22 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Mossos y policías conversan en una de las localidades de Barcelona en la que los agentes fueron expulsados de sus hoteles.

Un taller de Reus se busca la ruina por su boicot independentista a una policía

Un juzgado va a imputar a un mecánico que se negó a recoger el vehículo personal de una agente por un delito de odio. Se enfrenta a una pena de prisión de uno a cuatro años.

| ESdiario España

Pese a la aplicación del 155 y el fracaso del procés, los agentes de la Policía y Guardia Civil destinados en Cataluña siguen siendo objeto de situación permanente de acoso, amenazas y desprecios por parte de los independentistas.

El último caso se ha producido esta misma semana en la localidad tarraconense de Reus. Un mecánico de un taller se enfrenta a una imputación por un delito de odio por negarse a atender el vehículo personal de una agente del Cuerpo Nacional de Policía que reside en la localidad y que se disponía a pasar una revisión rutinaria.

Según publica el Diario Més, este boicot independentista se produjo este pasado miércoles. Un día después, tras la denuncia de la policía, el trabajador fue llamado a declarar a la comisaría de los Mossos en Reus, donde se acogió a su derecho a no declarar. 

El mecánico, que responde al nombre de Jordi Perelló, esta defendido por el llamado Colectivo de Abogados Voluntarios del 1-O y será citado en los próximos días por el Juzgado. En declaraciones a la emisora RAC -1, este independentista ha asegura que "está amparado por un real decreto que dice que tiene todo el derecho a escoger que vehículos quiere reparar y cuales no". Por ello, apela a sus "convicciones personales" para justificar su boicot a la agente de policía.

El delito de odio está castigado en el Código Penal con pena de prisión de uno a cuatro años y además con la pena de multa de seis a doce meses.