| 08 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Destino 19-J: Andalucía arranca la campaña que puede iniciar el fin de Sánchez

Este viernes comienza una batalla política clave para Andalucía pero con decisivas consecuencias para toda España. Y a examen, las fuerzas reales de Sánchez y Feijóo.

| Manuela Herreros España

Cuenta atrás para las elecciones y arranque de la campaña electoral en Andalucía. Más de 6,5 millones de andaluces están llamados a votar en las urnas y a las doce de la noche, ya viernes 3 de junio, se abre el periodo para que cada partido trate de convencerlos de su proyecto.

Los candidatos trasnochan para dar el pistoletazo de salida a la campaña desde Sevilla, lugar escogido por el PP y Cs, en Jaén estará el PSOE-A, en Algeciras la coalición Por Andalucía, Vox en Granada y Adelante Andalucía en Jerez. Lo hacen además con las encuestas del CIS (Centro de Investigaciones sociológicas) publicadas este mismo jueves que ratifican la victoria de los populares y con una planificación de debates en los que se medirán cuerpo a cuerpo.

 

Los votantes encontrarán como principales opciones la de los dos grandes partidos PP y PSOE, que se juegan el gobierno del territorio más poblado de España, por lo que los intereses sobre la comunidad van más allá de sus fronteras y serán determinantes para los comicios nacionales de 2023.

Es decir, miden fuerzas de forma directa el actual presidente de la Junta, Juanma Moreno (PP-A) y el candidato del PSOE-A, Juan Espadas, pero también será una prueba de fuego para el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y para el presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo.

 

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, con el candidato del PP-A Juanma Moreno.

 

Moreno y Espadas se enfrentan a escenarios nunca conocidos. El popular lo hace por primera vez presidiendo el Ejecutivo andaluz durante estos casi cuatro años y el socialista se estrena como cabeza de cartel de su partido para este cargo y también por primera vez como oposición, después de que en 2018 tuvieran que dejar la Junta tras 37 años en su poder, con la entrada del bipartito de PP y Cs.

Intercambio de papeles en esta campaña

En esta precampaña cada uno sigue una estrategia muy distinta. Moreno mantiene la misma senda moderada que han marcado estos años al frente de la Junta y a golpe de gestión sigue recuperando proyectos abandonados o lanzando nuevas inversiones para la comunidad.

Los ranking económicos, de empleo, exportaciones y autónomos colocan a Andalucía en las primeras posiciones y el líder del PP tiene en su programa unos objetivos ambiciosos para seguir bajando impuestos y simplificando la administración.

Y esta forma de hacer política recibe por el momento el respaldo de los ciudadanos que en las encuestan aprueban al presidente y colocan a su formación como ganador de las elecciones con una mayoría de 49 escaños, frente a los 26 que obtuvo en las anteriores y con el PSOE-A a 13 puntos.

En el caso del candidato socialista el panorama es distinto y desde que sustituyó a Susana Díaz hace casi un año para emprender este camino se le han abierto varios frentes. Por un lado tiene que defender las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez que comenzó el año con manifestaciones de todos los sectores, transportistas, agricultores, ganaderos, etc... y acto seguido ha tenido que mirar a otro lado ante la asfixia de las familias y una inflación disparada.

Eso lo que le llega desde fuera, desde dentro casos de corrupción que acumulan penas de prisión para exdirectivos y exconsejeros socialistas en la causa de los ERE, los expresidentes aún bajo la decisión del Supremo e incluso ha tenido que sacar la cara por su esposa cuya contratación en la Faffe está siendo investigada.

 

El secretario del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el candidato Juan Espadas.

 

Y se une la falta de visibilidad de Espadas que, excepto en Sevilla, donde fue alcalde poco se le conoce, además de los sondeos en contra, con el peor resultado de la historia del PSOE-A que perdería algunos de los 33 escaños que consiguió su antecesora.

Pero no hay que olvidar que Andalucía ha sido el gran feudo del PSOE y su maquinaria electoral es muy poderosa, como reconoce su propio adversario. De momento se impone en la precampaña la presencia cada fin de semana de Pedro Sánchez y su ministros en los actos del sevillano, para impedir el trasvase de votos hacia el PP.

Vox ocupa el lugar de Cs en 2018

Además de votar a PSOE y PP, los andaluces tienen un abanico de posibilidades. En un lado se encuentra Vox que se posiciona como la gran sorpresa de estas elecciones. En 2018 logró 12 diputados y entró por primera vez en la Cámara andaluza, aunque se quedó con 11 escaños por el polémico abandono de una diputada.

Ahora los sondeos le dan casi el doble y el 'efecto' de su candidata Macarena Olona se ha dejado notar, sin sacar de la campaña al líder de Vox Santiago Abascal que también acude a cada acto.

 

El presidente de Vox, Santiago Abascal, con la candidata Macarena Olona.

 

Vox se posiciona como tercera fuerza política, el puesto que tras las elecciones ocupó Ciudadanos y que le sirvió al PP como socio para sacar al PSOE-A de la Junta. Ahora los de Juan Marín (Cs) lo tienen complicado para volver a ser determinantes porque las encuestas le dan uno o dos diputados, aunque desde la formación insisten en dar un vuelco a los sondeos respaldándose en la gestión de sus consejerías de Turismo, Empleo, Economía o Igualdad.

La presidenta de Cs, Inés Arrimadas, con el candidato Juan Marín.

 

La izquierda y sus peleas infinitas

A la izquierda del PSOE-A se sitúan un conglomerado de partidos divididos en dos coaliciones: Por Andalucía (IU, Podemos, Más País, Verdes-Equo, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Alianza Verde) liderada por Inmaculada Nieto y Adelante Andalucía (Anticapitalistas Andalucía, Primavera Andaluza, Izquierda Andaluza y Defender Andalucía) con Teresa Rodríguez como cabeza de lista.

La candidata de Por Andalucía, Inmaculada Nieto.

 

Las dos candidatas concurrieron juntas en las anteriores elecciones, pero en mitad de la legislatura surgieron las diferencias lo que provocó la expulsión de Rodríguez y ocho diputados del grupo, se quedaron como no adscritos. A continuación se pelearon por el nombre, por la financiación y tampoco llegaron a ningún acuerdo una vez que se acercaban las elecciones para volver a unirse.

 

La candidata de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez.

 

Ninguna de las dos coaliciones por separado logra superar los 17 diputados de 2018 y juntas tampoco, porque las encuestas le dan a Por Andalucía tendría 9 escaños y Adelante tan sólo uno o dos. Aún quedan dos semanas de intensa campaña para movilizar a un electorado que parece más perdido entre siglas y guerras que pendiente de las propuestas de la izquierda.