hermanos políticos
Clara e Isa Serra: cuando el feminismo divide a una familia
Clara abandonó la política institucional y desde 2020 critica duramente la ley del «solo sí es sí» por su redacción defectuosa, punitivismo y las rebajas de condena masivas. Isa, cercana a Irene Montero en el Ministerio de Igualdad, defiende la norma y atribuye los problemas a una «ofensiva reaccionaria» del poder judicial, convirtiendo a las hermanas en antagonistas públicas.

Clara Serra
Clara Serra (Madrid, 1982) e Isabel Serra (Madrid, 1989), hijas del histórico militante de izquierdas Eduardo Serra y de la activista feminista Justa Montero, han sido dos de las caras más visibles del feminismo de nueva generación dentro de la izquierda española. Ambas llegaron a la política institucional de la mano de Podemos en 2014-2015, pero sus trayectorias pronto tomaron rumbos opuestos que han acabado convirtiéndolas, paradójicamente, en antagonistas públicas en uno de los debates más tóxicos de los últimos años: la ley del «solo sí es sí».
En enero de 2019, tras la ruptura de Íñigo Errejón con Pablo Iglesias y la creación de Más Madrid junto a Manuela Carmena, las hermanas Serra estuvieron a punto de competir directamente por el liderazgo de la izquierda madrileña. Clara, fiel al errejonismo desde los orígenes y entonces responsable de Igualdad, Feminismos y LGTBI de Podemos Madrid, era la candidata que Errejón quería como número dos en su lista. Iglesias, en plena contraofensiva, maniobró para impedirlo y filtró que su apuesta para encabezar la candidatura autonómica de Unidas Podemos sería Isabel Serra, procedente del sector anticapitalista pero ya alineada con la dirección estatal.
El enfrentamiento ideológico (los «pragmáticos» de Errejón y Carmena frente a los «radicales» de Iglesias) amenazaba con convertirse en un duelo personal entre hermanas. Finalmente no hubo primarias ni choque directo: Errejón se presentó con Más Madrid, Isabel Serra acabó como número dos de la lista de Unidas Podemos que encabezó Isaura Navarro y Clara, tras apoyar públicamente a Errejón, se quedó sin escaño. Meses después, en octubre de 2019, Clara también abandonó Más Madrid, decepcionada con la política institucional.
Desde entonces, los caminos de las Serra se separaron definitivamente: Clara Serra dejó la primera línea política en 2019. Tras un breve paso como independiente en la lista de Más Madrid al Ayuntamiento, se apartó del activismo partidista y desde 2020 trabaja como investigadora en la Universidad de Barcelona. Ha mantenido una voz crítica y muy activa en redes, especialmente en temas feministas, desde una posición que combina el feminismo radical con el rechazo al punitivismo penal.
Isabel Serra (conocida habitualmente como Isa Serra) siguió la vía ortodoxa dentro del pablismo. Fue diputada autonómica hasta 2023, portavoz adjunta de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid y, desde la llegada de Podemos al Gobierno en 2020, forma parte del núcleo duro del Ministerio de Igualdad como una de las personas de máxima confianza de Irene Montero.
La Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (conocida como ley del «solo sí es sí»), aprobada en agosto de 2022 y entrada en vigor el 7 de octubre de ese año, ha sido el detonante definitivo de la brecha pública entre las hermanas.

Isa Serra de turista en Lanzarote
Isa Serra ha defendido en todo momento la postura oficial del Ministerio: «Hay una ofensiva reaccionaria del poder judicial contra los avances feministas. Pretenden torpedear la ley del #SoloSíEsSí incumpliéndola. La ley no baja penas, acaba con la distinción entre abuso y agresión y elimina la impunidad», escribió en Twitter, acusando a jueces, CGPJ y medios de campaña antifeminista.
Clara Serra, por su parte, ha sido una de las voces feministas más críticas con la norma desde su gestación. Ya en 2021 advirtió de los riesgos de fusionar abuso y agresión en un único tipo penal con horquillas más amplias, tal y como señalaban los informes técnicos del CGPJ, el Consejo Fiscal y numerosos juristas feministas. Tras la cascada de rebajas de condena y excarcelaciones (más de 1.200 rebajas y más de 100 salidas de prisión hasta finales de 2023), Clara ha sido contundente:«Muchas feministas criticamos esta reforma precisamente porque supone más punitivismo y amplía el ámbito penal: endurece condenas antiguas y crea nuevos delitos (…) Hace ya 16 meses los informes técnicos alertaban del efecto rebaja que ahora estamos viendo. El problema no es solo el texto defectuoso, sino la improvisación, las prisas y la negativa sistemática a escuchar a expertas y expertos; cualquier informe que no encajara en la narrativa oficial fue tildado de machista».
Para Clara, lo más grave ha sido la respuesta del Ministerio: en lugar de reconocer el error técnico y corregirlo rápidamente, optó por «huir hacia delante culpabilizando a los jueces de no saber aplicarla». Un ataque que, inevitablemente, también alcanza a su hermana Isa y al equipo de Irene Montero.

Clara Serra y Manuela Carmena.
Aunque ambas evitan mencionar directamente a la otra en público, la distancia ideológica y política es evidente. Clara representa un feminismo crítico con el punitivismo penal y escéptico ante las «leyes simbólicas» aprobadas a toda prisa; Isa defiende la línea oficial del Ministerio de Igualdad y la narrativa de que cualquier crítica forma parte de una «ofensiva reaccionaria».
Lo que empezó como una posible competencia electoral entre hermanas en 2019 se ha transformado, años después, en una discrepancia profunda y pública sobre uno de los mayores errores legislativos del último Gobierno de coalición. Dos feministas, dos trayectorias, dos visiones irreconciliables del mismo proyecto político que las vio nacer políticamente. Dame opciones de titular.