| 24 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias y Jaume Roures, juntos en un acto.
Pablo Iglesias y Jaume Roures, juntos en un acto.

Las inquietantes maniobras que acercan al comisario Villarejo y Jaume Roures

Un almuerzo al descubierto. ¿Qué se coció ahí? Es la gran pregunta. Pero no hace falta conocer el contenido y los personajes para ponerse en alerta.

| Eloísa Sánchez Bolínaga Medios

¿Se está cociendo una de esas extrañas alianzas entre el millonario antisistema dueño de Mediapro y benefactor de Pablo Iglesias, y el comisario jubilado, Villarejo, otrora azote del partido morado y representante de esas cloacas que tanto ha denunciado dicha formación?

Jaume Roures y José Manuel Villarejo han mantenido un encuentro reciente, que se interpreta como una cierta aproximación buscando el interés mutuo. Días atrás, El Confidencial Digital daba cuenta de la celebración de un almuerzo, en uno de los mejores restaurantes de Madrid, de esos que tanto les gustan a ambos, en el que, además de los dos ilustres comensales, participaba el abogado del policía jubilado.

 

¿Qué se coció ahí? Es la gran pregunta. Pero no hace falta conocer el contenido para ponerse en alerta. De un lado, Roures, dueño de Mediapro, hombre acostumbrado a envolverse en la ideología de extrema izquierda para hacer negocio con quien se ponga por delante -desde ERC al ‘ultra’ de Vox Javier Tebas- y uno de los principales apoyos de Unidas Podemos.

Del otro, José Manuel Villarejo, turbio policía, ducho en las llamadas cloacas del Estado, con un pie en lo público y otro en lo privado y ambos, siempre, chapoteando en los detritus de los últimos cuarenta años.

A priori, nada debería unir a ambos hombres. En el reino de lo teórico, porque otra cosa es lo prosaico. Ambos se encuentran en una situación complicada: uno, en lo financiero; el otro, en lo judicial. Y poco importa que Roures sea íntimo del mismo Pablo Iglesias que ha clamado contra las cloacas durante años, señalando al mismo Villarejo que, según él, contribuyó a una “guerra sucia” contra su partido y él.

Tampoco parece importar que uno, envuelto en banderas rojas, republicanas y ‘senyeras’, se junte con el de la mascarilla con bandera de España, defensor del terrorismo de Estado para pasmo del bildutarra Iñarritu.

 

La periodista Patricia López, ex de Público y azote de Villarejo.

 

Algo se está moviendo en esas otras cloacas políticas y económicas. Lo apuntaba de forma reciente un buen conocedor de los tejemanejes de Roures, el periodista Pere Rusiñol -metido de lleno, por obra y gracia del dueño de Mediapro, en una batalla judicial que ha retratado a buena parte de la izquierda mediática y al entorno podemita, deudor de sus favores, con su silencio- al remarcar la reciente salida de Público, propiedad del empresario, de Patricia López, que ha llevado durante años el peso de la investigación sobre Villarejo y las llamadas cloacas.

Curiosamente, López ha sido la periodista más odiada por Villarejo, cuyas malas artes contra los miembros del oficio son de sobra conocidas. Ya es coincidencia que el patrón de Público se siente a la mesa con el comisario de los chanchullos cuando una de sus periodistas ‘estrella’, la misma que entrevistaba día sí día también Juan Carlos Monedero en el chiringuito a su ego que le ha puesto Roures, sale por la puerta. Tampoco parece casualidad que Villarejo elogiase, a su manera, a Público en sede parlamentaria: “Es una máquina de triturar”.

Es lógico y normal que con estos mimbres haya quien haga apuestas sobre lo que pueden tardar en aparecer más audios y papeles de Villarejo en Público. Al fin y al cabo, se trata de dos sujetos que buscan su supervivencia por encima de todo. Aunque eso suponga llevarse por delante un Estado en el que uno no cree y el otro, a pesar de llenarse la boca en su defensa, sólo ha utilizado para medrar en fortuna y patrimonio.