| 07 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Una de las manifestaciones frente al Congreso
Una de las manifestaciones frente al Congreso

Una ley para proteger a los agitadores y dejar tirados a los policías

Derogar la Ley de Seguridad Ciudadana, falsamente llamada "Mordaza", es una inaceptable cesión ante los violentos que deja desprotegidos a los Cuerpos de Seguridad.

| ESdiario Editorial

 

El Gobierno ha hecho bandera de la inminente derogación de la llamada Ley Mordaza, una norma avalada constitucionalmente que, pese a ese calificativo despectivo, en realidad se ha dedicado a garantizar la Seguridad Ciudadana en tiempos donde los abusos y excesos han proliferado, a menudo impulsados o bendecidos por partidos e instituciones. 

Entre lo que dicen sus detractores que censura esa Ley y lo que realmente dice la Ley, media un abismo: ni coarta las manifestaciones o huelgas ni restringe el derecho a la protesta o a las reuniones; como han sostenido con nulo apego a la realidad. 

 

La ley aún vigente simplemente regula la convivencia entre derechos individuales y colectivos sagrados y su ejercicio razonable; para evitar, por ejemplo, que los CDR asalten estaciones del AVE en Cataluña; los antisistema rodeen violentamente el Congreso o los radicales invadan una central nuclear. 

Anular, pues, una ley que protege a todos, es otra concesión a Podemos, el partido que tilda de represión el trabajo policial y considera a sus dirigentes condenados por graves altercados, como Isabel Serra o Alberto Rodríguez, unas víctimas del sistema. 

Desproteger a los Cuerpos de Seguridad y blindar a los agitadores es un despropósito inaceptable que solo servirá para incendiar las calles más

Las unánimes protestas de los representantes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional son reflejo del espíritu de una norma que  avala los abusos callejeros y coacciona la  legítima respuesta de los Cuerpos de Seguridad del Estado; lo que equivale a dejar indefensa a la ciudadanía. 

En busca de la impunidad

Finalmente, es sorprendente que el Gobierno denuncie una inexistente “mordaza” unas semanas después de que quedara claro, por resoluciones del Constitucional, que las únicas restricciones de libertades ocurridas en España en los últimos años tuvieron lugar durante la pandemia, con el confinamiento ilegal de los ciudadanos y el cerrojazo del Congreso. 

Cabe preguntarse si esta absurda reforma en ciernes no es más que un recurso desesperado de Podemos para violentar las calles una vez abandone el Gobierno, con la misma agresividad que desplegó en el pasado contra el PP pero, además, con casi total impunidad.