Joseba Arguiñano enseña el detalle que facilita cortar la cebolla en dados pequeños
El cocinero muestra a Thais Villa cómo preparar un picado fino para que las capas sigan en su sitio al pasar el cuchillo

Cortar cebolla
Una cebolla puede empezar a deshacerse antes de que el cuchillo llegue al último corte. Basta con atravesar del todo uno de sus extremos para que las capas pierdan el apoyo y las tiras se desplacen por la tabla. Joseba Arguiñano mostró a Thais Villa cómo evitarlo durante una demostración publicada por Antena 3 el 1 de noviembre. El detalle está en dejar unido un extremo hasta el final.
La técnica se conoce como brunoise y da como resultado dados pequeños, útiles para un sofrito, una vinagreta o una salsa en la que interesa repartir la cebolla por toda la mezcla. En televisión, el cocinero encadena los movimientos con rapidez. En casa, lo que más ayuda es entender el orden de los cortes y detenerse cuando la pieza pierde estabilidad.
Cómo hacer los cortes sin que la cebolla se abra
Parte la cebolla por la mitad a lo largo y retira la piel seca. Apoya una de las mitades sobre la cara plana. Así queda una base firme y puedes trabajar con el lado curvo hacia arriba. Si hay restos secos en la zona de la raíz, retíralos con cuidado de conservar la parte que mantiene juntas las capas.
El primer paso consiste en hacer cortes longitudinales paralelos. Empieza por el lado libre y detén el cuchillo antes de llegar al extremo que mantiene unida la cebolla. El margen puede ser pequeño. Lo importante es que quede suficiente tejido entero para que las capas sigan en bloque cuando cambies el sentido del corte.
La separación entre esos primeros cortes marca una de las dimensiones del dado. Si buscas un picado fino, deja poco espacio entre uno y otro. Si vas a cocinar la cebolla con otras verduras cortadas algo más gruesas, puedes darles un poco más de anchura. Mantener una distancia similar entre las incisiones ayuda a que el tamaño final sea regular.
Después corta en sentido transversal, desde el extremo libre hacia el que has dejado unido. Los dados se irán separando a medida que avance el cuchillo. Las propias capas de la cebolla aportan otra división natural. En la práctica doméstica, ese sistema permite conseguir un picado fino sin desmontar la mitad en tiras para reunirlas de nuevo.
Cuándo merece la pena picarla tan fina
En una vinagreta, un trozo grande de cebolla cruda destaca enseguida. Los dados pequeños se reparten mejor entre el aceite, el vinagre y el resto de los ingredientes. También resultan prácticos para un relleno en el que la cebolla debe mezclarse con carne, verduras o legumbres sin sobresalir en cada bocado.
En el sofrito, el tamaño de los trozos influye en lo rápido que se ablandan. Si la receta lleva otras verduras, piensa en cómo quieres que se noten al final. Una cebolla fina puede integrarse en una base de tomate y dejar que el pimiento o la zanahoria conserven más textura. Para una preparación en la que quieras reconocer la cebolla, puedes aplicar la misma secuencia con un corte más amplio.
Al llegar al extremo intacto, queda un trozo más pequeño y difícil de sujetar. Puedes tumbarlo sobre otra cara plana y aprovechar la parte firme, o reservarlo para un caldo si prefieres evitar maniobrar con el cuchillo sobre un resto demasiado corto. Una tabla estable y los dedos recogidos al sujetar la pieza ayudan a mantener el control a lo largo de todo el proceso.
La primera mitad sirve para ajustar la medida. Si los dados salen demasiado grandes, en la segunda puedes acercar los cortes en lugar de volver a picarlo todo. El gesto que enseñó Arguiñano funciona en ambos casos. Primero se marca la cebolla mientras sigue unida y después se sueltan los dados con el corte transversal.