ESdiario

La intrahistoria del pacto PP-Vox en Andalucía: tensión, silencio y un acuerdo histórico

Juanma Moreno y Manuel Gavira mantuvieron durante 24 días una negociación discreta, con momentos de máxima tensión y cesiones por ambas partes, hasta cerrar un Gobierno estable con 150 medidas y una mayoría inédita de 68 diputados

Juanma Moreno junto a Manuel Gavira

Juanma Moreno junto a Manuel GaviraEuropa Press

Publicado por
Mariola López

Creado:

Actualizado:

La tercera investidura de Juanma Moreno puso el pasado jueves el punto final a 24 días de negociaciones entre PP y Vox. Casi un mes de tira y afloja que, pese a las diferencias entre ambos partidos, estuvo marcado por una discreción casi absoluta y terminó con la firma del denominado Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía.

Aunque anteriormente se habían producido llamadas informales e intercambios de mensajes, la negociación comenzó oficialmente el 9 de junio. Moreno y el portavoz de Vox, Manuel Gavira, se reunieron en el Parlamento andaluz acompañados por sus respectivos equipos de confianza. Habían pasado 23 días desde las elecciones, en las que el PP obtuvo 53 diputados y Vox, 15.

Las posiciones iniciales estaban alejadas. Los populares reivindicaban la contundencia de su victoria para defender un Gobierno en solitario, respaldado mediante acuerdos programáticos. Vox quería hacer valer el peso de sus diputados y exigía que su apoyo a la investidura se tradujera en compromisos concretos, medidas con plazos y capacidad para garantizar su cumplimiento.

Dos días después, la constitución del Parlamento sirvió como primer termómetro. PP y PSOE se repartieron los puestos de la Mesa y Vox quedó inicialmente fuera. Los de Gavira restaron importancia públicamente al episodio y las conversaciones continuaron. Comenzaba así un pacto de silencio que ambas partes respetaron hasta el final, sin filtraciones importantes ni reproches públicos.

Durante las siguientes semanas se negociaron medidas sobre fiscalidad, reducción de trabas administrativas, vivienda, política agraria e inmigración. Uno de los principales caballos de batalla fue la denominada prioridad nacional defendida por Vox. Paralelamente, las conversaciones comenzaron a abordar la estructura del futuro Ejecutivo y la posibilidad de que Gavira entrara en el Gobierno.

El 18 de junio llegó una primera señal pública de optimismo. Moreno aseguró que veía el acuerdo "casi seguro", aunque la recta final resultó más complicada de lo previsto. La presencia de Vox en el Ejecutivo, el reparto de competencias y la redacción definitiva de determinadas medidas mantuvieron abiertas las negociaciones hasta el propio debate de investidura.

La primera votación terminó sin presidente. Vox negó su apoyo a Moreno y comenzó una cuenta atrás de 48 horas que aceleró definitivamente las conversaciones. Lejos de provocar una ruptura, el resultado obligó a ambas partes a cerrar los últimos flecos sobre las 150 medidas del programa, la estructura del Gobierno y las garantías de estabilidad.

El acuerdo llegó finalmente apenas tres horas antes de la segunda votación. Moreno y Gavira firmaron el pacto antes de que el líder popular fuera investido con 68 votos, una mayoría absoluta inédita en el Parlamento andaluz. Vox entrará en el Ejecutivo y Gavira será vicepresidente y responsable de una macroconsejería con competencias en Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local.

El pacto incluye 150 medidas sobre rebajas fiscales, vivienda, inmigración, reducción del gasto político, apoyo al campo y simplificación administrativa. También incorpora la prioridad nacional reclamada por Vox, aunque su aplicación queda modulada mediante diferentes criterios de arraigo, una de las fórmulas de equilibrio encontradas durante las negociaciones.

Se abre una nueva etapa

El acuerdo del 2 de julio abre una nueva etapa en la comunidad más poblada de España. Las negociaciones tuvieron momentos de tensión y obligaron a realizar concesiones mutuas, pero PP y Vox consiguieron evitar el bloqueo y una repetición electoral mediante una negociación discreta que terminó en un Gobierno estable para los próximos cuatro años.

Andalucía se convierte así en el mayor escaparate del entendimiento entre PP y Vox. Una convivencia política que ya existe en otras comunidades y que tendrá inevitablemente una lectura nacional: si las urnas obligan algún día a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal a entenderse para gobernar España, ambos partidos ya acumulan experiencias de acuerdos que parecían difíciles hasta que terminaron siendo posibles.

tracking