El Emérito solo admite 2 deslices infieles con "Sofi" y culpa a su hijo de que su mujer no vaya a verle
Si lo que Juan Carlos I ha dicho de la Reina Letizia ha generado estupor (culpándola de la falta de cohesión en su familia) lo que ahora cuenta de su todavía mujer en la biografía de la polémica supera todos los límites...

Los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía, en una imagen del último lustro
Lo de las memorias de nuestras figuras más ilustres del corazón, la política y los medios en los últimos tiempos está siendo un género de ficción en sí mismo. A juzgar por las reacciones del respetable, lo que recuerdan de sí mismos y de su vida personajes como Mar Flores, Isabel Preysler o el mismísimo Rey Emérito poco o nada tiene que ver con lo que parece que recuerdan o han vivido los demás.
Será por eso que después de décadas y décadas de especialistas, expertos y cercanos a la Casa Real viendo como la vida matrimonial entre Juan Carlos y Sofía era inexistente y cada uno hacía su vida (por no hablar incluso de gestos públicos que denotaban que la relación entre ellos era de todo menos buena) resulta que el Monarca le ha dedicado unos fragmentos del libro a su "Sofi" que han dejado con la boca abierta al más pintado. Más aún, después de toda una vida de rumores y de bastantes pruebas, se limita a reconocer solamente "dos" deslices. Quizá porque lo de Corinna Larsen y Bárbara Rey, puesto que ellas mismas lo han hecho público y han mostrado pruebas, no lo puede negar.
En los párrafos filtrados de Reconciliación, el padre de Felipe VI recuerda a su esposa de una manera que ha dejado al respetable noqueado, quizá por la nostalgia de vivir a tantos kilómetros de La Zarzuela: "Nada cambiará mis sentimientos profundos hacia mi mujer, Sofi, mi reina, ni siquiera algunos deslices".
Chismógrafo
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David Lozano
A su juicio, tiene una "nobleza excepcional" y es una "gran profesional", aunque no le gusta que se lo digan. Un rosario de piropos y alabanzas tras el que cuenta que se casaron enamorados aunque la comunicación entre ellos no fue fácil porque ella no hablaba español y él no manejaba bien el inglés o el griego.
También confirma algo que ya se había contado mil veces, que la petición de mano no fue ni de lejos romántica, ya que en una habitación de hotel, le lanzó la caja con el anillo dentro y le dijo: "Toma, agárrala".
En cuanto al hecho de que la Reina Sofía no haya viajado ni una vez a verle en su retiro en Abu Dabi, culpa directamente a su hijo y recalca insistentemente que la echa de menos (la cosa tiene su aquel porque supuestamente cuando vivía en España solo coincidían en actos oficiales): "Lamento amargamente que mi mujer no haya hecho el viaje para verme. Sospecho que no quiere enfadar a su hijo", escribe en sus memorias.
Claro que si hay una parte jugosa del libro esa es la que dedica a sus supuestas infidelidades, unas más probadas que otras, pero todas comentadas en los mentideros desde hace lustros, por no decir décadas. Sin embargo, solo admite dos: "Los medios me han adjudicado una decena de relaciones extraconyugales. La mayoría completamente ficticias", afirma, negando por ejemplo que tuviera algo con Lady Di.
La de Corinna Larsen era imposible negarla pero asegura arrepentirse muchísimo: "He tenido dos deslices sentimentales. Una relación en particular se hizo pública. Fue hábilmente instrumentalizada y tuvo graves consecuencias en mi reinado. Esa relación fue un error del que me arrepiento amargamente. Puede parecer banal, pero hombres y mujeres han estado ciegos hasta el punto de no ver lo evidente", argumenta sin nombrar en ningún momento a su "amiga entrañable" alemana.
Al más puro estilo del Jardín Prohibido de Sandro Giacobbe y su mítico "lo siento mucho, la vida es así", Don Juan Carlos alega que su desliz con Corinna "fue un error del hombre" que nunca afectó a sus responsabilidades con la Corona pero que le convirtió en "presa fácil".