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Mar Flores confiesa la verdad sobre sus vacaciones con Alejandra Rubio

La conocida modelo ha vuelto a la actualidad por ser la abuela del primer hijo en común de su hijo Carlo y la primogénita de Terelu Campos

Mar Flores, el pasado 30 de mayo.

Mar Flores, el pasado 30 de mayo.GTRES

David Lozano
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Durante años, Mar Flores ha cultivado el arte del silencio. Discreta, reservada, esquiva a los titulares fáciles, ha sabido proteger su vida personal con una barrera firme, alejada del ruido mediático que tanto frecuentó en otros tiempos. Pero este verano, algo ha cambiado. La modelo ha decidido hablar, y lo ha hecho con la voz pausada de quien no necesita alzarla para ser escuchada.

"Ibiza, el mar, los atardeceres, las risas. Siestas al sol, cenas infinitas y ese regalo de ver a mis hijos disfrutar, rodeados de amigos y familia", escribía Mar, de 55 años, en sus redes sociales. Y en esa frase, aparentemente sencilla, se escondía una confesión: este mes de julio no ha sido uno más. Ha sido, en sus propias palabras, “de los mejores de los últimos años”. Y lo guarda, dice, “cerquita del corazón”.

Las imágenes compartidas por la modelo en su cuenta dejan entrever un verano luminoso, libre y profundamente familiar. Son las instantáneas de alguien que ha aprendido a disfrutar sin justificar, a detenerse en lo esencial: el tiempo compartido, las risas sin prisa, la complicidad sin poses. Pero también, de alguien que ha decidido romper su silencio en el momento justo. Y la revista Lecturas, que recoge estos detalles, no ha tardado en señalar lo insólito del gesto: Mar Flores se ha abierto, y lo ha hecho desde el corazón.

No es solo que el lugar sea paradisíaco —Ibiza tiene ese don de envolverlo todo en una luz más amable—, sino que este verano tiene para Mar una carga emocional especial: es el primero que vive como abuela. El pequeño Carlo, de apenas ocho meses, ha llenado de nuevas emociones los días de la modelo, que se derrite cada vez que habla de él. No hay imágenes públicas, ni posados forzados. Ni rastro de la joven pareja formada por Carlo Costanzia y Alejandra Rubio, quienes han decidido, como su madre, mantener este capítulo en la esfera privada.

Y sin embargo, el silencio fotográfico dice mucho. Habla de respeto, de pactos familiares, de un deseo compartido de vivir ciertas etapas lejos del escaparate. A pesar de no haber capturas conjuntas, la ausencia de imágenes no ha impedido que Mar haya dejado constancia de lo importante: la reconexión con su hijo. Después de años con más distancia que cercanía, este verano parece haber sellado una complicidad que no necesita palabras.

La relación entre madre e hijo va más allá del ámbito personal. Muy pronto, compartirán pantalla en Decomasters, el nuevo talent de decoración de TVE que reunirá a varias caras conocidas en torno al diseño y la creatividad. Para Mar, es una oportunidad para mostrar una faceta distinta; para Carlo, un reto que llega en pleno momento de transformación. “Compartir esta aventura juntos es un regalo”, reconocen ambos. Y no parece una frase hecha.

“Nos unen muchas cosas. Esta experiencia va a estar llena de creatividad y cariño. Con ganas de aprender el uno del otro”, añade Mar Flores, con la emoción tranquila de quien sabe que hay momentos que no se repiten.

Y mientras algunos comentan el fichaje televisivo como una anécdota más del show business, otros —como alguien muy cercano a la familia— lo ven con ojos distintos: “Sabía que habían hecho el casting. Creo que Carlo tiene muy buen gusto, y Mar también. Apuesto por ellos. Apuesto por mi familia siempre”.

Puede que el reality aún no haya empezado. Pero Mar Flores, en este verano de aguas tranquilas y emociones contenidas, ya ha protagonizado su propio regreso. Y feliz, pasando las vacaciones con Carlo y Alejandra.

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