Maniobra de Zarzuela: el Rey Felipe tiene en ‘jaque mate’ a Pedro Sánchez
La Zarzuela no se queda de brazos cruzados contra los ataques de La Moncloa y diseña un plan para dejar en evidencia al Gobierno y al presidente hasta final de la Legislatura.

Felipe VI y Pedro Sánchez en el "MWC BARCELONA 2025" el pasado abril.
Este miércoles se entregaron los Premios Cervantes y el presidente del Gobierno, por primera vez, no asistió a la ceremonia. Se lo adelantábamos en ESdiario y se ha confirmado. Pedro Sánchez no quiere ni abucheos ni coincidir con el Rey Felipe VI en ningún acto. Y esto es, según explican a ESdiario fuentes solventes consultadas, por dos causas: desprecio al Rey y evitar las comparaciones. Los pitos a uno (Sánchez) y los vítores a la Corona.
Pero La Zarzuela no está dispuesta a quedarse de brazos cruzados. Los últimos ataques lanzados desde La Moncloa contra el Rey Felipe VI -especialmente desde los incidentes de Paiporta, donde el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez salió por piernas del lugar y culpó a la Casa Real de los incidentes- han llevado a Zarzuela a tomar una decisión clara: salir a la calle para demostrar que, pese al hostigamiento del Gobierno, la Corona sigue contando con el cariño de los españoles.
Fuentes bien informadas de Palacio revelan que se está ultimando una agenda de actos públicos en los que los Reyes aparecerán más cercanos, más visibles y, sobre todo, más arropados por la ciudadanía.No es casualidad. Tras meses de tensión sorda entre La Zarzuela y La Moncloa, el mensaje es claro: Felipe VI no está solo y puede pisar la calle.
Desde entonces, la estrategia de Sánchez ha sido clara: ignorar al Rey cuando no conviene y, cuando interesa, utilizarlo como escudo.La gota que colmó el vaso fue el boicot institucional a la entrega de los Premios Princesa de Asturias, donde el Gobierno envió a una representación de bajo perfil mientras Sánchez priorizaba otros actos.
Pero lo que más ha molestado en La Zarzuela es el doble rasero de La Moncloa. Mientras Sánchez se desvive por fotografiarse con celebridades internacionales, evita sistemáticamente cualquier acto junto a los Reyes si no es estrictamente obligatorio.Un desaire que no pasa inadvertido.
La respuesta: actos masivos y cercanía con la ciudadanía
Ante esta situación, la Casa Real ha decidido pasar a la ofensiva. Según nuestras informaciones, se preparan varios actos en los próximos meses diseñados para mostrar el apoyo popular a la Corona. Entre ellos:
1. Visitas a ciudades y pueblos con fuerte tradición monárquica, donde el recibimiento multitudinario sirva de contrapunto a los ataques políticos.
2. Mayor presencia de la Princesa Leonor, cuyo carisma y juventud son un activo clave para conectar con las nuevas generaciones.
3. Eventos institucionales con empresarios, académicos y personalidades de la cultura, reforzando la imagen de Felipe VI como garante de la estabilidad y la unidad de España. En contraste con el presidente, el PSOE y sus socios de Gobierno.
El objetivo es claro: dejar en evidencia que, mientras el Gobierno busca el enfrentamiento, los españoles siguen valorando la labor de la Corona. No en vano, el Rey sigue siendo la institución mejor valorada, muy por encima de los partidos políticos.
El Gobierno, en un callejón sin salida
La Moncloa ha cometido un error de cálculo. Creían que debilitando al Rey conseguirían fortalecer su propio poder, pero la realidad es tozuda.Los españoles no han olvidado que Felipe VI fue clave durante la crisis en Cataluña del 1-O, la pandemia o la invasión de Ucrania, momentos en los que su figura emergió como un pilar de estabilidad.
Ahora, el desgaste es para Sánchez.Su estrategia de tensionar la relación con La Zarzuela solo le está pasando factura entre los votantes moderados, que ven con preocupación cómo el presidente prioriza sus pactos con independentistas antes que la defensa de las instituciones.
La Corona no se dejará arrinconar. Y si el Gobierno insiste en su juego, pronto descubrirá que los españoles no están dispuestos a permitir que la política acabe con uno de los pocos símbolos de unidad que quedan en este país.
Felipe VI no necesita a Sánchez. Pero Pedro Sánchez, tarde o temprano, necesitará al Rey. Y para entonces, quizá sea demasiado tarde.
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