El levantamiento popular en Irán entra en su undécima jornada con protestas en todo el país
La crisis económica ha desatado el mayor desafío al régimen islámico desde 2022. Miles de iraníes exigen el fin de la teocracia mientras la represión causa decenas de muertos y el rial alcanza mínimos históricos

Protesters march in downtown Tehran, Iran on December 29, 2025. (Fars News Agency/AP)
Las protestas que comenzaron a finales de diciembre de 2025 por el colapso económico de Irán han evolucionado en un levantamiento nacional que afecta a la mayoría de las provincias del país. En su undécima jornada consecutiva, las manifestaciones se han extendido a más de 100 ciudades, con miles de personas en las calles rechazando la teocracia y coreando consignas contra el líder supremo, Ali Jamenei. Organizaciones de derechos humanos reportan al menos 34 muertos y más de 1.200 detenidos, mientras las fuerzas de seguridad responden con munición real y redadas en hospitales.
El origen del estallido fue la depreciación récord del rial iraní, que superó los 1,47 millones por dólar en el mercado libre, acompañada de una inflación superior al 42% y un aumento drástico en los precios de alimentos básicos. Los comerciantes del Gran Bazar de Teherán iniciaron huelgas que se extendieron rápidamente, sumando a estudiantes, trabajadores y minorías étnicas. Los manifestantes gritan "¡No a Gaza, no al Líbano: mi vida por Irán!", priorizando la crisis interna sobre las políticas exteriores del régimen.
Ciudades como Teherán, Isfahán, Shiraz, Mashhad e Ilam han visto choques violentos, con vídeos mostrando a jóvenes derribando símbolos del régimen y bloqueando calles. En provincias occidentales como Ilam y Lorestan, se reportan casos de fuerzas de seguridad huyendo o usando fuego real, incluyendo incursiones en hospitales para detener heridos. El príncipe exiliado Reza Pahlavi ha llamado a acciones coordinadas desde el extranjero, y sus consignas como "¡Javid Shah!" (¡Viva el Shah!) resuenan en las calles, junto a banderas pre-revolucionarias.
La represión ha sido dura: activistas denuncian el uso de gases lacrimógenos en bazares y detenciones masivas, incluyendo menores. El presidente Masoud Pezeshkian ha prometido reformas económicas, como subsidios directos y eliminación de tasas preferenciales para importaciones, pero sus anuncios han sido recibidos con escepticismo. Jamenei distingue entre "manifestantes legítimos" y "alborotadores", amenazando con mano dura a estos últimos y culpando a "enemigos extranjeros".
Internacionalmente, el presidente estadounidense Donald Trump ha advertido de intervención si continúan las muertes de manifestantes pacíficos, avivando temores en Teherán. Israel y otros países han expresado apoyo a los iraníes, mientras el régimen acusa a potencias externas de orquestar el caos. Cortes de internet y restricciones mediáticas intentan silenciar el movimiento, pero vídeos virales siguen circulando.
Este levantamiento, más amplio y descentralizado que el de 2022 por Mahsa Amini, refleja un rechazo profundo a 46 años de régimen islámico. Impulsado por la juventud y sectores marginados, incluyendo kurdos y baluchíes, representa no solo una crisis económica, sino un clamor por cambio político radical. Analistas advierten que, sin resolución, podría derivar en un colapso del régimen, alterando el equilibrio en Oriente Medio. El mundo observa si 2026 marcará el fin de la teocracia iraní.
El líder supremo, Ali Jamenei, en su primera intervención pública el 3 de enero de 2026, reconoció que las quejas económicas de los comerciantes son "legítimas" y que los funcionarios deben dialogar con los manifestantes pacíficos. Sin embargo, distinguió entre "protestas" y "disturbios", afirmando que "con los alborotadores no hay diálogo posible" y que "los manifestantes deben ser puestos en su lugar". Además, declaró que la República Islámica "no cederá ante el enemigo" y acusó a fuerzas externas de incitar el caos, en respuesta a las advertencias de Donald Trump.
El presidente Masoud Pezeshkian, de tono más conciliador, ha reconocido el "derecho constitucional a la protesta pacífica", prometido reunirse con representantes de los manifestantes y anunciado reformas económicas, como la eliminación del sistema de tasas de cambio preferenciales (que distorsionaban subsidios y fomentaban corrupción), el paso a subsidios directos a los consumidores, aumentos salariales en el sector público y créditos subsidiados para bienes básicos. También ordenó investigaciones sobre incidentes específicos, como la irrupción de fuerzas de seguridad en un hospital en Ilam para detener heridos, y ha instado a las fuerzas de seguridad a no actuar contra manifestantes pacíficos.