Ni libertad ni independencia: vivir solo cuesta un 86% más (y este estudio lo demuestra)
Si quieres seguir soltero, ve preparando la cartera: vas a tener que ganar unos 60.000€ al año si quieres tener el nivel de vida de una pareja que gana, cada uno, 32.000€

Una mujer disfruta de una taza de té en su casa
La cuestión de vivir solo o en pareja cada vez más es una cuestión económica que personal o emocional. El precio de la vivienda, la subida generalizada de los precios y la dificultad para ahorrar es algo que marca nuestro día a día. Un estudio reciente pone cifras a una realidad muy evidente: estar soltero sale muy caro.
Mantener un nivel de vida similar al de una pareja puede ser hasta un 86% más caro para el soltero, una diferencia que afecta más allá de la rutina del día, como el hecho de compartir casa o continuar con una relación que, quizás, debería estar muerta.
Este análisis revela que una persona que vive sola necesita gastar considerablemente más que alguien que comparte vivienda. Sí, puede sonar a perogrullada, pero lo realmente sorprendente no es este hecho, sino la diferencia tan abismal entre tener pareja y no tenerla. En términos mensuales, la diferencia ronda los 932 € adicionales, lo que evidencia el peso que tienen los gastos fijos cuando no se dividen. El problema, señala el estudio, no está tanto en consumir más, sino en poder repartir costes clave, e imprescindibles, como el alquiler, la luz, internet y la compra mensual.
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La vivienda es, con diferencia, el principal factor que explica esta brecha. Alquilar un piso en solitario implica asumir el 100% del coste, mientras que en pareja se reparte, reduciendo drásticamente el gasto individual. Pero no es el único elemento: otros gastos cotidianos, como las suscripciones digitales, el mantenimiento del coche o incluso la cesta de la compra, también resultan proporcionalmente más caros cuando se afrontan en solitario.
Para que un soltero pudiera vivir igual que una pareja en la que cada miembro ingresara unos 32.000€ anuales, necesitaría ganar cerca de 60.000 euros al año. Esto sitúa a muchos hogares unipersonales en una posición complicada, ya que ese salario está muy por encima de la media en España
El dato no solo ofrece una presión económica, sino también social, ya que está modificando la manera en la que las personas se relacionan. Un 37% de las parejas afirma que sigue con su pareja —o bien conoce a alguien que lo hace— por motivos económicos, mientras que uno de cada cuatro reconoce que comparte vivienda con su pareja principalmente para ahorrar. Lo del amor es secundario. Esto sugiere que, en muchos casos, la convivencia no responde únicamente a razones emocionales, sino también a una estrategia de supervivencia financiera.
Vivir solo, además, imposibilita la opción de compra de vivienda. Es imposible ahorrar y el peso del alquiler hace que muchos solteros queden atrapados en un círculo vicioso del que les es complicado salir. Mientras una persona puede destinar 2.000 € mensuales a gastos básicos, una pareja reduce este coste a poco más de 1.000€ por cabeza.
La sociedad actual penaliza no compartir gastos. Vivir solo debería poder ser una opción legítima, pero los datos siguen demostrando que es la opción más cara de todas. Más allá del estilo de vida de cada uno, la independencia se ha convertido en un lujo, otro más, que no está al alcance de todos.