| 21 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, ante Gabilondo en la última campaña
Pedro Sánchez, ante Gabilondo en la última campaña

El drama del PSOE madrileño: sin líderes, sin plan y zarandeado por Sánchez

La derrota del 4M y las injerencias de Sánchez colocan al otrora poderoso PSOE-M en un callejón sin salida y con escaso tiempo para reaccionar.

| Javier Rodríguez España

 

Cuando en unos días se constituya la Asamblea de Madrid,  el 8 de junio, el sillón del jefe de la Oposición no estará ocupado, por primera vez desde 1995, por un socialista. Allí se sentará Mónica García, el dolor de cabeza del PSOE y la bendición vestida con bata de Más Madrid, el partido de moda en la izquierda española que ya prepara, a toda máquina, el asalto a los restos del naufragio de Podemos.

Detrás y más arrinconado, con peor tiro de televisión y fuera de la visual directa con Isabel Díaz Ayuso, se aposentará el representante del PSOE, arrinconado como nunca. Y ahí no termina el problema: ni siquiera tienen claro quién ocupará ese discreto puesto.

La debacle del 4M ha dejado para el arrastre a los socialistas, sumidos en una crisis de identidad como nunca, con menos tiempo y argumentos que nunca también para volver a presentarse en sociedad en 2023, fecha de las siguientes Elecciones Autonómicas.

 

“Ganaremos los comicios”, dijo el lunes desde Grecia Pedro Sánchez. Pero nadie le creyó. Si el PSOE era un gallinero desde al menos 2015, cuando el presidente entró como elefante en cacharrería para echar a Tomás Gómez, elegido por los militantes, e imponer a Ángel Gabilondo, en la actualidad es un edificio en ruinas y sin arquitecto.

La teórica elegida, Hana Jalloul, la presentada como “Kamala Harris madrileña” en un alarde de entusiasmo, no ha cuajado y no está claro que vaya a ser la segunda voz de la oposición tras Mónica García. Ha pasado desapercibida como Irene Lozano, la biógrafa de Sánchez que dejó la Secretaría de Estado de Deportes para reforzar una lista ahora compuesta y sin novia.

De Reyes Maroto, presentada como futura vicepresidenta de Gabilondo, lo último que se supo fue su famoso posado con una imagen ampliada de una navaja pintada de rojo que ella achacó al “fascismo” pero en realidad le fue remitida por un trastornado mental que incluso dejó su nombre y dirección reales en el sobre.

Y ahí termina todo, en lo referente a la huella “sanchista” en un abordaje fallido a la Puerta del Sol que nació de una estrategia kamikaze: anunciar subidas fiscales y despreciar a los madrileños. “Ahora nos tocará levantar el partido desde abajo para que, si recuperamos algo de energías, en 2023 Sánchez vuelva a hacer lo que le parezca”.

En el PSOE de Madrid ya dan por hecho que Sánchez seguirá campando a su antojo hasta 2023

Lo cuenta un histórico del PSOE, de cuando se llamaba PSM, era capaz de toserle a Alfonso Guerra y se debatía en un pulso cruento entre leguinistas y acostistas, las versiones madrileña de los bandos renovador y guerrista que encarnaron las dos almas de aquel PSOE hasta los años 90.

“Aquellas guerras eran por el poder y el discurso del partido. Éstas son por ganarse un sillón”, resume otro dirigente con bienios en la Asamblea de Madrid y en el Senado.

Sin Congreso

Los rescoldos del PSOE madrileño querrían celebrar pronto un Congreso Regional que devolviera a los militantes la decisión, pero Ferraz ya les ha hecho ver que de eso nada. El 40 cónclave socialista no se reunirá hasta el próximo otro; con lo cual el madrileño no lo podrá hacer hasta 2022.

 

A un año de unas nuevas Elecciones que pillarán a Ayuso en la cresta de la ola y al PSOE bajo ella, sin capacidad de decisión. “No va a cambiar nada. Sánchez elegirá ahora quién es el portavoz en la Asamblea; luego quién es el secretario general y más tarde el candidato y la lista electoral”, resume compungido.

El sector crítico, mientras, es difuso y heterogéneo: viejos enemigos son ahora aliados coyunturales frente al sanchismo; antiguos susanistas reciclados, viejos tomasistas y alcaldes sin vitola preocupados por sus alcaldías; pero tienen poca fuerza y bajísimas expectativas. “A poco que Más Madrid lo haga bien y no cometa los errores de Podemos, nuestro mejor resultado será no volver a quedar terceros. De ganar y de gobernar, casi mejor ni hablamos”.