ESdiario

Carlos Herrera liquida a la nueva fiscal general del Estado: “no eres progresista, eres sanchista”

La estrella de la Cadena COPE habla alto y claro sobre el nuevo nombramiento de Pedro Sánchez al frente de la Fiscalía y retrata con crudeza a Teresa Peramato

La fiscal de Sala delegada de Violencia sobre la Mujer, Teresa Peramato.

La fiscal de Sala delegada de Violencia sobre la Mujer, Teresa Peramato.Europa Press

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Carlos Herrera no necesitó calentar motores este miércoles en Herrera en COPE para señalar el elefante en la sala: la llegada de Teresa Peramato a la Fiscalía General del Estado. Un aterrizaje —dijo el comunicador— envuelto en un “ambiente irrespirable”, con un Poder Judicial acosado desde el propio Gobierno y una institución fiscal que, lejos de representar a la carrera, parece cada vez más una sucursal ejecutiva.

Peramato, recordó Herrera, no es una desconocida. Su nombre aparece una y otra vez vinculado al sector más afín al sanchismo: el clan de Dolores Delgado, el fiscal condenado Álvaro García Ortiz y la Unión Progresista de Fiscales. Ese grupo, que apenas supone un 10% de la carrera, ha logrado sin embargo un dominio casi militar de la jerarquía, como subrayó el locutor. Y a su juicio, ahí está el verdadero problema: “no representan a los fiscales, representan al Gobierno que los nombra”.

El dardo más potente llegó al diseccionar el lenguaje del poder. Herrera fue preciso: “progresista es sinónimo de sanchista cuando ellos lo pronuncian”. Una ley progresista, un juez progresista, un periodista progresista… todo significa lo mismo: sumisión al marco ideológico de Moncloa, a Pedro Sánchez, al sanchismo.

Por eso —insistió— lo único que puede esperarse de Peramato es que demuestre algo inhabitual en el actual ecosistema jurídico-político: personalidad. La suficiente como para anteponer el prestigio de la Fiscalía a las lealtades de facción. Las suyas, dijo sin rodeos, “están meridianamente claras”.

Y si el ambiente ya estaba enrarecido, Herrera recordó la enésima exhibición de Yolanda Díaz, atacando a los jueces desde la propia sede del Consejo de Ministros. Un gesto que el periodista despachó con un trazo grueso: una caricatura de sí misma, alguien a quien “apenas hace falta escuchar” porque su discurso es pura repetición ideológica sin sustancia.

Propaganda sanchista

Además. Carlos Herrera dedicó el grueso de su editorial a desmontar la propaganda económica del Gobierno. Frente al relato triunfalista de Moncloa —ese “vamos como un cohete”—, el locutor recurrió a los datos de la Unión Europea para dibujar la realidad: siete años de gobierno “progresista, es decir, sanchista” han dejado a España como subcampeona de la pobreza infantil en Europa, solo por detrás de Bulgaria. Con Sánchez, la tasa ha pasado del 30,5% al 34,6%. “Cuatro puntos más de miseria infantil”, remató. Y ese indicador, dijo, es solo la punta del iceberg.

La estrella de la Cadena COPE recordó que el paro real casi duplica las cifras oficiales por el maquillaje estadístico, mientras que el PIB crece “sin llegar al bolsillo de la gente”. Con Sánchez, los alimentos se han encarecido un 38% y la vivienda se ha disparado: un 69% la nueva, un 45% el alquiler. A ello se suma un aumento implacable de la presión fiscal. Desde 2008, los españoles han pagado 23.000 millones más en IVA, 70.000 en IRPF y 60.000 en cotizaciones. Resultado: aunque suben los salarios, baja el poder adquisitivo. “En España tener trabajo ya no evita la pobreza”, lamentó. Somos el cuarto país de Europa con más ocupados en riesgo de exclusión.

Se detuvo también en el ERE de Telefónica, empresa intervenida políticamente, que despedirá a 6.000 trabajadores con el Gobierno como accionista principal. “Si esto lo hiciera una Telefónica privada, estarían ardiendo las calles”. Y no faltaron los avisos judiciales: la votación sobre la senda de déficit, las comparecencias de Koldo, Ábalos y Aldama, la posibilidad real de que el exministro entre en prisión y desestabilice aún más una mayoría ya “bajo mínimos”. Todo ello, concluyó, compone el contexto tóxico en el que debuta la nueva fiscal general.

tracking