| 01 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Podio del Gran Premio de Singapur.
Podio del Gran Premio de Singapur.

Checo gana en Singapur en un día gris para los españoles

El mexicano de Red Bull se impone en una carrera aburrida que estrecha un poco el liderato del Mundial y que acabó con Sainz tercero y un nuevo abandono del Alpine de Fernando Alonso.

| Miguel Queipo Deportes

De repente, se abrieron los cielos en Singapur. Y se puso a llover. Con agua, los actúales Fórmula 1 no pueden circular, menos aún con una FIA tan absolutamente reacia a que se corra con agua sobre el asfalto. Así que en Marina Bay la carrera comenzó con 65 minutos de retraso, esperaron tanto para comenzar que no hubo que poner ni neumáticos extremos, valían los intermedios. Y Checo Pérez, con su Red Bull, logró la cuarta victoria de su carrera, en un carrerón que dominó desde la primera vuelta, cuando adelantó en aceleración en la salida a Charles Leclerc, finalmente segundo. Dia gris para los españoles: Sainz fue tercero, pero estuvo toda la carrera muy fuera de ritmo. Alonso abandonó.

Fue una carrera bastante aburrida, incluso con la cantidad de coches de seguridad, reales y virtuales, que tuvieron lugar durante la prueba. El nuevo asfaltado del circuito de Singapur no drenaba, el circuito no se secaba y aquello fue casi siempre una procesión, amenizada por los seis abandonos y las pifias de un Lewis Hamilton que cometió varios errores que firmaría Latifi. Ni siquiera con el paso a seco, más allá del ecuador de la prueba, la cosa mejoró.

Uno de esos abandonos fue el de Fernando Alonso. La unidad de potencia de su Alpine, tras el abandono en Monza, estaba perfecta según el equipo galo. En la vuelta 22, cuando el asturiano giraba sexto tras una mala salida, ésta dijo “basta”. Rotura mecánica que habrá que ver si conlleva penalización en Japón, próximo Gran Premio y donde Verstappen puede proclamarse campeón en casa del suministrador de motores de Red Bull. Todo calculado.

El triunfo de Checo sólo pudo verse ensombrecido por dos errores que cometió bajo régimen de coche de seguridad y que podrían conllevar una penalización doble de cinco segundos cada una, que no se había resuelto a la hora de escribir estas líneas. Si la penalización fuera simple, no afectaría al resultado final pues superó a Leclerc en siete. Sainz, que jamás supo mantenerse en ritmo con los de delante y que a duras penas aguantó el de sus perseguidores, acabó tercero, el decimocuarto podio de su carrera, pero es quizás hora de exigirse más.

Mientras, la lucha por el título se comprimió, con Verstappen sexto, pero no hay nada que no haga pensar que todo está perfectamente calculado para que el holandés celebre su segundo entorchado mundial consecutivo en casa de Honda, quien fabrica los motores para Red Bull. Cuando se abusa de una posición dominante pasan estas cosas.