| 26 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La crisis energética se ahonda con la subida del petróleo

La OPEP y sus aliados pactan mantener los acuerdos de julio tras la cumbre de esta semana, elevando la tensión en los mercados energéticos. El Eurogrupo intenta negociar una política común.

| Redacción Economía

La energía se ha convertido en un tema clave en un entorno geopolítico complejo. Ayer los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (el Eurogrupo) abordaron negociar una política común en materia eléctrica: en casi todos los países se han disparado los precios mayoristas, como consecuencia de los altos precios del gas y de los derechos de emisiones de CO2.

En este entorno solo faltaba que se sumaran tensiones con el petróleo, y la decisión tomada  por la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios, que están liderados por Rusia (la OPEP+), que conlleva la no modificación de los planes ya aprobados se ha traducido en un nuevo aumento de los precios del oro negro. Ha sido un reto frente a las peticiones de consumidores de peso, como Estados Unidos, para que aumentasen más la producción para evitar las tensiones inflacionistas.

El Brent (referente en Europa) ha acelerado su carrera para consolidar los 80 dólares el barril. Llegó a comercializarse a 82 dólares horas después de la reunión de los países exportadores (sube un 57% en 2021). Mientras, el estadounidense WTI marcó un precio por 77 dólares, el más elevado en siete años. Este martes los futuros de esta materia prima energética suben de nuevo, aunque con más moderación.

La OPEP+ suscribió un pacto en julio basado en un aumento del bombeo de crudo en 400.000 barriles por día en noviembre, con la meta de recuperar los 5,8 millones de barriles que se recortaron por la pandemia. Las dudas que existían antes de conocerse el acuerdo de ayer era que  los exportadores optaran por un incremento mayor, aunque fuese puntual en noviembre para el que se especulaba que podría llegar a los 800.000 barriles.

Pero no fue así. Y la decisión de los 23 miembros de esta alianza se produce en una etapa de fuertes tensiones en los mercados energéticos, con subidas del petróleo, gas natural y carbón. Como consecuencia de los precios de electricidad, los costes de la producción industrial, de alimentos y otros bienes se disparan. La recuperación económica, que incluye la vuelta a la normalidad en el transporte de personas y mercancías, está detrás de la opción de los productores-exportadores de no devolver aún los barriles que retiraron de la circulación. En 2020 se acordó un recorte de 9,7 millones de barriles para paliar los efectos de la pandemia.