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El negro futuro en TVE de Cintora, Javier Ruiz y Silvia Intxaurrondo

Se lo anticipamos en ESdiario, el mes de mayo ha sido pésimo para la televisión pública, pero si nos fijamos en los presentadores de cabecera del sanchismo la cosa ha ido aun peor

Jesús Cintora, en una imagen reciente.

Jesús Cintora, en una imagen reciente.Europa Press

David Lozano
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La 1 de TVE ha cerrado el mes de mayo con datos catastróficos que confirman lo que muchos espectadores vienen denunciando desde hace tiempo: el canal público se ha convertido en un altavoz orgánico del Gobierno de Pedro Sánchez, y la audiencia lo está castigando con el mando.

La cadena pública cierra mayo con un 11% de cuota de pantalla, lo que supone caer 0,6 puntos respecto a abril y registrar su peor mes de toda la temporada. En un contexto político especialmente tóxico para el PSOE —con Sánchez cercado por múltiples casos de corrupción—, los datos demuestran que los españoles están desconectando masivamente de una televisión que ha renunciado a su obligación de neutralidad.

Los programas "estrella", en caída libre

El hundimiento no es general ni casual. Afecta especialmente a los formatos y presentadores más alineados con el argumentario gubernamental:

La Revuelta obtiene un 10,9%, por debajo de la media de la cadena y cayendo hasta la quinta posición en el ranking de programas más vistos. Un mal dato que confirma que ni siquiera el intento de refrescar la sobremesa con el  humor militante de David Broncano funciona.

Mañaneros registra su peor dato desde septiembre, continuando una tendencia preocupante en la mañana. Mal Javier Ruiz.

Malas Lenguas iguala su mínimo histórico desde septiembre. Peor Jesús Cintora.

La hora de La 1 marca su peor registro desde diciembre de 2025. Se desploma Silvia Intxaurrondo.

Directo al grano toca mínimo histórico. Se estrellan Gonzalo Miró y Marta Flich.

Pero quizá lo más grave sea el hundimiento de los Telediarios de La 1, que se quedan en un 13,1%, el peor dato mensual desde septiembre. Cuando ni siquiera los telediarios —el corazón del servicio público— consiguen retener audiencia, es que algo estructural falla.

La “ministra 23” y el argumentario oficial

Estos malos resultados coinciden especialmente con los espacios conducidos por figuras como Silvia Intxaurrondo, a quien muchos llaman ya con sorna “la ministra 23 de Pedro Sánchez”. Su estilo, junto al de Ruiz y Cintora, se ha caracterizado por una línea editorial que repite de forma literal el argumentario de Moncloa: victimismo, ataque sistemático a la oposición y defensa cerrada de las tesis gubernamentales incluso en los casos de corrupción más flagrantes.

El público no es tonto. Cuando ve tertulias donde el guion parece escrito desde Ferraz, donde los contertulios críticos brillan por su ausencia o son sistemáticamente interrumpidos, y donde la información incómoda para el poder se minimiza o directamente se omite, acaba cambiando de canal. Los datos de mayo son la factura de ese sectarismo.

Una tele pública secuestrada

TVE no es propiedad del Gobierno de turno. Es de todos los españoles, que la financian con sus impuestos. Que en plena crisis de credibilidad institucional por los escándalos de corrupción, la televisión pública actúe como escudo mediático del presidente es no solo un fracaso periodístico, sino un problema democrático.

Los números son objetivos e implacables:

- Peor mes de la temporada.

- Mínimos históricos y estacionales en casi todos los formatos clave.

- Telediarios hundidos.

Cuando un medio público pierde audiencia de forma tan clara y sostenida, no es culpa del público. Es culpa de quienes han convertido un servicio público en un instrumento de partido. Mayo de 2026 ha sido la constatación numérica de que los españoles están hartos; el mando no miente.

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