Eyre alerta de la foto de Iñaki Urdangarin que es “una bomba de largo alcance”
Cazan al ex duque de Palma en una playa del País Vasco francés y lo que está haciendo corrobora una noticia que se rumoreaba hace ahora sólo una semana.

Iñaki Urdangarin.
Silencio en Zarzuela. Expectación en los medios. Y unas memorias que, como una mecha encendida en la arena, avanzan hacia su explosión final. Porque lo que hasta hace poco parecía un simple rumor, ya tiene confirmación,
Según avanzó hace una semana Pilar Eyre, y les contábamos en ESdiario, Iñaki Urdangarin ya tiene casi listas sus memorias. El ex duque de Palma comenzó a escribirlas —según la veterana periodista— durante su estancia en prisión. Pero ahora, con el manuscrito prácticamente cerrado y entrando en fase de correcciones, todo apunta a que el libro verá la luz en enero de 2026. Y Eyre no duda en calificarlo como lo que es:
“Una bomba de largo alcance”.
Las imágenes que publica la revista Lecturas vienen a corroborarlo. Sentado en una playa del País Vasco francés, en Ibarritz, junto a su pareja Ainhoa Armentia, Urdangarin revisa con gesto concentrado las galeradas del libro. Bolígrafo en mano, gafas de lectura calzadas y mirada fija, el ex marido de la Infanta Cristina subraya fragmentos con rotuladores naranja y amarillo. Según Eyre, probablemente los más comprometidos. Quizá los que rozan —o cruzan— ciertas líneas rojas.
Mientras tanto, Ainhoa escucha. Participa. Comenta. No es solo espectadora de un momento íntimo. Es aliada. Y no es casual: fue en esa misma playa donde se les vio por primera vez como pareja, cuando su historia con la infanta ya era cosa del pasado.
El pasado que regresa… y el que aún pesa
Lo que se prepara es más que un ajuste de cuentas. Es un relato personal que quiere explicarlo todo: desde sus años junto a Cristina de Borbón —la normalidad aparente, la boda en Barcelona, los hijos, el amor y la vida familiar— hasta el desplome. Sus negocios, el caso Nóos, la caída en picado y la prisión.
Pero lo más delicado, tal vez, esté en lo no dicho. En lo que Eyre ha dejado entrever con palabras medidas:
“Su enorme decepción con Don Juan Carlos. ‘Me sacrificó, me dejó caer’, cuenta con desaliento.”
Eso no será una anécdota. Será una grieta en la imagen oficial. Y no será fácil de reparar.
Según Pilar Eyre, el libro profundiza también en su experiencia penitenciaria: el encierro, el silencio de los días iguales, la oración, la desesperanza, el aprendizaje forzado. Un proceso de transformación que la propia escritora define como “una especie de cambio” inesperado en un hombre que nunca fue especialmente intelectual.
Y lo más importante: este testimonio no se quedará en papel. Ya se está preparando la campaña de lanzamiento. Se estudia qué medios lo entrevistarán, qué revistas pondrán el foco, y qué radios lo recibirán. Nada quedará al azar.
Un hombre que —según quienes le rodean— quiere “tirar adelante”, roto pero no vencido, y con nuevos planes junto a Ainhoa Armentia. En lo privado, rehace su vida. En lo público, se reserva el último turno de palabra. Pero lo que viene no es solo un libro. Es una pieza de artillería. Y en Zarzuela, lo saben.
Porque cuando alguien escribe su verdad, el pasado ya no es solo recuerdo. Es dinamita.