la educación pueden hacer, hacen, mucho bien. Pero, si como percibo que está ocurriendo, algunos poderes fácticos, con el aplauso de masas ignorantes obnubiladas por lo novedoso, convierten estos fantásticos medios en fines, acaban siendo armas que, si nos descuidamos, pueden convertir a nuestros niños y jóvenes en meros consumidores de ideas ajenas y, por tanto, esclavos.

Intuyo que muchas personas buscan en las redes sociales lo que no encuentran en su vida personal; la adicción tecnológica es la causa o el resultado del deterioro social

- En sus años de experiencia, ¿cómo ha avanzado la educación personalizada por la que usted aboga?

Con dificultad, pero se va abriendo camino. Es cierto que es un término en auge, pero, por falta de profundidad, muy a menudo mal entendida. Casi siempre se suele confundir con enseñanza (primer error serio, ya que se la reduce al ámbito escolar académico privándola de ser tenida en cuenta en otros importantes entornos educativos, como la familia, p. ej.). También es muy frecuente confundir “personalizada” con individualizada, lo cual cercena el concepto de persona asimilándolo solo a la singularidad e identidad de cada uno y obviando un elemento esencial de la persona humana, su carácter relacional; somos “seres con…”, no simples individuos, elementos aislados, que se relacionan, sino miembros de un tejido social fuera del cual no sobrevivimos, al menos, no con una vida plenamente humana.

En los últimos años he escrito como coautor algunos libros y artículos sobre educación personalizada y he codirigido algunas tesis doctorales. Poco a poco se van incorporando jóvenes valores intelectuales capaces de descubrir y promover el enorme potencial que encierra como solución social y ambiental. Para profundizar en esta fecunda idea te sugiero leer mi ponencia “LA EDUCACIÓN PERSONALIZADA COMO SOLUCIÓN SOCIAL Y AMBIENTAL”.

- Explique brevemente su teoría del ‘yosotros’. ¿Cree que en la sociedad actual impera el ‘yosotros’?

 La idea es poner en valor una característica de la compleja naturaleza humana: la profunda y esencial no dualidad entre la singularidad de cada ser humano y su intrínseco y esencial carácter social. Somos seres personales; es decir, singulares y sociales simultáneamente. Si en una empresa, organización, equipo, familia prevalece el “yo” a ultranza sobre el “nosotros” el grupo corre peligro ya que lo habitual es que el “cáncer” del individualismo entre en metástasis y el cuerpo social afectado muera, o enferme gravemente. Pero… es muy peligroso combatir un “cáncer” con otro, con el colectivismo (prevalencia del “nosotros”) que tanto daño social ha hecho en tantas naciones, produciendo pobreza real y millones de muertos; si la prevalencia del “nosotros” sobre el “yo” fuese tan significativa que pudiera llegar a anular, o a mermar considerablemente, el “yo”, simplemente dejaría de haber un “nosotros”.

Creo que, en general, siempre es mejor “y” que “o”. El exceso de lógica racionalista que tiñe las interpretaciones de la realidad con un tono dilemático suele ser perjudicial para los individuos y para los equipos. La orquesta potencia (no merma, resta, anula, ni “prevalece” sobre) la singularidad de cada intérprete. Lamentablemente, percibo en el ambiente social una bipolarización que tiende a fragmentarnos, con daño para todos. 

Online y/o presencial

- ¿La Covid-19 ha puesto en evidencia el retraso en modernización y digitalización? Es decir, ¿la crisis del coronavirus ha desarrollado una crisis en materia de educación?

A la primera pregunta, rotundamente sí; hemos “barrido debajo de las alfombras” y hemos sido más conscientes de las abundantes telarañas que habitan un reducto tan alejado de la realidad como es el ámbito escolar académico.

A la segunda, depende de cómo entendamos la palabra “crisis”. Sí, si tomamos la primera acepción de la R.A.E.: “Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”. No, si tomamos la 2ª acepción: “Situación mala o difícil”; los males de la educación no los ha generado esta dramática pandemia.

- ¿Qué se está dejando de aprender en esta educación digital de emergencia?

Unas cuantas cosas. Algunas de ellas podrían ser: la comprensión de la Inteligencia Artificial y como nos está afectando en nuestras vidas, distinguir entre hechos (la realidad) y datos (interpretación – no siempre correcta o “inocente” - de los hechos), aquellos aspectos y dimensiones específicamente humanos que no podrán ser asumidos por los robots, la habilidad de manejo de recursos experimentales, la necesidad de pensar con mentalidad internacional, la obsolescencia de muchas de las habilidades que se enseñan en las aulas; hace años que algunas de ellas ya no se usan, la enorme importancia de las disciplinas humanísticas, fomentar el pensamiento crítico, distinguiendo lo cierto, lo auténtico, en medio de esta “hipermegainfoxicación”, la necesidad de satisfacer las N.E.P. (Necesidades Educativas Personales), la necesidad de ser personas autodidactas que para aprender no esperan a que les tengan que enseñar y el reconocimiento de la poca, o nula, utilidad de algunas titulaciones académicas convencionales que preparan a los egresados para una sociedad que ya no existe.

- ¿Las clases online reducen oportunidades e incrementa las desigualdades? ¿Cuál es su opinión?

Depende de la forma en que se diseñen e impartan y también de los contextos. Mi experiencia desde hace años es que, gracias al sistema online de nuestra universidad, muchas personas han logrado su sueño que de otra forma nunca lo hubieran logrado. Conozco cientos de personas a las que, por motivos económicos, familiares, laborales les hubiera sido imposible desplazarse a ciudades con universidad y que pueden sacar con eficiencia y calidad sus estudios desde su celular (móvil).

Ahora bien, sé de niños y jóvenes de posición económica baja a los que les es imposible acceder a los medios digitales y que la escuela pública gratuita presencial es la única vía de adquirir unos conocimientos que les permitan salir adelante en la vida. Una vez más, la raíz de los problemas no está en los medios sino en la imperante injusticia social.

- Frente a la dependencia tecnológica y otros aspectos negativos de la fuerte presencia de las tecnologías en nuestra sociedad, como el distanciamiento social, ¿cuál es su opinión?

Me encanta la enorme ayuda que nos presta la tecnología, incluida la mayor relacionabilidad interpersonal que genera y que, si se usa bien, tanto bien hace. Es cierto que, como ocurre con el trabajo, la amistad y tantas otras dimensiones humanas pueden volverse contra uno destruyéndole la vida; si alguien se excede en su tiempo laboral, de relación social, de estudio, incluso, en detrimento de la vida de familia o del propio desarrollo personal puede acabar muy mal. Pero no podemos decir que, p. ej., el trabajo sea malo, me parece a mí.

Tengo la intuición de que muchas personas buscan en las redes sociales lo que quizá no encuentran en su vida personal; no sé si la adicción tecnológica es la causa o el resultado del deterioro social.

Habrá un auge de la personalización educativa, el fomento del sentido crítico, la capacidad de análisis y de emprendimiento. Muchas habilidades hasta ahora necesarias dejarán de serlo al ser realizadas de forma más rápida y eficiente por robots.

- ¿Es accesible la educación personalizada a través de las clases online? ¿Cómo se puede conseguir?

Desde que mis clases son online, hace doce años, he conseguido que la interactividad con los estudiantes y entre ellos y la atención a sus particularidades intelectuales, sus intereses, y su iniciativa y creatividad, características todas ellas de una educación centrada en la persona, hayan crecido notablemente.

Para lograrlo es necesario en primer lugar saber qué es, y qué no es, una educación personalizada y también saber extraer las muchas posibilidades de personalización que aporta la tecnología y que muchas personas, ancladas en el viejo esquema de confundir una sesión de clase con una conferencia impersonal, desconocen por completo.

- Respecto a UNIR, ¿ha experimentado un incremento en las peticiones de educación superior en línea en este año de pandemia?

No tengo a mano los datos, pero no lo creo; tengo entendido que el crecimiento exponencial que ya teníamos antes del COVID ha seguido teniendo lugar el mismo ritmo. Sí parece que en algunas titulaciones hemos incorporado perfiles de alumnos más jóvenes.

Un futuro acelerado

- ¿Qué cambios se avecinan en el sistema de aprendizaje? ¿Hacia dónde orientar y poner el énfasis en la formación docente durante la era post-COVID? ¿El profesorado está listo y preparado?

Muchos y de gran calado. El aprendizaje será, ya está empezando a ser, ubicuo y a lo largo de la vida. Habrá una mayor conexión con la realidad laboral, social, cultural. Las titulaciones “cerradas” convencionales irán cediendo el paso a nuevos sistemas de acreditaciones más modulares y flexibles. Habrá un auge de la personalización educativa, el fomento del sentido crítico, la capacidad de análisis y de emprendimiento. Muchas habilidades hasta ahora necesarias dejarán de serlo al ser realizadas de forma más rápida y eficiente por robots. Se seguirá insistiendo en la necesidad de adquirir competencias, no solo digitales, si bien estas serán un requisito. Eclosionará la presión de muchas familias con hijos de altas capacidades muy descontentas con el derroche del talento de sus hijos.

Creo que la formación docente ha de centrarse en el desarrollo intelectual de los profesores para que, al menos, dejen de seguir teorías pedagógicas y conceptos erróneos, o contraproducentes, cuyo único mérito es haber sido ampliamente citados y difundidos mediáticamente. Hoy día no es suficiente garantía de calidad científica que un contenido haya sido publicado en una revista académica ya que proliferan los sucedáneos conceptuales y las teorías carentes de fundamento real. 

- ¿La enseñanza virtual puede ser mejor que la presencial? ¿Se debe sustituir?

Escuetamente, para no alargarnos más: sí, hay enseñanza virtual que puede ser mejor que la presencial, y no, no debe sustituirse forzadamente. La calidad de enseñanza no depende solo del modo de relación; puede haber, hay, enseñanza de calidad de ambas modalidades. 

- ¿Qué papel juega la orientación familiar en este nuevo plano?

Creo que la Orientación Educativa Familiar es una disciplina que tiene un gran futuro; a medida que la sociedad se va volviendo más exigente y se da cuenta de que para muchos ámbitos de la vida necesita recurrir a profesionales; va creciendo el número de familias que buscan expertos que les ayuden en una de sus más importantes tareas: educar a los hijos.

Por esta razón hemos implementado en la UNIR un Máster específico que no deja de crecer en alumnos cada año.

 - ¿Qué les diría a aquellos que dicen ‘ya veremos luego las clases, total están grabadas’?

En primer lugar, que obviamente para eso se graban; para que aquellas personas que no pueden asistir a clase en un momento determinado puedan enterarse completamente de lo que dijo, hizo, y como se hizo, dijo, y hacerse sus horarios “a la carta”; lo cual en unos tiempos complicados puede venir muy bien. Por otro lado, disponer de la grabación permite volver a ver fragmentos que requieren repensarlos quizá más de una vez; lo cual es imposible en una clase no grabada.

Ahora bien, si pueden participar (no digo asistir simplemente) en directo y su institución académica escolar o su profesor hace clases interactivas, no limitándose a ofrecer “bustos parlantes”, es mejor hacerlo ya que la posibilidad de intervenir activamente (no solo para preguntar dudas) enriquece notablemente el aprendizaje y la profundidad de lo aprendido, además de que su presencia activa e interesada es una acicate y un reto para que el profesor pueda dar lo mejor de sí mismo, con beneficio de todos.

- ¿Cuáles son sus expectativas de futuro para este sector? Y en lo personal, ¿cuáles son sus proyectos?

 Creo que tanto el sector de la formación profesional – incluyendo la universitaria, como Medicina, p. ej. – en sus variadas manifestaciones, como otros tipos de formación como la física, la intelectual, la cultural, la artística, etc. tienen un gran futuro y seguirán su trayectoria ascendente como importante fuerza económica.

Personalmente, y hasta que una de estas décadas me jubile, pienso seguir trabajando en los siguientes campos, todos ellos “entreverados”: educación personalizada, la familia como principal ámbito educativo, las N.E.P. (Necesidades Educativas Personales) y el sentido crítico; en relación con este último ámbito invito a los lectores a seguir nuestro canal de Youtube “Filosofía y sentido común”.