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El Rey Felipe rompe con Moncloa: discurso letal para la imagen internacional de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno planta al Jefe del Estado en la Pascua Militar, algo inédito, y el monarca responde dejando en evidencia al jefe del Ejecutivo 

El Rey Felipe durante la Pascua Militar, en el Palacio Real, este 6 de enero de 2026.

El Rey Felipe durante la Pascua Militar, en el Palacio Real, este 6 de enero de 2026.POOL/EFE

David Lozano
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En un Palacio Real engalanado para la Pascua Militar, el Rey Felipe VI ha lanzado un mensaje que retumba como un cañonazo en Moncloa: España debe cumplir sus compromisos con la OTAN, invirtiendo lo necesario en defensa para enfrentar las amenazas globales. Un llamamiento directo, sin paños calientes, que suena a revolcón mundial al presidente Pedro Sánchez, ese que se niega en redondo a contribuir como el resto de países de la Alianza Atlántica.

Mientras el monarca, junto a la Princesa Leonor, repasaba las tropas y honraba el sacrificio de nuestras Fuerzas Armadas, Sánchez brillaba por su ausencia –por primera vez en democracia–, prefiriendo una reunión sobre Ucrania que bien podría haber pospuesto. Un plantón inédito que deja al descubierto la desconexión total entre el jefe del Estado y el jefe del Gobierno en materia de seguridad nacional.

El discurso del Rey en la Pascua Militar no dejó lugar a dudas: "Es preciso cumplir los compromisos adquiridos con nuestros aliados", insistió, respaldando las iniciativas de la UE y la OTAN para inversiones comunes en defensa y una industria militar robusta que garantice disuasión creíble. En un mundo marcado por conflictos como el de Ucrania –que amenaza el corazón de Europa– y crisis humanitarias, Felipe VI recordó el rol esencial de nuestras tropas en misiones exteriores, desde el flanco este de la OTAN hasta Líbano o África.

Pero el dardo va directo a Sánchez: España firmó en junio un documento OTAN que sugiere alcanzar el 5% del PIB en defensa en la próxima década, y el presidente lo rechazó públicamente, generando malestar en la Alianza y en la Casa Blanca. Donald Trump no se mordió la lengua con sus severas advertencias: España debe cumplir como el resto o atenerse a las consecuencias. ¿Y qué hace Sánchez? Mirar para otro lado, mientras el Rey le recuerda desde el podio que no hay excusas para la tibieza.

No olvidemos la foto que lo dice todo: en la cumbre OTAN de Madrid 2022, Sánchez aparecía solo, esquinado en un rincón, como un convidado de piedra mientras los líderes mundiales charlaban animadamente. Una imagen que simboliza el aislamiento internacional al que nos ha llevado su política exterior de salón, reacia a poner el dinero donde está la boca.

Ahora, en plena Pascua Militar –ese acto tradicional que honra a los caídos y reafirma la lealtad constitucional de las Fuerzas Armadas–, Pedro Sánchez da la espalda al Rey por primera vez desde la Transición. Algo que jamás se había producido, un desaire que huele a revanchismo y que contrasta con el compromiso inquebrantable del monarca, quien elogió la adaptabilidad de nuestros militares ante desafíos como la DANA de 2024 o las catástrofes naturales.

Este no es un mero protocolario recordatorio; es un toque de atención que expone la hipocresía del sanchismo. Mientras Felipe VI, con Leonor a su lado –simbolizando el futuro de la Corona–, defiende una España fuerte en la OTAN, Sánchez opta por el escapismo. El contexto no podría ser más alarmante: amenazas crecientes, un mundo en ebullición y un Gobierno que prefiere el postureo a la responsabilidad.

El Rey ha hablado claro: hay que invertir, hay que cumplir. Sánchez, en su burbuja, ha elegido el silencio y el plantón. 

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