María del Monte arremete con una periodista con la que tiene algo en común: su cercanía a Isabel Pantoja
reinta años después, el Caso Arny vuelve a escena. En medio de esa tormenta jurídico-mediática, dos tonadilleras y una locutora que han incendiado el plató de Sonsoles Ónega.

María del Monte no pudo contener la emoción en el plató de "Y Ahora Sonsoles".
Se cumplen tres décadas de uno de los casos judiciales más controvertidos en la historia reciente de España. En 1995, numerosas personas, entre ellas figuras muy conocidas,fueron acusadas de pagar por mantener relaciones con menores en un pub gay de Sevilla llamado Arny. Entre los señalados, que finalmente fueron absueltos por falta de pruebas, estaban Jesús Vázquez, Jorge Cadaval (de Los Morancos), Javier Gurruchaga o Antonio Tejado, hermano de María del Monte.
La artista recordó en el programa de Sonsoles Ónega recientemente el profundo impacto que tuvo aquel episodio en su familia, calificándolo como una auténtica persecución: según sus palabras, se trató de una “caza” con víctimas fáciles que acabó destruyendo la vida de su hermano. Explicó que Antonio desarrolló un miedo constante: evitaba salir, relacionarse o incluso hacer vida normal, y terminó recluyéndose en casa tras el escándalo.
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También denunció las irregularidades del proceso, asegurando que existían pruebas médicas que demostraban que su hermano estaba ingresado en un hospital público en las fechas en las que se le acusaba. Aun así, lamenta que dichas evidencias fueran ignoradas. Además, afirmó que su familia recibió llamadas en las que se les pedía dinero a cambio de retirar la denuncia, lo que aumentó la sensación de injusticia y caos en torno al caso. Incluso mencionó posibles intereses económicos relacionados con el terreno del local, aunque reconoció no conocer todos los detalles.
María del Monte también criticó duramente a la periodista Encarna Sánchez, a quien acusó de no respetar la presunción de inocencia y de atacar públicamente a los implicados. Consideró que utilizó su influencia mediática para insultar y fomentar el rechazo social, llegando incluso a incitar actos de hostilidad contra algunos de los acusados.
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La cantante señaló que su mala relación con la periodista venía de antes, en parte por su cercanía con Isabel Pantoja. Aun así, aseguró que siempre optó por no entrar en confrontaciones directas, defendiendo que ignorar ciertos ataques puede ser más efectivo que responderlos, ya que no estaba dispuesta a rebajarse a ese nivel.
Lo cierto es que la aparición de María del Monte en la vida de la viuda de Paquirri provocó el fin de la amistad entre la locutora y la folklórica. Juan Luis Galiacho, que conoció y trabajó con la periodista en el COPE, en su libro Encarna en carne viva, se explayó sobre cómo fueron los días en los que los nombres de María del Monte y la locutora de Almería se cruzaron por culpa de la Pantoja:

María del Monte e Isabel Pantoja.
En el mes de junio de 1995 el cáncer que padecía la mítica locutora Encarna Sánchez se complicó aún más. Dio la cara con mayor virulencia. Encarna presentaba ya metástasis suprarrenal derecha. Fue el propio doctor Santos, su oncólogo, quien le recomendó que se fuera de vacaciones. Necesitaba descansar. Encarna le hizo caso por fin y una vez terminadas las sesiones de radioterapia se marchó a Marbella.
Allí, en la capital de la Costa del Sol había estrenado escasos días antes su nueva casa “La Gaviota”, en una zona privilegiada de Los Monteros. Fue en esos días cuando la revista Diez Minutos publicó un scopp en su portada: “La Pantoja y María del Monte, juegos y mimos en la playa”. Allí se veía una foto en la que la cantante María del Monte pateaba el trasero de Isabel Pantoja. Un reportaje que fue comprado por esta revista a los paparazzis Diego Antonio Arrabal y Jorge Ogalla por seis millones de pesetas. También la revista Lecturas compró otras imágenes similares, pero en un tono más formal. Este semanario publicó en ese mismo mes de agosto un reportaje en su portada con el titular: “Isabel Pantoja y María del Monte paseando por la playa”.

Libro 'Encarna en carne viva' de Juan Luis Galiacho.
El descubrimiento de la cercanía entre las dos tonadilleras hundió la periodista que estaba en ese momento aquejada de un cáncer:
Así, un día del mes de noviembre de 1995, Encarna invitó a una comida en el restaurante Portobello, situado muy cerca de la plaza Castilla de Madrid, a las componentes de su conocido espacio “Mesa Camilla”. Allí estaban Maruja Díaz, Paquita Rico, Mari Carmen Yepes y Carmen Jara. Necesitaba divertirse. Olvidar todo. Pero a los postres, Maruja Díaz vio una foto que se encontraba colgada en el salón del local.
Era precisamente una fotografía de Isabel Pantoja y María del Monte. Las dos juntas. Marujita descolgó la foto de la pared y la depositó, con el marco incluido, sin decirle nada, dentro del bolso de la locutora. Al abandonar el restaurante, ya en la calle, Encarna abrió su bolso y se encontró la foto. La hizo pedazos. La destrozó y luego la pisoteó. Miró fijamente a Maruja Díaz y lanzó como una especie de maldición contra Isabel: “…Nunca serás tan feliz como lo fuiste a mi lado…”. La mirada atónita de las integrantes de la “Mesa Camilla” servía de atrezzo a esta insólita y triste situación.
En su mismo libro Galiacho recuerda como años antes de esto, Encarna Sánchez promocionó desde la COPE a María del Monte en sus inicios. Cuando estalló el Caso Arny, una pésima instrucción judicial en la que se refocilaron muchos medios, Sánchez envió a Galiacho a investigar el asunto a la capital hispalense. Evidentemente, en el ánimo de la locutora estaba saber si el hermano de la 'reina de las Sevillanas' estaba implicado.
Lo cierto es que el periodista pronto descubrió que detrás del Caso Arny había una trama que poco tenía que ver con hacer Justicia y sí mucho con buscar nombres que 'adornaran' una causa que tenía una base real (de hecho el dueño del local fue condenado) pero que se sobredimensionó de manera interesada. Encarna falleció en abril de 1996 sin ver el final de un circo judicial en el que el hermano de su 'odiada' María del Monte, como el resto de famosos salpicados, salvo el aristócrata, salió absuelto totalmente.