CASO PSOE
Sánchez habla de la OTAN pero cuenta las horas para la declaración de Ábalos y Koldo: el primero que cante, gana
No se trata ya de si hablarán, sino de quién lo hará primero. José Luis Ábalos y Koldo García comparecen este lunes ante el Tribunal Supremo en una jornada clave para el que se ha convertido ya en el caso PSOE. Ambos imputados -más Santos Cerdán- saben que el que llegue antes a un pacto con el magistrado Leopoldo Puente tendrá ventaja. Mientras, en Moncloa lanzan la tinta de calamar del acuerdo con la OTAN para no aumentar el gasto español en Defensa hasta al 5%, como sí harán otros.

El ex ministro de Transportes José Luis Ábalos llega a declarar al Tribunal Supremo.
Quien golpea primero, golpea dos veces. Lo saben perfectamente José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán. Pero también es conocedor de esta máxima Pedro Sánchez. Los cuatro conforman la cuadrilla del Peugeot y ahora que vienen curvas van a matarse entre ellos, juntos antes de que el vehículo en el que viajan impacte contra el fondo del acantilado. Al parecer son los únicos que no lo quieren ver, aunque ya han perdido el control y se dirigen irremediablemente al vacío.
En el ala oeste del Palacio de la Moncloa andan sumidos en un profundo ataque de pánico. Pedro Sánchez está tan cercado por la justicia, que por mucho que se revuelve no encuentra una salida medianamente digna. Lo de la negociación del desembolso militar de poco le va a servir.
En España no se habla de otro tema, muy a pesar del presidente del Gobierno y de sus cientos y cientos de asesores. Los mismos que quieren sacar pecho por el acuerdo alcanzado con la OTAN en el que España no aumentará el gasto en Defensa hasta el 5%, como sí harán otros países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Ya le han visto las orejas al lobo
El exministro socialista y su antiguo asesor declaran este lunes en el Alto Tribunal, conscientes de que su salvación pasa por tirar de la manta antes que el otro. La que se avecina, tiene un desenlace común para todos ellos que se circunscribe a penas de prisión.
Jornada marcada en rojo la que abre la nueva semana. La que centrará la agenda política y judicial. A las 10:00 horas, el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, está citado a declarar como imputado ante el Tribunal Supremo por su presunta implicación en el cobro de comisiones ilegales vinculadas a contratos y adjudicaciones públicas. Dos horas más tarde, a las 12:00, le seguirá su exasesor personal y hombre de confianza, Koldo García. Ambos se enfrentarán al interrogatorio del magistrado instructor Leopoldo Puente, que ya acumula una amplia batería de indicios en su contra gracias a los informes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.
Los tres nombres clave en esta encrucijada judicial -José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán- saben que el reloj juega en su contra. El volumen de pruebas que obran en poder del juez obliga a los investigados a pasar a la ofensiva si quieren aspirar a una rebaja de penas o un trato favorable en el proceso. La estrategia está clara: colaborar, reconocer delitos y aportar información inédita. Pero solo uno podrá hacerlo primero. Y ese, previsiblemente, será quien marque el relato ante el juez y ante la opinión pública.
El juez ya cuenta con muchos indicios
Hay que tener en cuenta que el juez Puente no llega a ciegas a estas declaraciones. Dispone ya de grabaciones, seguimientos, documentos bancarios y testimonios que perfilan una presunta red de corrupción asentada en el seno del Gobierno socialista y del propio PSOE. Según los informes de la UCO, existen pruebas de comisiones millonarias, adjudicaciones amañadas y conexiones políticas que apuntan a un uso sistemático de recursos públicos para el lucro privado de una trama en la que cada actor jugaba un papel. Ábalos, como cabeza del ministerio. Koldo, como gestor y presunto recaudador. Y Cerdán, como pieza de encaje político en Ferraz.
La presión sobre Ábalos es máxima. No sólo por su antigua condición de ministro, sino porque lleva semanas amagando con colaborar sin llegar a hacerlo. En su entorno se insiste en que está dispuesto a “contarlo todo” -aunque él lo siga negando- si se le garantiza cierta protección. El exministro sabe que sus cartas son valiosas: desde correos electrónicos hasta agendas, pasando por mensajes con altos cargos del PSOE, incluido el propio Pedro Sánchez. Como los que se encuentran en el disco duro que los agentes de la UCO encontraron en su domicilio valenciano. Pero Ábalos también es consciente de que su margen de maniobra se estrecha con cada nueva revelación de Koldo o con la estrategia de defensa de Cerdán.
Koldo, por su parte, llega acorralado y con poco que perder. Tras semanas en silencio, empieza a verse como el eslabón débil de una cadena que no ha dudado en sacrificarlo para salvar a los demás. Ha cambiado de letrado en las últimas horas. Y hay quien dice que -a pesar de su imperiosa necesidad de colaborar, sigue dudando en si hacerlo o no-. Hasta hace unos días, Koldo tenía claro que se acogería a su derecho a no declarar. Su entorno estaría intentando que cambiara de opinión. No tanto por convicción como por necesidad.
Cerdán, el imputado que hablará el último
Santos Cerdán, el último ex secretario de Organización imputado -Ábalos fue el primero- tendrá que acudir al Tribunal Supremo el 30 de junio. Declarar en último lugar suele tener ventajas evidentes: tú y tu defensa ya conocéis lo que han dicho el resto de imputados y podéis usar esa información en vuestro beneficio. Sin, embargo, en este caso, donde el acuerdo de colaboración más que una posibilidad es todo un bote salvavidas en mitad de este naufragio, Santos Cerdán no las tiene todas consigo. Está a merced del resto.
Lo que parece evidente, es que si no es uno, será otro. Y, si no, el siguiente. No son pocas las voces que coinciden en la misma idea cuando se refieren al 'sanchismo'. "Están muertos y no lo saben".