El apoyo de impacto mundial de Irene Urdangarin y Victoria Federica al Emérito escuece en Zarzuela
Las hijas de las Infantas Elena y Cristina han acompañado a su abuelo en Francia para recoger un premio por Reconciliación, una imagen con lecturas incómodas para la Casa Real

El Rey Juan Carlos recibiendo el premio Saint-Simon Prize in La Fert-Vidame.
La imagen de Juan Carlos I recibiendo en Francia un nuevo reconocimiento por sus memorias ha tenido un significado añadido por la compañía que ha elegido para una jornada especialmente simbólica. El Rey Emérito ha viajado hasta La Ferté-Vidame para recoger el Premio Saint-Simon 2026 por Reconciliación, el libro escrito junto a la historiadora Laurence Debray, y lo ha hecho arropado por su hija, la Infanta Elena, y por dos de sus nietas: Victoria Federica e Irene Urdangarin.
La estampa familiar adquiere especial relevancia por un detalle que no ha pasado inadvertido en el entorno de la Casa del Rey. El apoyo público de Irene y Victoria a su abuelo, con fotografías y presencia junto a él en un acto celebrado en Francia, contrasta con la imagen pública que mantienen Leonor y Sofía respecto a su abuelo paterno. Las hijas de Felipe VI apenas han protagonizado fotografías públicas junto a Juan Carlos I en los últimos años, una diferencia que vuelve a quedar patente cada vez que las otras nietas aparecen junto al Emérito.
Según ha podido saber ESdiario, este contraste es precisamente uno de los aspectos que más incomoda en Zarzuela. No se trata únicamente de una cuestión familiar, sino también de imagen institucional: mientras la actual generación llamada a representar a la Corona mantiene una distancia pública respecto al Rey Emérito, otras nietas continúan acompañándole en momentos de especial exposición.
Y existe un segundo motivo de malestar. El acto francés no giraba en torno a una cuestión estrictamente familiar, sino a Reconciliación, una obra que desde el principio ha resultado especialmente incómoda para el entorno de Felipe VI. El libro, publicado originalmente en Francia y posteriormente en España, repasa en primera persona la trayectoria de Juan Carlos I y aborda episodios de su vida, su relación con su hijo y las circunstancias que rodearon su salida de España. En ESdiario hemos contado las tensiones generadas por las memorias con Zarzuela. La Casa del Rey calificó de "inoportuno e innecesario" un vídeo difundido por el Emérito durante la promoción de su obra.
La cuestión no es, por tanto, que Irene Urdangarin y Victoria Federica hayan decidido acompañar a su abuelo a una ceremonia familiar. Lo que adquiere otra dimensión en Zarzuela es que ese respaldo se produzca precisamente en un acto dedicado a premiar un libro cuya publicación nunca ha sido vista con buenos ojos desde el entorno de Felipe VI.

La Infanta Elena, Irene Urdangarin y Victoria Federica arropan al Emérito.
El contraste resulta todavía mayor por el escenario. Juan Carlos I ha recibido el Premio Saint-Simon, uno de los reconocimientos franceses vinculados al género de las memorias, ante un público que, según las informaciones sobre la ceremonia, superó incluso el aforo previsto. El jurado ha distinguido Reconciliación por unanimidad y el reconocimiento se suma al Premio Especial del Jurado del Libro Político que el emérito recibió en abril en la Asamblea Nacional francesa.
En su discurso, Juan Carlos I ha defendido precisamente el derecho a contar su propia versión de la historia. Ha presentado el libro como un "último legado" para los españoles y ha explicado que comenzó a escribirlo después de abandonar Zarzuela y establecerse en Emiratos Árabes Unidos. El paralelismo que ha establecido con el duque de Saint-Simon, que escribió sus memorias alejado de la corte, le ha servido para reivindicar su propia condición de testigo de la historia.
Y en esa escena aparecen Irene y Victoria. Las dos nietas han decidido acompañar públicamente al que fuera jefe del Estado en un momento de reconocimiento internacional, reforzando una imagen de cercanía familiar que contrasta con la prudencia que caracteriza las apariciones públicas de Leonor y Sofía en relación con su abuelo.
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