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Crisis nunca vista en la Casa Real por un grave conflicto con Leonor

Se va acercando el momento. La heredera deja el controlado entorno militar para enfrentarse a su vida universitaria. Una ‘jungla incontrolable’ que preocupa especialmente en Zarzuela

Felipe VI, Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en la misa del Corpus Christi.

Felipe VI, Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en la misa del Corpus Christi.Europa Press

David Lozano
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No se trata únicamente de organizar escoltas o planificar desplazamientos de la Princesa Leonor. El verdadero problema es mucho más complejo. La Universidad Carlos III de Madrid supone un entorno abierto, con miles de estudiantes, profesores y personal administrativo, donde resulta prácticamente imposible controlar la circulación de imágenes y la difusión inmediata de cualquier escena cotidiana de la heredera.

En ESdiario ya hemos contado que el gran reto para la seguridad de Zarzuela y para los propios escoltas de Leonor no son tanto los accesos o los movimientos físicos como los teléfonos móviles. Cada estudiante lleva una cámara en el bolsillo y cualquier fotografía, vídeo o conversación puede acabar en cuestión de segundos en redes sociales, multiplicando exponencialmente el trabajo de los equipos de protección.

Además, tal y como les hemos contado en ESdiario, la Seguridad de la Casa del Rey se enfrenta a una amenaza real tras la detención en Burgos de un yihadista que pretendía matricularse en la Carlos III para estar cerca, no con buenas intenciones, de la Princesa Leonor. La Audiencia Nacional mantiene ahora el secreto de sumario y de las actuaciones.

Volviendo al futuro universitario, la experiencia de otras Casas Reales europeas demuestra que el riesgo ya no reside exclusivamente en la seguridad física, sino en la gestión de la imagen. Una fotografía tomada en una cafetería, una conversación entre compañeros o una simple salida del campus pueden convertirse en un fenómeno viral antes incluso de que los responsables de seguridad tengan conocimiento de ello.

Según las informaciones publicadas, Zarzuela trabaja para que Leonor pueda desarrollar su vida universitaria con la mayor normalidad posible, evitando privilegios que la alejen del resto de estudiantes pero garantizando al mismo tiempo unas condiciones mínimas de protección. El equilibrio, sin embargo, es extraordinariamente delicado. Un exceso de seguridad podría dificultar su integración, mientras que una relajación del dispositivo aumentaría los riesgos de exposición.

La situación supone un escenario completamente distinto al vivido durante su formación militar, donde los espacios estaban mucho más controlados y los protocolos de acceso eran estrictos. La Universidad, por el contrario, representa un ecosistema abierto y cambiante, en el que cada jornada plantea situaciones nuevas y difíciles de anticipar.

Fuentes conocedoras de estos dispositivos admiten que la planificación de la seguridad de Leonor de Borbón se está realizando con meses de antelación porque el objetivo no consiste únicamente en proteger a la heredera, sino también en evitar que su presencia altere el funcionamiento cotidiano del centro. La discreción será una de las principales herramientas de trabajo.

Pero incluso con todas las medidas previstas, en Zarzuela son conscientes de que existe un factor imposible de controlar por completo: la hiperconectividad de una generación que comparte casi cada instante de su vida a través del teléfono móvil. Ese pequeño dispositivo, presente en miles de mochilas dentro del campus, se ha convertido en el mayor desafío para la seguridad de la futura Reina.

Paradójicamente, el éxito del operativo no dependerá tanto del número de escoltas que acompañen a Leonor como de la capacidad para convivir con una realidad tecnológica que hace apenas una década no existía. Porque hoy una imagen tomada en apenas un segundo puede recorrer el mundo antes de que la princesa haya terminado una clase.

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