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El plan de la Infanta Elena y Victoria Federica: pasan de la Familia Real y del Día de la Hispanidad

Mientras los Reyes Felipe VI y Doña Letizia simbolizaban la unidad institucional en el Paseo del Prado, su hermana y la sobrina celebraban la hispanidad en los tendidos de Las Ventas

La Infanta Elena y Victoria Federica, llegando a las Ventas este 12-O.

La Infanta Elena y Victoria Federica, llegando a las Ventas este 12-O.GTRES

David Lozano
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El Día de la Hispanidad volvió a reunir, por unas horas, la imagen de unidad institucional de la Familia Real en el desfile de la Plaza de Colón. Sin embargo, mientras los Reyes y sus hijas presidían la parada militar y posterior recepción en el Palacio Real, otros miembros de los Borbón optaban por un plan muy distinto, pero igualmente simbólico: la pasión taurina.

La Infanta Elena y su hija Victoria Federica decidieron celebrar la jornada a su manera, lejos del protocolo y del uniforme castrense. Tal y como recoge el portal MujerHoy ambas acudieron a la corrida benéfica celebrada en la Plaza de Las Ventas, un festival homenaje al maestro Antonio Chenel, Antoñete, en el que participaron toreros retirados como Enrique Ponce, Curro Vázquez o César Rincón. La plaza, abarrotada, se convirtió en el epicentro de la tradición española en pleno corazón de Madrid, mientras a pocos kilómetros sonaba el himno nacional ante los Reyes.

Madre e hija llegaron juntas, compartiendo confidencias y sonrisas, aunque dentro de la plaza prefirieron sentarse por separado junto a sus respectivos amigos. Ante los fotógrafos, se mostraron amables pero esquivas, sin responder a preguntas sobre la Familia Real ni sobre la reciente ruptura de Victoria Federica con Borja Moreno.

Ambas lucieron estilismos coordinados: pantalones casi idénticos y una elegancia discreta que reservó el toque patriótico a Doña Elena, que combinó americana roja con bolso de mimbre adornado con la bandera española. Una elección nada casual en un día tan simbólico.

El momento cumbre llegó cuando Frascuelo brindó su toro a la Infanta, gesto que ella agradeció emocionada desde su barrera. La cita tuvo además un aire de despedida: horas después, Morante de la Puebla, uno de los grandes nombres del cartel, se retiraba de los ruedos.

Lejos de conformarse con una única faena, la Infanta Elena volvió por la tarde a Las Ventas para presenciar la salida a hombros del torero sevillano. Una demostración más de su fidelidad a una de sus grandes pasiones, la tauromaquia, que cultiva con la misma constancia con la que evita los focos institucionales.

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