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El Rey Emérito reaparece con una terrible filtración para la Casa Real

Don Juan Carlos ha dado detalles sobre lo que ha tenido que pagar a la Agencia Tributaria para su regularización. La polémica se acrecenta por la procedencia del dinero

El Rey Juan Carlos en Sanxenxo el pasado 18 de mayo.

El Rey Juan Carlos en Sanxenxo el pasado 18 de mayo.GTRES

David Lozano
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No ha sido un comunicado oficial ni una exclusiva planificada al milímetro, pero ha caído como una piedra en el Palacio de la Zarzuela. Don Juan Carlos ha querido que se sepa —y rápido— que ha devuelto íntegramente los préstamos que solicitó a varios empresarios para afrontar sus regularizaciones fiscales con Hacienda. Una maniobra de imagen que, según fuentes consultadas por ESdiario, ha causado visible malestar en la Casa del Rey. En Zarzuela preferían silencio y distancia. El Rey Emérito, una vez más, elige hacer ruido.

La información, revelada por El Mundo y atribuida a fuentes cercanas al antiguo monarca, asegura que el importe total de su pago a la Agencia Tributaria supera los cuatro millones de euros, devueltos gracias a ingresos generados durante su exilio dorado en Emiratos Árabes Unidos. ¿La fuente de estos ingresos? Supuestamente, la venta de derechos para documentales sobre su vida y su implicación en operaciones comerciales internacionales. La pregunta flota sola en el aire: ¿intermediación comercial o comisiones?

Hay más. Se especula también con posibles adelantos editoriales por las memorias tituladas Reconciliación, que publicará en otoño con el sello de Planeta y bajo la pluma de su biógrafa francesa. Si la reconciliación empieza por regularizar deudas pasadas, no parece que en la Casa Real actual quieran formar parte de esa narrativa. Las fuentes consultadas por este medio coinciden: el entorno de Felipe VI quiere correr un tupido velo sobre esta etapa y no revivir capítulos que en nada benefician a la imagen de la institución.

Pero los detalles irritan. Porque la Agencia Tributaria no puede verificar absolutamente nada: Juan Carlos I ya no es residente fiscal en España. Sus operaciones financieras desde Abu Dabi escapan por completo al control del fisco español, aunque el relato insista en subrayar que todo es legal y transparente. Transparencia que, por cierto, nunca ha sido precisamente la especialidad de la vieja guardia borbónica.

La operación más sonada de regularización tuvo lugar en febrero de 2021. Pagó exactamente 4.395.901,96 euros, incluyendo recargos e intereses de demora. El origen: vuelos privados valorados en cerca de ocho millones de euros, cubiertos durante años por la Fundación Zagatka, gestionada por su primo Álvaro de Orleans-Borbón desde Liechtenstein. Fondos ocultos, pagos sin declarar, lujos que no pasaron por el radar de Hacienda. Hasta que sí lo hicieron.

Unos meses antes, en diciembre de 2020, había pagado ya 680.000 euros por regalos que recibió del empresario mexicano Allen Sanginés-Krause. Hacienda calificó ese “detalle” como incremento patrimonial no justificado. Y ahí empezó la búsqueda desesperada de liquidez.

Sin asignación oficial —que su hijo Felipe le retiró—, Don Juan Carlos recurrió a la aristocracia económica del país. Empresarios y viejos conocidos, una decena de ellos, le prestaron dinero en condiciones que nadie puede confirmar, porque los contratos nunca se hicieron públicos. Eso sí: todos ellos exigieron —¡vaya sorpresa!— mantener el anonimato. Legalidad condicionada a una única cláusula: que los préstamos fueran reales y devueltos en su totalidad para que no se consideraran donaciones encubiertas. Pues bien, ahora dicen desde su entorno que todo ha sido devuelto. Pero ni contratos, ni recibos. Solo palabra de Rey… Emérito.

La polémica no es nueva. En los archivos de la Fiscalía aún resuena el nombre de Pedralbes: el palacete en Barcelona que compraron la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin gracias a 1,2 millones regalados por su padre. Un “favor familiar” después de que La Caixa les denegara un crédito. La causa Nóos investigó, la infanta devolvió parte, y el resto —prescrito— quedó en el olvido.

Los asesores legales del Rey Emérito siempre han navegado en los márgenes de la ley. Usaron el artículo 305.4 del Código Penal, que permite a un contribuyente regularizar su situación si paga la deuda antes de recibir notificación formal de una investigación. ¿Y cómo lo lograron? Sencillo: evitaron recibir la notificación. 

Incluso después de sus dos grandes regularizaciones, Hacienda siguió la pista. En 2022, tuvo que pagar una sanción inferior a medio millón de euros por cacerías, relojes, viajes y otros caprichos regalados entre 2014 y 2018. Regalos que ahora sí eran problema, aunque el fuego acabó apagado con una multa discreta.

La realidad es que Don Juan Carlos vive fuera del sistema fiscal español. Vive en Emiratos.

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