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Alarmante giro en el caso Encarnita Polo: “es el segundo crimen en 8 días”

El asesinato de la cantante todavía conmociona a la opinión pública. Ahora todas las miradas están puestas en la residencia. Sobre todo, a raíz de nuevas informaciones

Triste adiós a Encarnita Polo en Ávila, este pasado 15 de noviembre.

Triste adiós a Encarnita Polo en Ávila, este pasado 15 de noviembre.Europa Press

David Lozano
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La muerte de Encarnita Polo, a los 86 años, no es solo una tragedia aislada: es la segunda muerte bajo circunstancias gravísimas en apenas ocho días dentro de la misma residencia de Ávila. Y esa coincidencia, lejos de diluirse en el azar, empieza a perfilar un escenario inquietante sobre lo que ocurre puertas adentro en la Fundación Decanos.

Tal y como les hemos contado en ESdiario, ocurrió de madrugada, sobre las tres y media. En el silencio denso del ala este, un celador escuchó unos ruidos extraños: algo parecido a un quejido ahogado, un suspiro que no encajaba con la calma de las habitaciones. Al acercarse, vio la puerta entreabierta. Cruzó el umbral y se topó con una escena que, según cuentan los presentes, difícilmente podrá olvidar: Encarnita Polo estaba siendo estrangulada.

La artista que revolucionó la música popular española, la pionera involuntaria de una modernidad que el franquismo apenas pudo contener, agonizaba mientras dormía. Los médicos, pese a su rápida intervención, no pudieron hacer nada por ella.

El presunto agresor, un hombre de 66 años con severos trastornos mentales, llevaba apenas dos días ingresado. No tenía relación alguna con la cantante. Nadie entiende cómo pudo abandonar su zona de control, deambular sin supervisión y entrar en la habitación de Encarnita sin que saltara una sola alarma. Ahora está bajo custodia policial en la unidad psiquiátrica del Hospital de Ávila, mientras los forenses elaboran el informe que determinará su imputabilidad. El caso permanece bajo secreto de sumario.

Precedentes estremecedor: otra residente murió 8 días antes

Pero la sombra sobre la residencia es más amplia. Este crimen ha coincidido con otra muerte reciente que ha desatado nuevas sospechas: la de una residente fallecida ocho días antes en circunstancias que su familia califica como “descontrol y desatención”. Su hija denunció este martes en Directo al grano de TVE que la mujer ingresó por un problema de cadera y murió menos de un mes después tras un diagnóstico tardío de cáncer. Asegura que hubo errores en la medicación y una falta de seguimiento incompatible con el cuidado que se espera de un centro especializado. Ella y su hermana ya han presentado denuncia formal, convencidas de que algo serio no funciona allí dentro.

Una antigua trabajadora del centro, interviniendo en el mismo programa, ha añadido más leña al fuego: habla de suciedad constante en pasillos y estancias comunes, de equivocaciones reiteradas a la hora de administrar medicamentos y, sobre todo, de una carencia de personal que convierte cada noche en una ruleta rusa. Según su testimonio, solo dos auxiliares debían atender a más de cien residentes durante la madrugada. Con esos números, la vigilancia es una ficción.

La concatenación de sucesos, denuncias y testimonios compone ahora una imagen sombría. La muerte de Encarnita Polo no puede mirarse solo como la irrupción de un agresor violento: es la punta visible de un sistema que parece haber fallado estrepitosamente. La residencia está siendo investigada y las familias exigen explicaciones urgentes. Porque cuando, en tan solo ocho días, dos ancianas mueren en circunstancias tan graves, ya no se trata de un hecho puntual. Se trata de una señal.

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