Dramático inicio de año para Pilar Alegría: la Guardia Civil la señala por su paso por el Gobierno
La tragedia de Panticosa, con 3 muertos tras un alud, salpica a la candidata socialista en Aragón por su acción de Gobierno: “25 veces se ha negado el PSOE en hacernos profesión de riesgo”.

Pilar Alegría.
Lo que empezó como una tragedia en las montañas aragonesas ha terminado convirtiéndose en un espejo perfecto de la doble vara de medir del PSOE. El alud de Panticosa, que se cobró la vida de tres esquiadores experimentados en plenas Navidades, sacó a relucir una vez más el heroísmo silencioso de la Guardia Civil. Los especialistas del GREIM se jugaron la piel en un rescate complicado, localizando cuerpos bajo la nieve y salvando a los supervivientes en condiciones extremas. Un trabajo impecable, de esos que merecen algo más que palabras huecas.
Y ahí entró Pilar Alegría, la ahora candidata socialista en Aragón, que no dudó en subirse al carro del reconocimiento fácil. Canceló su agenda de precampaña, se desplazó al lugar y soltó el mensaje de rigor en redes: cariño a las familias, precaución en la montaña y, por supuesto, "mi reconocimiento a los servicios de rescate y emergencias". Postureo puro y duro, de manual.
Pero la Guardia Civil no se chupa el dedo. La asociación JUCIL, que conoce de primera mano la realidad del Instituto Armado, le ha respondido con la contundencia que merece: "Qué poca vergüenza, señora Alegría". Y tienen toda la razón. Porque mientras la ex ministra de Pedro Sánchez reparte elogios de boquilla, su partido –y ella misma como fiel escudera– ha votado en contra, nada más y nada menos que en más de 25 ocasiones, tanto en el Congreso como en el Parlamento Europeo, de reconocer a guardias civiles y policías nacionales como profesión de riesgo.
"Las palabras se las lleva el viento", le recuerdan desde JUCIL. Y añaden el remate: hasta un senador socialista llegó a decir que los agentes "tenían que ganárselo", como si no se lo ganaran ya cada día exponiendo su vida en rescates como el de Panticosa, en persecuciones o en cualquier esquina de España donde haga falta.
Esta no es una anécdota aislada. Es el patrón habitual del sanchismo: aplausos cuando conviene para la foto, pero puertas cerradas cuando toca pasar de las palabras a los hechos. Reconocer la profesión de riesgo implicaría coeficientes reductores para una jubilación digna, algo que los agentes llevan reclamando años mientras ven cómo otros colectivos sí lo consiguen. Pero el PSOE prefiere mirar para otro lado, quizás porque equiparar derechos reales rompería su narrativa de progresismo de salón.
En un país donde la Guardia Civil sigue siendo uno de los pocos cuerpos de seguridad europeos sin este reconocimiento básico, el cinismo de Pilar Alegría resulta especialmente indignante. Los héroes de Panticosa merecen algo más que tuits oportunistas. Merecen hechos. Y mientras el PSOE y el Gobierno siga bloqueando lo que es de justicia, sus alabanzas sonarán siempre a burla.
La Benemérita no necesita palmaditas en la espalda de quienes les niegan derechos elementales. Necesita un Gobierno que deje de jugar con su sacrificio.
España
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