Revelan el síndrome que padece Leonor y que afecta de lleno a Sofía
Aseguran que son hermanas inseparables y la Princesa tiene un comportamiento que los psicólogos consideran frecuente en familias con dos hijos: “hiperprotección fraterna”

La Princesa Leonor y la Infanta Sofía en el Monasterio de Cogullada.
La complicidad entre la Princesa Leonor y la Infanta Sofía ha vuelto a convertirse en objeto de análisis. Cada aparición pública de las hijas de Felipe VI deja una imagen muy distinta de la que históricamente han ofrecido otros hermanos dentro de las grandes monarquías europeas. No hay rivalidad, no hay gestos de distancia y tampoco parece existir la habitual lucha por el protagonismo. Todo lo contrario: forman un auténtico tándem.
Esa estrecha relación ha vuelto a ponerse de manifiesto tras la reciente aparición sorpresa, tal y como ha contado ESdiario, de Leonor en Zaragoza para acompañar a su hermana antes de su primer gran discurso institucional. Un gesto que muchos interpretaron como un simple apoyo familiar, pero que, según distintos expertos en psicología y comportamiento familiar, responde a un patrón mucho más profundo.
La información la publica The Objective, que analiza el denominado "síndrome del hermano mayor", (o Efecto Hermano Mayor, a menudo intensificado en este caso por el fenómeno de los Hermanos Escuderos o la Hiperprotección Fraterna) un comportamiento frecuente en familias con dos hijos y que, en el caso de Leonor y Sofía, explicaría la especial protección que la heredera al trono ejerce sobre su hermana pequeña.
Según recoge el citado medio, diversos especialistas consideran que Leonor ha desarrollado de manera natural un fuerte instinto protector hacia Sofía. Desde pequeñas ambas han crecido bajo una presión institucional extraordinaria y eso habría reforzado todavía más sus vínculos personales. La futura Reina no solo ejerce como hermana mayor, sino también como una figura de referencia constante para la Infanta.
La escena vivida esta misma semana en Zaragoza fue especialmente reveladora. Nadie esperaba la presencia de Leonor en un acto que correspondía exclusivamente a Sofía. Sin embargo, allí estaba la Princesa, acompañándola discretamente antes de que pronunciara el primer discurso oficial de su vida, un gesto interpretado por muchos como una forma de devolverle el apoyo que la Infanta le ha brindado durante los últimos años en numerosos compromisos oficiales.
En Zarzuela son plenamente conscientes de esa relación tan estrecha. De hecho, durante años Felipe VI y la Reina Letizia han procurado que la diferencia institucional entre ambas no acabara afectando al plano familiar. El objetivo siempre ha sido evitar que Sofía creciera a la sombra de la heredera y construir una relación basada en la colaboración y no en la competencia.
El resultado parece evidente. Mientras otras familias reales europeas han vivido tensiones entre hermanos llamadas a ocupar posiciones muy distintas dentro de la institución, Leonor y Sofía han proyectado siempre una imagen de absoluta unidad. Los gestos de complicidad entre ambas se han repetido desde la infancia y se han intensificado conforme aumentaban sus responsabilidades públicas.
Pero esa cercanía también tiene una explicación psicológica. Los especialistas apuntan a que los hermanos mayores suelen asumir, de forma inconsciente, un papel protector que se acentúa cuando las circunstancias familiares implican una elevada exposición pública o un fuerte sentido de la responsabilidad. En el caso de Leonor, esa condición se multiplica al saber que un día será la Jefa del Estado.
Paradójicamente, ese mismo vínculo ha permitido a Sofía desarrollar una personalidad mucho más libre de lo que muchos imaginaban. Aunque ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión, la Infanta ha ido ganando protagonismo propio durante los últimos meses. Sus actos en solitario, su primer discurso institucional y su creciente presencia en la agenda oficial demuestran que Zarzuela quiere reforzar también su perfil público.
Eso sí, sin romper nunca ese equilibrio entre ambas hermanas. Felipe VI considera que la estabilidad futura de la Corona dependerá en buena medida de mantener esa imagen de unidad familiar. La experiencia de otras monarquías europeas demuestra hasta qué punto los conflictos entre hermanos pueden acabar trasladándose a la institución.
Por eso no sorprendió que Leonor decidiera acompañar personalmente a Sofía en un día tan importante. Más allá del protocolo, fue el reflejo de una relación que se ha construido durante casi dos décadas lejos de rivalidades y protagonismos compartidos.