Crisis en el laborismo: presión interna sobre Keir Starmer y división en el Gobierno tras la dimisión del ministro de Sandiad

El Partido Laborista británico atraviesa una fase de fuerte inestabilidad interna, con crecientes críticas al liderazgo del primer ministro Keir Starmer, divisiones en el Gobierno y movimientos en el entorno ministerial que alimentan las especulaciones sobre una posible crisis de liderazgo tras los últimos malos resultados electorales.

Keir Starmer.CONTACTO vía Europa Press

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El Partido Laborista británico vive uno de sus momentos más delicados desde su llegada al poder en 2024. El primer ministro, Keir Starmer, afronta una presión creciente tanto dentro del Parlamento como en su propio Ejecutivo, en un contexto marcado por el desgaste político y el avance de la oposición.

La situación se ha intensificado tras los malos resultados en las elecciones locales, que han abierto una brecha interna en el partido. Según diversas informaciones de medios británicos como BBC y Sky News, más de 70 diputados laboristas habrían expresado su malestar con el liderazgo de Starmer, llegando algunos a pedir su dimisión o un calendario claro para una eventual transición.

Entre los focos de atención destaca el ministro de Sanidad, Wes Streeting, una de las figuras emergentes del ala más moderada del laborismo. Su creciente protagonismo y su perfil político han alimentado las especulaciones sobre su futuro dentro del partido e incluso sobre una posible dimisión estratégica que podría acelerar una disputa interna por el liderazgo. Sin embargo, estas hipótesis conviven con resistencias dentro del propio laborismo y con el respaldo público que Starmer ha mostrado hacia su ministro.

A ello se suman tensiones internas en el gabinete. Figuras relevantes como la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la ministra de Exteriores, Yvette Cooper, han sido señaladas por respaldar la idea de que el primer ministro debería definir un horizonte claro para su salida, aunque el Ejecutivo intenta mantener una imagen de cohesión.

En paralelo, diputados críticos como Jonathan Hinder han advertido de que la pérdida de confianza interna podría volverse insostenible si no se reconduce la situación, en un clima político cada vez más tensionado por el ascenso de la derecha populista de Nigel Farage y el avance de Reform UK en los comicios recientes.

El propio Starmer, sin embargo, ha rechazado cualquier escenario de dimisión inmediata, argumentando que un cambio de liderazgo en este momento solo aumentaría la inestabilidad política del país, que aún arrastra las consecuencias de la etapa conservadora anterior.

Mientras tanto, el Gobierno intenta contener la crisis con reajustes internos tras la salida de varios asesores no remunerados, en un intento de recuperar el control político y proyectar estabilidad en Downing Street.

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En este contexto, el laborismo británico se enfrenta a una doble presión: la erosión del liderazgo de Starmer y las tensiones crecientes dentro de su propio gabinete, en un escenario que abre interrogantes sobre la estabilidad del Ejecutivo en los próximos meses.