onda cero
Alsina bautiza con nuevo mote a Sánchez después de dejarlo en evidencia con sus 5 conclusiones del sainete en el Senado
El presentador de 'Más de uno' de Onda Cero repasa los momentos más destacados del interrogatorio al presidente del Gobierno y dibuja a un experto en eludir respuestas y selectivo en la memoria. Para Alsina, Sánchez volvió a demostrar su dominio del “decir algo sin responder nada”.

El presentador de 'Más de uno' en Onda Cero, Carlos Alsina, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La sesión del Senado prometía ser un duelo político de altura pero acabó, como ha resumido Carlos Alsina, en una “corrida parlamentaria que empezó con enorme interés y se fue desinflando”. De hecho, incluso desde el PP reconocen que el senador encargado del interrogatorio, Alejo Miranda, estuvo atropellado. En su monólogo matinal, el comunicador estrella de Onda Cero ha diseccionado con su característica ironía pero a la vez precisión la comparecencia de Pedro Sánchez, que volvió a mostrar una de sus mejores habilidades: hablar mucho sin responder nada.
“Es bien sabido que decir algo después de una pregunta no es lo mismo que responderla”, defiende un Alsina que también se ha mostrado crítico con el senador popular encargado de preguntar, ya que demostró que solo le importaba atacar y no las respuestas al cortarle continuamente. Más allá de ello, Alsina ha dibujado en cinco conclusiones el retrato de un presidente que hace del silencio selectivo su estrategia política, de la memoria difusa su coartada y de la comparación con el Partido Popular su refugio eterno.
1. Cobró en efectivo… pero no recuerda los detalles
La primera conclusión de Alsina apunta al corazón del asunto que llevó a Sánchez al Senado: los pagos en efectivo en el PSOE. El presidente admitió que el partido abonaba gastos de representación de esa forma, pero fue incapaz de precisar cuándo, cómo o en qué circunstancias.
“Le llevó cinco repreguntas y dos tarjetas amarillas del árbitro dar una respuesta”, ironiza Alsina. El periodista ha subrayado la amnesia selectiva del líder socialista, que parece no recordar ni las advertencias internas del gerente del partido sobre los gastos de su entonces número dos, José Luis Ábalos: “Si se te persona en la Moncloa el gerente de tu partido para advertirte de que tu ministro se está pasando con los gastos, tampoco parece posible que se te olvide”.
2. Ninguna responsabilidad, todo delegación
Alsina ha recordado que Sánchez nunca asume responsabilidades propias. En su repaso, ha destacado la constante del presidente: señalar a otros, pero nunca a sí mismo. “Para Sánchez, asumir responsabilidades significa hacer que las asuman otros”, explicó.
El ejemplo es paradigmático: expulsó a Ábalos del grupo socialista por el caso Koldo, pero no se aplicó el mismo rasero por haberle mantenido en el cargo. “Tan severo con los demás y tan misericordioso consigo mismo”, resumió el periodista, retratando el patrón de un líder que nunca se equivoca, solo es “traicionado”.
3. Vivir en Babia: el desconocimiento como refugio
Una de las imágenes más potentes del análisis de Alsina fue la del presidente “viviendo en Babia”. Según el locutor, Sánchez se presenta siempre como el dirigente engañado, sorprendido por los comportamientos de sus colaboradores más cercanos.
De Ábalos dijo que era un político “articulado y eficaz”, aunque ahora reniegue de sus hábitos. De Santos Cerdán, su actual secretario de Organización, también se desentiende. “Le engañaron, le torearon, le traicionaron. Como a Esperanza Aguirre sus batracios”, comentaba Alsina, comparando la sucesión de deslealtades en el entorno socialista con una tragicomedia repetida.
4. Compararse con el PP: el comodín eterno
Ningún monólogo de Sánchez —ni en el Senado ni fuera de él— parece completo sin un capítulo dedicado al “yo no soy como los otros”. Alsina lo identificó como el comodín favorito del presidente: el PP como espejo deformado donde todo lo suyo parece virtud.
“Mi gobierno no es como otros, mi partido no es como otros, yo no soy como otros, yo soy puro”, citó el periodista, parodiando la retórica de La Moncloa. En su análisis, cada vez que el debate amenaza con acorralar a Sánchez, surge el recurso: Gürtel, los sobresueldos, la foto de Feijóo o el hermano de Ayuso.
5. El caso Delcy y la verdad selectiva
El quinto punto del monólogo de Alsina aborda el episodio Delcy Rodríguez, que reapareció durante la comparecencia. Sánchez insistió en la versión oficial: el Gobierno supo del viaje cuando ya era tarde para impedirlo. Alsina desmonta la lógica con una frase que corta en seco: “El Gobierno tiene conocimiento de las sanciones el día que se aprueban, no el día que viene Delcy”.
La observación del periodista encierra su tesis general: la verdad selectiva del presidente, siempre formulada a conveniencia, siempre ajustada al momento. Un relato maleable donde la cronología se acomoda al discurso.
Sánchez, el "maestro en no responder"
El monólogo concluye con una descripción lapidaria: la sesión acabó convertida en “gallinero ingobernable e ingobernado”. Mientras La Moncloa celebraba el desempeño del presidente —“viva el jefe”—, Alsina observaba que ninguno de sus seguidores, políticos o mediáticos, espera ya respuestas reales: “Es natural porque su vara de medir es si el matador por el que beben los vientos sale más o menos arañado de la plaza, no ninguna otra cosa”.
En definitiva, el periodista dejó cinco conclusiones y una certeza: Pedro Sánchez domina el arte de hablar sin decir, de responder sin contestar, y de convertir cada pregunta en una oportunidad para reforzar su relato. Es decir, Sánchez es el maestro en no responder.