Malestar en Zarzuela: airean sin pudor el punto débil de la Princesa Leonor

La heredera está en el centro de todas las miradas. Su responsabilidad es enorme y se prepara para asumir un día la jefatura del Estado. Por eso, a veces, los expertos se pasan de frenada

La Princesa Leonor, el pasado 4 de agosto en Palma.Europa Press

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La Princesa Leonor se encuentra en una etapa decisiva de su formación. Cada gesto, cada aparición pública y cada decisión relacionada con su futuro despiertan una expectación creciente, algo prácticamente inevitable tratándose de la futura Reina de España. Pero en Zarzuela no todo lo que se publica o se analiza sobre la heredera se recibe con la misma tranquilidad.

El debate ha vuelto a abrirse después de las declaraciones de la experta en protocolo María José Gómez Verdú, que ha analizado, para Lecturas, el papel que está adquiriendo Leonor y ha advertido precisamente de la enorme expectación que existe alrededor de la Princesa. La experta considera que esa presión puede terminar convirtiéndose en uno de los puntos débiles de la heredera. Este tipo de análisis sobre la figura de Leonor no es nuevo: su formación, sus decisiones y su progresiva incorporación a la agenda institucional han sido objeto de un seguimiento cada vez mayor.

Pero ESdiario ha podido constatar, por fuentes próximas a la Casa Real, que este tipo de comentarios y análisis no gustan nada en Zarzuela y provocan malestar. El problema no estaría tanto en que expertos y medios estudien el papel de la Princesa, algo que la Casa del Rey asume como inevitable, sino en la insistencia en presentar su creciente exposición pública como una vulnerabilidad o como un potencial problema para la institución.

En Zarzuela son especialmente conscientes de que Leonor ha entrado en una nueva fase. La heredera ya no es aquella niña que acompañaba a sus padres en contadas apariciones: su formación militar está prácticamente culminada y su incorporación a la universidad supone el inicio de una etapa mucho más visible y autónoma. De hecho, Casa Real anunció que estudiará Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, una elección que ha sido interpretada como coherente con la preparación que necesita una futura jefa de Estado.

Precisamente por eso, en el entorno del Rey se considera que la Princesa debe afrontar esta etapa con normalidad, pero también con una protección especialmente cuidadosa de su intimidad. Una cosa es analizar su preparación institucional y otra, muy diferente, convertir cualquier aspecto de su vida o de su personalidad en un supuesto problema para su futuro reinado.

La presión, además, no hará más que aumentar. Leonor es la heredera y cada paso que dé tendrá una repercusión pública inevitable. Su formación universitaria, sus primeros actos en solitario, sus viajes y su progresiva presencia institucional serán observados con lupa. El desafío para Zarzuela consiste precisamente en encontrar el equilibrio entre esa exposición necesaria y la preservación de un espacio privado que consideran fundamental.

La propia Gómez Verdú ha señalado que la elección universitaria de Leonor tiene una dimensión institucional y generacional que trasciende lo meramente académico. También ha advertido de los retos que plantea para la seguridad y la gestión de su presencia en un entorno universitario público y abierto.

Y es ahí donde las fuentes consultadas por ESdiario sitúan el malestar de Zarzuela. La Casa del Rey no quiere que se construya alrededor de Leonor un relato permanente de vulnerabilidad, especialmente cuando la Princesa está completando una preparación cuidadosamente diseñada para asumir algún día la Jefatura del Estado.

Felipe VI conoce mejor que nadie el peso de las expectativas. Él mismo ha vivido durante décadas bajo una lupa similar y sabe que la exposición forma parte inseparable de la condición de heredero. Pero también parece tener claro que una cosa es escrutar a la futura Reina y otra convertir cada paso de su vida en un examen permanente sobre sus supuestas debilidades.

Leonor afronta ahora el tramo más visible de su preparación. Y en Zarzuela quieren que esa nueva etapa se interprete como lo que es: la evolución natural de una heredera que se prepara para el futuro, no una sucesión de pruebas destinadas a encontrar grietas en su figura.

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Porque si algo preocupa especialmente en el entorno del Rey es que la enorme expectación que inevitablemente genera Leonor termine transformándose en una presión innecesaria sobre una joven que todavía está construyendo su propio camino institucional.