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Esto es lo que pasa si cobras una pensión y sigues trabajando en 2026

Hay jubilados que optan por seguir trabajando; sin embargo, deben conocer sus responsabilidades legales y cotizar a la Seguridad Social 

Una mujer jubilada en su mesa de trabajo

Una mujer jubilada en su mesa de trabajoGetty Images

Antonio Bret
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Compatibilizar una pensión con un trabajo ya no es una excepción en España. Quien desee seguir activo tras jubilarse puede hacerlo, ya que el sistema actual contempla diferentes fórmulas para ello. Sin embargo, cada modalidad tiene condiciones específicas y efectos directos sobre lo que se cobra. Entenderlas bien es clave para evitar errores y posibles sanciones.

Jubilación activa: cobrar y trabajar a la vez

La jubilación activa es la modalidad más conocida. Según la Seguridad Social, esto permite compatibilizar el empleo con la pensión, aunque con límites que hay que cumplir por obligación. En la mayoría de los casos, el pensionista solo percibe el 50% de su prestación mientras sigue trabajando.

Esta mitad de porcentaje tiene una excepción: los trabajadores autónomos que tienen al menos un empleado pueden cobrar íntegramente su pensión. Esta fórmula se ha fortalecido en los últimos años para incentivar la continuidad de pequeños negocios y actividades profesionales.

Jubilación parcial: transición progresiva al retiro

Otra de las modalidades: la jubilación parcial. En este caso, el trabajador reduce su jornada laboral y cobra la parte proporcional de la pensión. Se trata de un modelo habitual en aquellas empresas que desean facilitar el relevo generacional, ya que permite unir la experiencia del veterano con la incorporación de nuevos talentos.

Jubilación flexible: volver a trabajar tras jubilarse

En el caso de que una persona ya jubilada desee reincorporarse al trabajo a tiempo parcial, a esto se le conoce como jubilación flexible. La pensión se reduce en este caso en función de la jornada que se lleve a cabo.

Tal y como explica el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, cuando finaliza la actividad laboral, la pensión se recalcula, pudiendo incluso aumentar si se han generado nuevas cotizaciones durante ese periodo.

Ojo con las incompatibilidades y las sanciones

Eso sí, algunas incapacidades permanentes no permiten el trabajo sin límites y tienen restricciones más estrictas. Antes de aceptar un empleo, es fundamental comprobar si la situación personal del trabajador encaja dentro de los supuestos legales.

Y hay obligaciones, también, que perduran: aunque estés jubilado, deberás seguir cotizando a la Seguridad Social si decides prorrogar tu vida laboral. En el caso de la jubilación activa, se aplica una cotización de solidaridad que no incrementa la pensión, pero sí es obligatoria. No cumplir con estas normas puede implicar sanciones económicas o la devolución de cantidades cobradas indebidamente.

El impacto en los impuestos

Uno de los aspectos menos conocidos es el efecto fiscal. Los ingresos del trabajo se suman a la pensión en el IRPF, lo que puede elevar el tipo impositivo. En la práctica, esto significa que el aumento de ingresos puede venir acompañado de una mayor carga fiscal.

Una tendencia al alza en España

El impulso al envejecimiento activo es una de las claves de las reformas recientes. Desde el propio sistema público se promueve que los jubilados que lo deseen sigan trabajando, tanto por motivos económicos como sociales.

Hay muchos jubilados que optan por seguir trabajando, especialmente en aquellas profesiones que poseen un valor diferencial. Eso sí, antes de tomar cualquier decisión, es fundamental informarse bien y consultar las fuentes oficiales. Solo de este modo se podrá elegir la opción más adecuada en cada caso.

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